M. A.
Publicada

Después de terminar todos sus compromisos en Madrid tras su histórica gesta en Pasapalabra, Rosa Rodríguez puso rumbo a Galicia, donde le esperaba su familia.

Allí, la concursante poco a poco empieza a recuperar la normalidad en su vida tras ganar 2.716.000 euros, el bote más alto de la historia del programa.

Un impresionante monto que se verá reducido a en torno al millón y medio de euros netos una vez que la Agencia Tributaria proceda a hacer las deducciones correspondientes.

"No me da rabia el mordisco de Hacienda. Es un triunfo colectivo", aseguraba Rosa en su entrevista para EL ESPAÑOL.

Rosa ve justo que buena parte de su premio vaya a "contribuir en la sociedad en la que vivo y que tanto me ha dado".

"Si eso va a lo público, a nuestra Sanidad, a nuestra Educación, y a todos los servicios que tenemos en España, que son maravillosos, yo encantada", agregaba esta profesora de español para extranjeros.

Nacida en Quilmes (Argentina) hace 32 años, vino a parar a España cuando tenía siete junto a sus padres y sus hermanos. Precisamente, Rosa considera su familia como su "motor" interno. Y a ellos quiere destinar parte del dinero ganado en Pasapalabra.

Rosa, en Pasapalabra.

"Quiero dar tranquilidad a mi familia para que pueda disfrutar sin tener que pensar en lo económico", aseguraba Rosa a este periódico.

Otra parte del bote de Pasapalabra lo invertirá en comprarse una vivienda, algo que veía "complicado" solo con los ingresos que tenía de su trabajo en la universidad. "Por fin podré tener mi propia casita".

"Quiero dar tranquilidad a mi familia para que pueda disfrutar sin tener que pensar en lo económico"

Esa tranquilidad de la que habla le permitirá, además, poder tener tiempo para hacer lo que verdaderamente le apasiona. De hecho, Rosa avanzaba que ya se ha matriculado en un grado de Psicología.

Y, ojo, que también se pegará algún que otro capricho. En su mente, quiere hacer algún viaje por "Asia, Grecia, Turquía...", porque "a mí me encanta toda la parte de la historia". Eso sí, asegura que le costará decidirse por el primer destino.

Tino Rodríguez e Irma Ramírez, los padres de Rosa.

Aunque ahora prefiere disfrutar de este momento tan dulce, Rosa no "cierra las puertas" a volver a la televisión. Pero no lo haría por los conocimientos adquiridos en cultura general, sino en repostería.

De ahí que no sea del todo descabellado verla en el futuro en un talent de cocina al estilo MasterChef o Top Chef: famosos al horno. "Ya se verá", dice.