Inma Cuesta se ha consolidado como una de las actrices más destacadas del cine y la televisión en España. Con una trayectoria repleta de proyectos de éxito, su nombre se ha convertido en habitual dentro del panorama audiovisual nacional. Sin embargo, más allá de los focos, su historia personal guarda muchos detalles poco conocidos.
La actriz nació en Valencia, pero su infancia transcurrió en Arquillos, Jaén, el pueblo de origen de su familia, al que se trasladaron cuando ella tenía seis años. Allí creció en un entorno rural donde pasaba gran parte del tiempo jugando en la calle.
Hija de un tapicero —motivo por el que en el pueblo aún la conocen como "la hija del tapicero"— aprendió desde muy joven el valor del esfuerzo. De hecho, llegó a fabricar bolsos con retales que vendía para poder financiar parte de sus estudios.
En esa etapa también se involucró en muchas actividades del pueblo: tocó el tambor, la corneta y participó en el coro rociero. "He sido muy feliz y muy libre jugando en la calle", recordaba en una entrevista en el podcast Estirando el chicle.
Su pasión por el espectáculo empezó muy pronto. Desde pequeña soñaba con dedicarse a la interpretación y también a la música. Uno de sus grandes referentes fue Marisol, a quien admiraba por su capacidad de cantar, actuar y brillar sobre el escenario.
Su carrera comenzó en el teatro musical con el espectáculo Hoy no me puedo levantar, basado en las canciones de Mecano. A partir de ahí inició una trayectoria que la ha llevado a convertirse en uno de los rostros más reconocidos del cine español.
Otra de sus curiosidades es su facilidad para imitar acentos. La actriz es muy perfeccionista con el trabajo vocal y ha interpretado personajes con distintos registros, desde gallego hasta argentino.
La actriz Inma Cuesta en 'Tres bodas de más'
No olvida sus raíces
El cariño que siente su pueblo por ella es tal que en Arquillos tiene una calle con su nombre. La inauguración dejó una anécdota muy comentada.
La placa se colocó en una zona con bastante pendiente, lo que dio lugar a una situación cómica. "Me pusieron la plaquita en mi calle, pero en una parte que está con cuesta. Inma Cuesta", contaba entre risas en Al cielo con ella.
En el terreno personal, la actriz mantiene una relación con Ángeles Maeso, guionista, productora audiovisual y profesora.
La pareja se casó y fue la propia Cuesta quien compartió la noticia en redes sociales el 3 de julio de 2025, coincidiendo con el 20º aniversario de la aprobación de la ley del matrimonio igualitario en España.
Juntas tienen dos hijos, aunque la actriz ha preferido mantenerlos alejados del foco mediático. En sus entrevistas solo comparte pequeñas pinceladas sobre su maternidad, priorizando siempre la privacidad familiar.
Además de su carrera como intérprete, Cuesta ha dado un paso más en la industria audiovisual. Junto a su pareja ha fundado una productora llamada Loba Loba.
El nombre tiene un significado muy personal para ambas. "Somos dos lobas. Es un animal potente, sagrado y, además, tiene sonido y aullido", explicaba la actriz en el programa de Henar Álvarez.
Con esta nueva etapa profesional buscan impulsar proyectos propios y desarrollar historias que refuercen la presencia y la mirada de las mujeres en la ficción.
En los últimos años, la actriz también ha reflexionado sobre el paso del tiempo y la importancia de disfrutar cada etapa de la vida. En una entrevista con El País reconocía que nunca ha sentido miedo a cumplir años.
Inma Cuesta en el Festival de Málaga 2026.
"Yo no he tenido crisis ni de los 30 ni de los 40. No sé, como no la tenga a los 50… No pienso en ese tipo de cosas, la verdad. Me siento mejor que nunca".
Una filosofía que refleja el carácter de una actriz que, lejos de los focos, sigue muy conectada con sus raíces y con las historias que quiere contar.
