La ansiedad es un problema que afecta a muchas personas, sobre todo por la vida intensa que nos marca la sociedad actual. los problemas que nos preocupan nos hacen estar en un estado de alerta casi constante que no nos permite vivir relajados, afectando a nuestra vida diaria, tanto a las relaciones con otras personas como a nuestro propio trabajo.

Controlar la ansiedad no es una tarea sencilla si no sabemos cómo, por este motivo, para ayudarte a que sepas tomar posesión del control de ese estado y que aprendas a superarlo de una forma más sencilla, vamos a darte unas cuantas pautas que te serán muy útiles.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad no es más que un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo. Ante situaciones que consideramos una amenaza para nosotros, nos ponemos en estado de alerta. Todas las personas experimentamos este estado, es algo normal. Según el peligro al que nos enfrentemos la respuesta que daremos será diferente, puede ser atacar, huir, etc… 

Cuando estos estados de alerta se producen de forma habitual y muchas veces de forma irracional, llegando a afectar directamente a nuestra vida diaria, tenemos un problema.

La regla de los dos minutos

Cuando se sufren problemas de ansiedad, la procrastinación es tu enemigo. La regla de los dos minutos dice que, si podemos hacer algo en dos minutos o menos, que lo hagamos. Normalmente posponemos tareas que no requieren un gran esfuerzo y que no nos van a resultar difíciles de realizar, sin embargo, el hecho de dejarlas para otro momento puede hacer que se acumulen un montón de quehaceres que nos estresarán.

Para aplicar esta regla, debemos pensar bien en lo que nos va a llevar la tarea realmente, en caso de que requieran un proceso de preparación previa, por ejemplo, que para llevarla a cabo haya que realizar otra tarea de investigación o sea necesario hablar con una persona, finalizarla va a ser un proceso mucho más largo. En esos casos lo mejor que podemos hacer es programarla para realizarla en otro momento.

En general debemos tratar de organizar nuestro tiempo lo mejor posible, aquellas obligaciones que tengamos que realizar debemos programarlas de manera que podamos cumplir con ellas, debemos ser realistas a la hora de programar cosas, sólo siendo realistas veremos resultados positivos y nuestra ansiedad disminuirá notablemente.

Haz ejercicios de relajación

Una de las mejores cosas que puedes hacer para vencer la ansiedad, es practicar ejercicios de relajación. Son muy sencillos de llevar a cabo y notarás una mejoría general en tu vida si los introduces en tu rutina diaria.

Para que puedas empezar a practicar ejercicios de relajación a continuación te describimos un par de ellos ideales para ti:

  • Busca un espacio tranquilo, donde no haya ruidos, ni tengas distracciones. Baja la persiana de la habitación para que quede un ambiente semioscuro, pon una esterilla en el suelo y siéntate en ella, en una posición cómoda con la espalda recta.
  • Cierra los ojos e inspira por la nariz tomando una gran cantidad de aire. Debes notar como tu abdomen se llena de aire.
  • Exhala el aire despacio, expulsando el aire por la boca.
  • Repite este ejercicio durante unos cinco minutos.

Ahora que ya hemos hecho un ejercicio de respiración, vamos a liberar nuestra mente de la ansiedad.

  • Pon algo de música suave, elige música sólo instrumental o pon sonidos relajantes, por ejemplo, las olas del mar.
  • Túmbate sobre la esterilla, manteniendo tu cuerpo estirado pero relajado, es decir, no tenses tus músculos.
  • Continúa realizando el ejercicio de respiración que te enseñamos anteriormente.
  • Cuenta las veces que expulsas el aire, intentando evitar que cualquier otro pensamiento entre en tu cabeza, concéntrate sólo en la respiración. Si algún pensamiento interrumpe tu estado de concentración, debes comenzar a contar de nuevo.
  • Realiza este ejercicio durante unos cinco minutos, cuando tengas más práctica puedes aumentar la cantidad de minutos que dedicas este ejercicio.

Infusiones contra la ansiedad

Hay una serie de infusiones que podemos preparar para calmar la ansiedad. No acabarán con el problema de raíz, pero servirán para disminuirlo en momentos en que necesitamos una ayuda extra.

  • Valeriana: tiene efectos calmantes y sedantes, por lo tanto, es una gran ayuda contra la ansiedad y contra el estrés. Si nos cuesta dormir debido a la ansiedad, puede ser una buena idea tomarse una infusión de valeriana antes de irse a dormir.
  • Manzanilla: son muchas las propiedades beneficiosas de la manzanilla y algunas de ellas nos vienen muy bien para combatir la ansiedad, concretamente sus propiedades calmantes y sedantes, además de su capacidad de ayudarnos con las digestiones y de reducir los dolores de estómago que se suelen manifestar ante estados de ansiedad.
  • Hierbaluisa: además de ser una planta que nos ayudará a calmarnos y a acabar con la ansiedad, nos ayudará a hacer bien la digestión.
  • La pasiflora: es una de las infusiones más recomendadas para la ansiedad, nos ayudará a calmarnos y a disminuir otros síntomas que provoca la ansiedad como el aumento del nerviosismo o los dolores de estómago.
  • La planta de San Juan: disminuye la presencia de la adrenalina, una hormona que se dispara ante situaciones de ansiedad, por otro lado, también ayuda a que nuestro estado anímico mejore ligeramente.

La alimentación también nos puede ayudar a vencer la ansiedad. Una de las causas que pueden provocar estados de ansiedad, es falta de zinc en nuestro organismo. Algunos alimentos que nos pueden aportar el zinc que nos falta son las ostras, la carne roja o los huevos.

Además del zinc, otro de los elementos que pueden hacernos falta en caso de sufrir mucha ansiedad son el magnesio y la vitamina B. Para paliar esta deficiencia podemos tomar alimentos como espinacas, nueces, aguacate, verduras en general, lentejas o hígado.

Aplicando estos consejos verás que se reduce tu ansiedad. No obstante, es posible que a pesar de aplicarlos veamos que son insuficientes para luchar contra nuestro problema. En estos casos es recomendable asistir a la consulta de un doctor que nos ayude a profundizar más y emplear otros mecanismos.