P. G. Santos
Publicada
Las claves

En los últimos años los psicólogos han venido denunciando que la creciente demanda de pacientes debido a la crisis de salud mental que estamos viviendo no se corresponde con una mejora de sus condiciones laborales. Para corroborarlo, qué mejor que conocer cuánto cobra uno de ellos.

Esa era la pregunta con la que surgía el vídeo que la psicóloga Cintia Tur ha publicado recientemente en su perfil de TikTok. La experta ha reconocido que trabajando desde casa se puede llegar a cobrar unos 4.000 euros al mes.

Para ello, ha puesto el siguiente ejemplo: si tú atiendes a 20 pacientes, es probable que la mitad de ellos procedan de una colaboración con la clínica, mientras que el resto sí que sean pacientes propios.

Respecto al primer grupo, el psicólogo se queda con un 70% de lo facturado, lo que podría suponer unos 42 euros por sesión. En el otro caso, en cambio, el especialista percibe la cuantía total, que suele ser alrededor de los 60 euros.

Cuáles son los gastos

La suma bruta alcanzaría aproximadamente los 4.080 euros mensuales, aunque la propia psicóloga matiza inmediatamente que esa cifra representa únicamente un escenario ideal. La cuota de autónomos y los servicios administrativos reducen notablemente los ingresos reales.

Tur calcula que mantener activa una consulta online exige asumir alrededor de 540 euros mensuales en gastos fijos. Ahí incluye plataformas digitales, gestoría, seguros profesionales y otros desembolsos vinculados directamente con el ejercicio clínico diario de quienes trabajan independientemente.

A esas cantidades todavía deben añadirse los impuestos trimestrales correspondientes a cualquier trabajador autónomo. Según relata la creadora de contenido, al menos un 15% de cada euro facturado termina destinado al pago fiscal derivado de su actividad.

Después de descontar gastos e impuestos, la psicóloga sostiene que el beneficio neto rondaría los tres mil euros mensuales durante los periodos favorables. Sin embargo, también reconoce que existen cancelaciones frecuentes, semanas irregulares y temporadas completas con menor demanda.

Lejos de presentar una imagen triunfalista, Tur insiste en que buena parte del trabajo permanece invisible para muchos usuarios de redes sociales. Preparar sesiones, responder mensajes urgentes o continuar formándose consume horas difíciles de contabilizar dentro de un balance.

Las respuestas publicadas por numerosos usuarios reflejan además una discusión recurrente sobre la precariedad laboral dentro del sector. Algunos profesionales recuerdan que muchas clínicas privadas pagan porcentajes reducidos por consulta, mientras otros denuncian jornadas inestables.

Para otros psicólogos alcanzar 20 pacientes a la semana constituye una excepción complicada. Mantener agendas llenas, sostener vínculos terapéuticos duraderos y evitar el desgaste emocional continúa siendo uno de los principales desafíos profesionales actuales.

La transparencia económica mostrada por Tur también revela cómo las redes sociales están modificando la relación entre profesionales sanitarios y pacientes. Lo que antes permanecía reservado al ámbito privado ahora se transforma fácilmente en contenido viral consumido por millones.

Mientras el debate continúa, el testimonio de Cintia Tur ha servido para desmontar algunas percepciones simplificadas sobre la profesión. Detrás de cada sesión aparecen obligaciones fiscales, gastos constantes y una exigencia emocional que rara vez consigue apreciarse desde fuera.