Publicada

Rosa Rodríguez sigue subida en una "nube" una semana después de que Antena 3 emitiera la consecución del bote más alto de la historia de Pasapalabra.

Gracias a Morrall, el apellido del jugador de fútbol americano más valioso en el año 1968 por la agencia AP, la profesora de 32 años se embolsó un total de 2.716.000 euros.

Un monto que, por cierto, se verá reducido de forma considerable (en torno al millón y medio) una vez que se le hayan tributado los impuestos correspondientes.

"Es un triunfo colectivo", reconocía la propia Rosa a EL ESPAÑOL, asegurando que le parecía bien el mordisco que pegaba Hacienda a un premio que es resultado de sus conocimientos y esfuerzo, y no del azar.

Pues bien, siete días más tarde del momentazo televisivo del año, la argentina afincada en Galicia se ha pronunciado en su cuenta de Instagram. En sus líneas, Rosa se siente muy agradecida por todo el cariño que ha recibido.

"Cuidado con lo que deseas... porque, a veces, los deseos (y los sueños) se convierten en realidad", escribió en un post. "Una semana después, continúo en una nube".

"Gracias por todo el cariño que estoy recibiendo por un medio y otro. Y gracias a todas y cada una de las personas que os habéis tomado el tiempo de escribirme con palabras bonitas y felicitarme. Todavía sigo leyendo mensajes y contestando poco a poco", prosigue.

Rosa termina su publicación haciendo alusión a la poeta australiana Erin Hanson, muy difundida como frase inspiracional: "There is freedom waiting for you... Oh but my darling, what if you fly?".

Una cita que viene a voltear al miedo, recordando que también puedes triunfar, crecer y sentirte libre si te atreves a intentarlo.

La profesora Rosa Rodríguez en el momento exacto de ganar 2,7 millones del bote de 'Pasapalabra'.

"Soñar. Luchar. Creer. Trabajar. Porque, a veces, las cosas no salen, pero, a veces... ¡Ah! Uno llega a volar", remata Rosa.

En su entrevista con este periódico, la concursante afirmó que usará el dinero para "vivir con tranquilidad", ayudando a sus padres, a quienes quiere devolver todo lo que lucharon por ella y sus hermanos cuando eran pequeños para darles una vida mejor, emigrando de Argentina a España.

Además, Rosa empleará otra parte para comprarse su "casita", algo que veía complicado con el sueldo que tenía de profesora. Y también se pegará un viaje a modo de capricho. Asia, Grecia y Turquía son los destinos que tiene marcados en rojo.