España puede presumir de tener numerosos enclaves para los amantes del buceo a lo largo de su litoral.
Desde reservas marinas en el Mediterráneo hasta fondos volcánicos en Canarias, sus aguas cristalinas, biodiversidad y centros especializados atraen cada año a miles de aficionados y profesionales.
La Azohía es uno de esos lugares. Precisamente, este pueblo pesquero es todo un refugio para Ruth Lorenzo, que aprovecha siempre que puede para volver a su tierra y sumergirse en sus aguas.
"Lo primero que hago cuando vuelvo es coger las aletas y el traje de buceo e irme a La Azohía", dijo en una entrevista para la SER la artista, que desde este miércoles formará parte del equipo de investigadores en el programa de Antena 3 Mask Singer.
"Es mi sitio favorito a parte de Hawái", apuntó. "La Azohía tiene la última almadraba del Mediterráneo y una de las repoblaciones de posidonia".
La Azohía es un pequeño municio situado en el extremo occidental de Cartagena, frente al Puerto de Mazarrón.
Con algo menos de 500 habitantes censados, conserva aún el aire tranquilo y aislado, flanqueado por sierras bajas y miradores naturales que se asoman al Mediterráneo.
Anochecer en La Azohía.
Nació como asentamiento pesquero y militar, pero hoy, como decimos, es un discreto rincón vacaciones para quienes buscan tranquilidad lejos de las grandes ciudades.
Su principal reclamo son las playas y calas que se encadenan a lo largo de la bahía: desde las arenas familiares de San Ginés o La Chapineta hasta la extensa playa de La Azohía-El Cuartel, con tramos de arena dorada y otros de grava fina y aguas claras.
Más allá del baño, La Azohía es puerta de entrada a uno de los entornos submarinos mejor convervados de nuestra geografía.
La reserva marina de Cabo Tiñoso, con praderas de posidonia, paredes sumergidas y una gran biodiversidad de especies la hacen un punto muy cotizado entre los submarinistas.
Su presencia limita la pesca y favorece la conservación, por lo que no es extraño encontrar bancos de peces, meros y morenas en una misma inmersión.
Como es lógico, existe una pequeña oferta de centros de buceo locales, que organizan salidas en barca y cursos para todos los niveles.
Una inmersión standard en La Azohía (para titulados) suele costar entre 47 y 50 euros por persona en temporada baja y alta, sin contar las tasas de la reserva marina. Esas tasas se pagan aparte y rondan los 4-5 euros por inmersión en Cabo Tiñoso.
Si se trata de un bautismo, el coste sube a los 75-80 euros por persona, según si incluye una o dos inmersiones y certificación básica.
