Publicada

Ana Rosa Quintana ha querido rendir un pequeño tributo a su "amigo y vecino" Raúl del Pozo después de conocerse su triste pérdida. El mítico periodista y escritor fallecía este martes, 10 de marzo, a los 89 años.

Tras arremeter nuevamente contra Pedro Sánchez, la presentadora ha cerrado su habitual editorial con unas bonitas palabras en la memoria de una de las grandes firmas del siglo XX y la Transición española.

"El tiempo pasa y Raúl del Pozo nos ha abandonado. Raúl ha contado España durante décadas: la ha escuchado, la ha olido, la ha vivido en las barras de los cafés, en los pasillos del poder y en los silencios de la madrugada en una redacción", ha dicho.

"¡Vaya mundo nos has dejado, Raúl!", lamentaba Ana Rosa, quien hace unos días también tuvo que despedirse de Fernando Ónega con un cariñoso mensaje a su hija, Sonsoles.

"Era un periodista de piel, de intuición, de calle. Raúl escribía con esa mirada de testigo incómodo, valiente y con esa pizca de mala leche que no se deja domesticar por el poder", decía emocionada.

Acto seguido, Ana Rosa recordaba a la amistad que tenía con él. De hecho, ha recordado cuando el periodista le visitaba cuando ella luchaba contra el cáncer hace unos años.

"Mi memoria es la del Raúl vecino y amigo. El Raúl que venía a verme cuando estaba mala y asomaba la cabeza por la puerta para no contagiarme nada, pero que cada día aparecía puntual para preguntarme cómo me encontraba", ha señalado.

Muy emocionada, con los ojos vidriosos, Ana Rosa terminaba su homenaje así: "Raúl, hoy me asomo yo a la puerta del cielo para decirte, hasta siempre, querido amigo".

La capilla ardiente de Raúl del Pozo se ha abierto a primera hora de este miércoles en la Casa de la Villa de Madrid. Allí, familia, amigos y colegas de profesión podrán despedir a una de las plumas más brillantes de las últimas décadas.

Raúl del Pozo, en una imagen de archivo de Europa Press

Nacido en Mariana (Cuenca) en 1936, empezó en el Diario de Cuenca, se fogueó en Pueblo y pasó por cabeceras como Mundo Obrero e Interviú, además de trabajar como reportero, corresponsal y cronista parlamentario en radio y televisión.

Desde la fundación de El Mundo en 1991 se convirtió en una de sus firmas de referencia y, desde 2007, heredó de Francisco Umbral la columna 'El ruido de la calle', que consolidó su fama como uno de los grandes columnistas del país.

Cultivó también la narrativa y el ensayo, con novelas negras y crónicas como Noche de tahúres, La novia, Los reyes de la ciudad y No es elegante matar a una mujer descalza.