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Carlota Corredera es uno de los rostros más reconocidos del Universo Sálvame. Nacida en Vigo, es una destacada presentadora, directora y periodista española, conocida principalmente por su trayectoria de más de 15 años en Mediaset España.

El público la conoció primero como directora de Sálvame y, años más tarde, en 2014, dio el salto a la pantalla como presentadora sustituta del programa. No fue hasta 2021 cuando asumió la conducción del debate de la serie documental Rocío, contar la verdad para seguir viva.

Dos años después, Mediaset decidió prescindir de ella y de varios de sus compañeros del formato, marcando un punto de inflexión en su trayectoria profesional. Tras su salida del grupo, Corredera continuó ligada a la televisión como presentadora de Tentáculos y No somos nadie en TEN, este último cancelado tras echar el cierre el pasado viernes 30 de enero.

Carlota Corredera, en 'No somos nadie'. TEN

La televisiva siempre se ha mostrado fiel a sus ideales y transparente respecto a sus pensamientos, y muy pocos saben que su infancia fue determinante en la formación de esos valores.

Hasta ahora, que la gallega ha confesado en el podcast Chica de Revista el momento más duro de su vida que, años más tarde, la llevó a replantearse la necesidad de buscar ayuda psicológica.

"Mi padre enfermó cuando yo tenía 18 años. No recibí asistencia psicológica ni cuando falleció mi padre en 1994, ni cuando murió mi hermano pequeño en 1995, cuando yo tenía 20 y 21 años", ha comenzado revelando en el espacio.

"Yo tenía que haber empezado a ir a terapia cuando mi padre enfermó. No recibí ayuda psicológica ahí, ni durante muchísimos años. Tardé en dar el paso", confiesa, reflexionando sobre lo difícil que fue asumir su dolor y la demora en buscar apoyo profesional.

Corredera cuenta que no fue hasta después de la tragedia del COVID-19 cuando fue consciente que realmente necesitaba ayuda: "Me di cuenta después de la pandemia que necesitaba ayuda. Me entró el bajón".

Aunque tardó, reconoce que es la mejor decisión que ha tomado hasta ahora: "Me ha ido fenomenal ir a terapia", expresa, subrayando cómo este proceso le ha ayudado a afrontar sus dificultades personales.

"Mi psicóloga ha vivido conmigo cuando presenté Rocío, contar la verdad para seguir viva y las consecuencias y daños colaterales de presentar este programa. Vivió cuando me desalojaron de Mediaset, cuando no sonaban los teléfonos y mi separación".

En cuanto a su presencia televisiva, Corredera reflexiona sobre cómo ha cambiado su relevancia mediática: "Creo que he dejado de ser personaje de interés en las revistas. En la etapa de Rocío yo subía una foto a mi Instagram y me levantaba con mil comentarios. Un porcentaje alto me insultaba. Cosas muy duras porque el machismo todavía tiene mucho poder".

Además, asegura que no se sentía segura: "Yo he llegado a pasar miedo. A mí me ha llegado a seguir gente al baño para leerme la cartilla", ha sentenciado.