Publicada

Leiva, cantante madrileño y uno de los músicos de rock más influyentes de España, se ha consolidado como una figura clave de la escena musical nacional tanto por su trayectoria como por su identidad artística.

Saltó a la fama como integrante del dúo Pereza, con el que publicó seis discos, antes de iniciar en 2012 una exitosa carrera en solitario, etapa en la que ha editado seis álbumes.

En la actualidad, el artista presenta Hasta que me quede sin voz, un documental que repasa sus últimos años de gira y el proceso de composición y grabación de Gigante, su último disco de estudio.

Leiva durante su concierto en el Pabellón Príncipe Felipe el 12 de octubre Javier Cebollada EFE

La película, nominada a mejor canción original en los Premios Goya 2026, pone el foco en una preocupación constante que atraviesa su obra reciente: un problema de salud que condiciona su trabajo.

Lo que pocos conocen es que Leiva sufre una lesión grave e irreversible en las cuerdas vocales que, en numerosas ocasiones, le ha hecho quedarse sin voz.

Esta dolencia le obliga a someterse a intervenciones médicas de forma periódica para poder mantener su actividad en directo. "La lesión que tengo es irreversible y dependo de una operación para hacer shows", explicó en una entrevista en laSexta.

"Yo noto, conforme pasan los años, que voy perdiendo voz, precisión, que voy perdiendo aguante", confiesa en el documental.

Antes de cada gira, el músico se somete a una intervención quirúrgica. "Yo antes de cada gira me opero", ha relatado públicamente. Se trata de un tratamiento que le permite afrontar los conciertos durante un tiempo limitado: una inyección en la cuerda vocal que le aporta el fuelle necesario para completar una gira, pero cuyos efectos se van reabsorbiendo con el tiempo.

"Realmente es muy parecido a la pócima de Astérix. Me da un poco de energía. Eso que me inyectan en mi cuerda vocal me da un poquito de fuelle para hacer una gira y eso se va reabsorbiendo hasta que dentro de un tiempo este otra vez en la casilla de salida", relataba en el programa de La 1.

El posoperatorio, sin embargo, es largo y exigente. Tras cada intervención, Leiva permanece varios meses sin voz, un proceso que ha descrito como especialmente duro. Hasta ahora, el artista se ha sometido a cuatro operaciones, aunque asegura confiar plenamente en el criterio médico y descarta efectos dañinos a largo plazo.

"Igual me estoy equivocando, pero en principio tiene pocos. Mi doctora, que yo creo a pies juntilla en ella, dice que las operaciones no tienen un efecto dañino, sino todo lo contrario. Tras la intervención, me paso cuatro meses sin voz".

El artista convive habitualmente con las afonías y debe extremar las precauciones en su día a día: "Yo lo que hago es que voy bregando muchas afonías. Si grito, si estoy una noche de rumba o si me quedo dormido con el aire acondicionado, me despierto sin voz".

A pesar de las afonías recurrentes y las limitaciones que impone su lesión, Leiva afronta la situación con serenidad y determinación. Lejos de plantearse una retirada, tiene claro que seguirá vinculado a la música incluso si su voz deja de acompañarle. "Yo he venido a hacer música y la voy a seguir haciendo con o sin voz", afirma.