Hoy resulta difícil imaginar el humor en España sin la presencia de Silvia Abril. Actriz, cómica, presentadora y una de las artistas más queridas por el público, ha construido una carrera basada en la naturalidad, el talento y una capacidad innata para hacer reír.
Convertida en una de las humoristas más queridas de este país, su camino hacia el éxito no fue fácil ya que estuvo marcado por inseguridades, decisiones arriesgadas y más de una puerta que tuvo que derribar.
Su carácter inquieto y su facilidad para hacer reír aparecieron mucho antes de que soñara con dedicarse profesionalmente a la interpretación. Creció en una familia formada por cuatro hermanas y reconoce que los celos hacia la más pequeña tuvieron mucho que ver con el nacimiento de su faceta cómica.
Silvia Abril
"Somos cuatro hermanas, cuatro chicas. Fui una niña celosa de mi hermana pequeña. Le he hecho de todo a la pobre", expresó en una entrevista en El sentido de la birra.
Aquella necesidad de captar la atención de sus padres acabó convirtiéndose en una herramienta que marcaría toda su vida.
"Mi hermana y yo dormíamos juntas, pero yo iba a por ella y hasta le robaba cosas. No era nada pacífica la relación. Ahora sí, pero yo crecí sintiendo mucha rabia, llamando la atención. Lo de hacer el payaso era justo por eso, por llamar la atención. Yo vi que me funcionaba y ahí me instalé".
En el colegio tampoco pasaba desapercibida. Estudió en un centro religioso donde sus bromas y ocurrencias chocaban constantemente con la disciplina de las monjas.
"En el colegio, lo del humor me funcionaba super bien, pero me castigaban mucho porque yo quería llamar la atención", declaró en el podcast.
Hasta recuerda castigos que hoy resultarían difíciles de imaginar. "Yo iba a un colegio de monjas y eso estaba prohibidísimo, me ponían contra la pared y con el polvo de la tiza me pintaban la cara y ponía caras".
Sin embargo, detrás de aquella niña divertida también existían inseguridades que la acompañaron durante años. Una de las más dolorosas surgió cuando comenzó a formarse como actriz.
"Probablemente ella no sea consciente de la gravedad, pero una profesora me llevó a su despacho y me dijo: 'mientras seas gorda no vas a poder ser actriz'. Me soltó esa bomba que obviamente generó en mí un trastorno con la comida", recordó en La Ventana de Cadena Ser.
Un comentario que terminó afectando profundamente en su relación con la comida.
"Yo fui comedora compulsiva a raíz de ese comentario. Nadie lo supo, lo llevé en secreto y cada vez iba cogiendo más peso. Ese comentario hizo el efecto rebote en mí y me llevé una frustración y una amargura ese curso, pero conseguí salir solita", reveló en el programa.
Antes de dedicarse definitivamente a la interpretación, Silvia parecía estar destinada a otro camino muy distinto. Llegó a estudiar cuatro años de Derecho y estuvo a punto de terminar la carrera.
"Me quedaba solo un año y lo fácil hubiera sido terminar, pero yo siempre me complico la vida", declaró en el podcast Estirando el chicle.
Pero la llamada de los escenarios pudo más. "Dejé la carrera porque me presenté a escondidas a las pruebas del instituto del teatro y me cogieron. En mi casa se lió parda, se recibió fatal".
Sus padres habían realizado un enorme esfuerzo para garantizar la educación de sus hijas y la noticia no fue precisamente bien recibida. "Mis padres se esforzaron toda la vida en darnos una educación privada y que yo tirara por la borda la carrera se vivió como un desastre".
Pese a ello, Silvia siguió adelante y comenzó a abrirse camino en el mundo del espectáculo. Durante varios años formó parte de la compañía catalana Els Comediants, recorriendo escenarios dentro y fuera de España.
Su gran oportunidad llegó en 2003 con Homo Zapping, el programa que la convirtió en una de las imitadoras más populares del país gracias a sus divertidas versiones de personajes televisivos como Susanna Griso o Ana Rosa Quintana.
Años después también protagonizó uno de los episodios más recordados de la historia reciente de España en Eurovisión. En 2008 formó parte de la actuación de Roberto Chikilikuatre interpretando a "Disco", una experiencia que se convirtió en un fenómeno televisivo.
Desde entonces, Silvia Abril no ha dejado de trabajar. Cine, teatro, televisión, concursos, programas de humor y grandes formatos han consolidado una trayectoria que sigue plenamente vigente.
