Según un estudio realizado en España, sobre los usos tradicionales de las plantas, "al igual que hablamos de animales de compañía, tenemos plantas de compañía". Este estudio secunda la idea de que las plantas nos dan vida y son algo más allá que un adorno. "Tener plantas incrementa nuestro bienestar, las tenemos cerca y no son algo estático y de decoración, las vemos crecer".

Así que, para cuidar adecuadamente una planta de interior no debemos limitarnos a regarla, hay otros muchos factores que debemos tener en cuenta. Como ocurre con una persona, las plantas son delicadas y pueden enfermar, por eso una buena limpieza de sus hojas es fundamental para que la planta respire mejor.

El polvo, la contaminación solar y la escasa luz son factores desencadenantes para que la planta produzca menos clorofila. Por ello, recomendamos hacer una limpieza de las plantas de interior, sobre todo, si no reciben agua de lluvia. ¡Te mostramos cómo hacerlo!

Cómo limpiar las hojas de las plantas

Para obtener los mejores resultados con la limpieza de las plantas de interior, lo mejor es poner la planta debajo del grifo y lavarla con agua tibia con intensidad moderada para que no sufra daños. No obstante, las formas de limpiar las hojas de las plantas pueden variar según su tipo y la naturaleza de la tierra. Estas son algunas opciones para conseguir unas hojas bonitas:

1. Agua natural

Como hemos dicho antes, el agua es el principal recurso para limpiar las hojas de las plantas. Puedes hacerlo como se indica arriba o también puedes usar una manguera o un pulverizador.

En caso de que la suciedad de las plantas de interior sea abundante, puedes mezclar un litro de agua con unas gotas de gel de ducha y rociarlas con este preparado para enjuagar después con agua limpia. Si vas a utilizar este método, mejor tapar el sustrato o tumbar la planta para que esta mezcla solo se quede en las flores.

2. Abrillantador natural

Esta también es una técnica efectiva para que tu planta luzca unas hojas bonitas, salvo para aquellas con hojas rizadas, aterciopeladas o con pelos pequeños. No es recomendable hacer uso de estos productos en ellas aunque en el resto de plantas puedas obtener muy buenos resultados.

Cuando vayas a utilizarlo, pasa una esponja con agua jabonosa por las hojas para conseguir mayor brillo. También puedes utilizar como abrillantador natural el aceite de oliva, y con ambos métodos quedarán brillantes tus plantas de interior.

3. Cepillo de dientes

Este método para limpiar las plantas de interior es ideal para aquellas con las hojas aterciopeladas o con pequeños pelos. Son más frágiles y pueden sufrir daños, así que para limpiarlas podemos recurrir a un cepillo de dientes viejo.

En primer lugar, sujeta la hoja con tu mano y pasa el cepillo con suavidad por encima. Comienza a hacerlo desde la base y avanza con cuidado hasta la punta, y recuerda enjuagar el cepillo de vez en cuando y dejarlo secar antes de volver a usarlo para obtener como resultado unas hojas bonitas.

Consejos para la limpieza de las plantas

Aparte de regarla y limpiarla, una planta requiere muchos más cuidados como, por ejemplo, eliminar aquellas partes de la planta que no están sanas. Es decir, si la planta tiene flores marchitas, hojas secas, amarillentas o débiles, lo mejor será quitarlas. Así, podrá dedicar todos sus recursos a la conservación y proliferación del resto de la planta.

También debes tener en cuenta cuáles son las características de cada planta para poder mantener un cuidado apropiado. Por ejemplo, hay algunas que no admiten que se mojen sus hojas, como es el caso de las cactáceas y las crasas o suculentas. Para ellas, lo mejor es optar por la limpieza en seco.

La limpieza de las plantas de interior es algo que solo nos llevará unos minutos, sin embargo, sus efectos son muy positivos para ellas. Las plantas con hojas bonitas proporcionarán un aspecto sano y reluciente que cambiará por completo la vitalidad de los ambientes.

Además de todos los beneficios anteriores, si una planta acumula demasiado polvo dificultará su respiración, lo que impedirá a su vez que puedan alimentarse de la energía que obtienen del oxígeno por las noches.

No pienses con todo esto que las plantas de exterior no deben limpiarse, pues lo lógico es que luzcan sanas, brillantes y con unas hojas bonitas. Lo que sí es cierto es que se limpian con más facilidad y reciben el agua de lluvia que también les ayuda con su limpieza.

Para conseguir un brillo espectacular te mostramos otro truco infalible: utiliza productos como la cerveza, el vinagre pulverizado o un trapo con un poco de leche. También puedes reforzar el vigor de tus plantas de interior añadiendo al agua o a la tierra algunos suplementos naturales como los posos del café, la cáscara de huevo o una infusión de té frío, pero infórmate antes sobre qué tipo de plantas funcionan mejor estos remedios.

Cómo limpiar una planta según su tipo de hojas

Las plantas de hoja grande mejor limpiarlas con bayetas de microfibra o un material similar con un poco de agua. En cambio, para las plantas de hoja pequeña basta con un pulverizador. Las hojas aterciopeladas y los cactus requieren un cepillo de cerdas o púas suaves para frotarlas con delicadeza sin realizar movimientos bruscos.

En definitiva, hay que ofrecer a tus plantas de interior un mantenimiento adecuado si queremos mantenerlas en el mejor estado posible. Solo así conseguiremos que luzcan unas hojas bonitas y su aspecto sea saludable.

De hecho, si no efectúas una limpieza de las plantas de interior para favorecer su respiración, el polvo y demás agentes externos podrían acumularse en ellas. Como consecuencia, se podría reducir tanto la cantidad de luz solar que reciben que podrían llegar a enfermar con el tiempo, e incluso morir.

Por último, recuerda que limpiar las plantas que no reciben agua de lluvia es vital para mantener su salud, y que lo más recomendable es repetir este procedimiento, al menos, dos veces al mes.

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