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La periodista y creadora de contenido Nuria Marín ha reaparecido en uno de los formatos más populares del momento, el pódcast Poco se habla, presentado por Xuso Jones y Ana Brito.

Y lo ha hecho dejando una reflexión sincera sobre la televisión, la presión mediática y la nueva etapa profesional que vive lejos de los grandes platós.

Con la naturalidad que la caracteriza, Marín habló abiertamente sobre el desgaste emocional que le provocó trabajar durante años bajo la constante presión de las audiencias y la incertidumbre laboral.

"He pasado de la dictadura del audímetro y de estar pendiente de si me renovaban un contrato, a ser mi propia jefa", confesó durante la conversación. Una frase que resume perfectamente el cambio radical que ha experimentado en los últimos tiempos.

La catalana, que durante años fue uno de los rostros más reconocibles de la crónica social y los programas de entretenimiento, ha encontrado en las redes sociales y en los formatos digitales un espacio mucho más libre y personal.

Alejada de los horarios imposibles y del estrés de la televisión tradicional, ahora controla su contenido, sus tiempos y la manera en la que conecta con su audiencia.

"A lo mejor no tengo esa seguridad de una nómina fija de cadena de televisión, pero la libertad de despertarme y decidir qué cuento y cómo lo cuento, sin que nadie me grite por el pinganillo, no se paga con dinero", añadió.

Unas palabras que reflejan una realidad cada vez más habitual entre comunicadores y rostros televisivos que deciden abandonar las estructuras clásicas de la televisión para apostar por proyectos propios.

Nuria Marín no solo habló de libertad profesional, sino también de bienestar emocional. "Mi salud mental ahora mismo es mi prioridad absoluta", aseguró.

De esta forma, ha dejado claro que el éxito ya no pasa necesariamente por aparecer cada día en pantalla o mantener un contrato estable en una gran cadena. En su caso, la tranquilidad y el control sobre su vida han pasado a ocupar el primer lugar.

Nuria Marín en un acto público. Gtres

La periodista vive ahora una etapa mucho más vinculada a la creación de contenido digital, donde mantiene una comunidad fiel que sigue consumiendo su humor, sus comentarios de actualidad y su particular manera de analizar el universo del corazón.

Un terreno en el que, además, puede mostrarse sin filtros y lejos de las exigencias de los formatos televisivos tradicionales.

Las declaraciones de Marín llegan en un momento en el que muchas figuras públicas comienzan a hablar abiertamente sobre la ansiedad, la presión y la precariedad emocional que existe detrás de la televisión.

Y ella lo hace desde la experiencia de quien ha vivido durante años pendiente de una audiencia y de un pinganillo que, según admite ahora, ya no echa de menos.