M. A.
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Los talents shows se han convertido en el nuevos programas de corazón. Los famosos encuentran en este tipo de formatos su zona de confort para abrirse en canal sobre sus vidas.

Sucede, por ejemplo, en DecoMasters. Mar Flores y su hijo Carlos Costanzia son el gran reclamo mediático del espacio de reformas producido por Shine Iberia (MasterChef) para RTVE.

El programa, por cierto, continúa a la deriva con sus datos de audiencia, después de que este lunes se quedara como tercera opción de la noche (9,9%), por detrás de Casados a primera vista (13%) y En tierra lejana (12,8%).

Más allá de las faenas realizadas en la Fundación Balia por la infancia, en Madrid, Mar Flores se sinceró sobre el día en el que su hijo tomó la decisión de irse a vivir a Italia con su padre.

Antes, Carlo había hablado del bullying que sufrió en su infancia. Y todo por la exposición mediática de su madre. "La habían visto en bolas por todos lados", decía.

Mar Flores y Carlo Costanzia en 'DecoMasters'. RTVE

"Yo iba al colegio del Opus. Era muy bueno, la verdad. Luego ya empecé a torcerme... Bueno, no a torcerme, sino a defenderme porque me hacían mucho bullying en esa época", revelaba. "No me dejaban salir al patio, me tenía que quedar en clase. Porque los mayores me pegaban fuerte".

La violencia física que Carlo sufría en la escuela fue el detonante para que quisiera poner tierra de por medio. Así lo aseveraba la modelo de 56 años.

"Le contó a su padre todo esto que estaba pasando, y este dijo que se lo llevaba. Le llevamos a los tribunales para que decidiera el niño con doce años. Y el niño decide que se quiere ir", relató Mar Flores. "Lo tengo clavado en el corazón".

La actriz y presentadora fue vapuleada por la prensa con absoluta crueldad. "En España no ha habido un momento de ley de derecho al olvido y siguen saliendo las mismas cosas de hace 30 años. Por eso decidí escribir el libro", aseguró sobre su autobiografía, Mar en calma.

El tiempo pasó y puso todo en su lugar. Carlo regresó a España cuando tenía 20 años. "Se fue con 12 años y volvió con 19. Se fue un niño pequeño y volvió un adulto lleno de tatuajes y con un montón de problemas".

Mar contó en DecoMasters que recibió una llamada de su hijo tras una fuerte discusión con su progenitor: "Un verano me llama y me dice que no puede seguir viviendo allí, que se había peleado con su padre y que no podía más con esa situación".

"Cuando llega, veo a un niño destrozado y le intento ayudar. Entre los 16 y los 19 estuvo rehabilitándose en centros", dijo emocionada.