Marco Almodóvar
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En el corazón de Jaén, rodeada de olivos infinitos y con un aire que huele a historia, se levanta Úbeda, una ciudad que presume con orgullo de ser la cuna de Joaquín Sabina.

En la biografía emocional del famoso cantautor, Úbeda ocupa un lugar incómodo y, al mismo tiempo, imprescindible. Durante años habló de su ciudad natal con ironía y distancia, recordando su juventud en blanco y negro, marcada por la rigidez de la época.

Hoy, sin embargo, el autor de 19 días y 500 noches la reivindica como origen y destino: el lugar al que vuelve para ajustar cuentas con su memoria y recibir el abrazo de los suyos.

En sus calles empedradas, donde cada rincón parece guardar un secreto, comenzó la historia de uno de los cantautores más emblemáticos de la música española.

Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2003 junto a su vecina Baeza, Úbeda es un tesoro del Renacimiento andaluz. Su casco histórico está coronado por la majestuosa Plaza Vázquez de Molina, una de las más bonitas de España.

Sacra Capilla del Salvador de Úbeda.

Aquí se ubica la Sacra Capilla del Salvador del Mundo. Se trata de una de las joyas del Renacimiento andaluz. Construida en el siglo XVI, fue concebida como panteón funerario de Francisco de los Cobos. Destaca su fachada plateresca.

También en dicha plaza se levanta el palacio de las Cadenas. Hoy día es el edificio que acoge el Ayuntamiento. Luce una imponente fachada clásica, articulada en varios cuerpos, que se abre a un patio interior de elegante aire señorial.

En la ruta por Úbeda tampoco puede faltar el Hospital de Santiago, otro edificio del siglo XVI al que se le conoce como el Escorial andaluz. Fue diseñado por Andrés de Vandelvira como hospital, iglesia y palacio para pobres enfermos. Declarado monumento nacional, hoy funciona como centro cultural y de congresos.

Por otro lado, esta ciudad de poco más de 30.000 habitantes cuenta con unas extraordinarias vistas de los extensos olivares de la campiña jiennense. Los atardeceres desde el Mirador de San Lorenzo son todo un espectáculo.

El turista que visite Úbeda podrá descansar del pateo diario por sus calles en el Parador. El Parador del Conde de Guadiana, que así se llama, se encuentra en otro palacio renacentista. Fue residencia de Don Fernando de Ortega y Saavedra, Deán de la Catedral de Málaga.

En cuanto a la gastronomía, esta gira en torno al aceite de oliva virgen extra, con marcas y cooperativas ligadas a las denominaciones de origen jienenses.

Entre sus platos típicos destacan los andrajos con bacalao, los guisos de trigo, el lomo de orza, los ochíos y una variada cocina de cuchara ligada al mundo rural y al calendario festivo.