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El cáncer de mama es el tumor más habitual en las mujeres y se espera que en 2026 represente una quinta parte de todos los diagnósticos oncológicos en España. Este año se detectarán 38.318 nuevos casos, según la Sociedad Española de Oncología Médica.

En esta enfermedad, el más habitual es el subtipo HR+ HER2-, diagnosticado en el 70% de las pacientes. No es uno de los más agresivos, pero sí contiene algunos de los grupos con más riesgo de recaídas, explica Rafael López, vicepresidente de la Fundación ECO.

En la fundación lamentan que dos de cada tres mujeres con este tipo de cáncer de mama en estadios II y III (enfermedad localizada pero de mayor riesgo) presentan un alto riesgo de recaída y no tienen acceso a tratamientos innovadores de terapias adyuvantes, denuncian desde la Fundación ECO.

Se trata de una serie de fármacos complementarios al tratamiento endocrino que mejoran sus posibilidades de supervivencia. Actúan bloqueando la progresión del ciclo celular, lo que se traduce en una reducción en la proliferación tumoral, cuenta Clara Olier, que es jefa de Oncología en el Hospital Ruber Juan Bravo (Madrid).

Los fármacos testados y aprobados en este escenario son ribociclib y abemaciclib, que se administran en combinación con terapia endocrina, especialmente en pacientes con alto riesgo de recurrencia, agrega.

Lo que denuncian desde la Fundación ECO es la falta de acceso al primero. A pesar de que la Agencia Europea del Medicamento lo aprobó en 2024, todavía no ha llegado al Sistema Nacional de Salud.

La organización de oncólogos lamenta que estas terapias ya cuentan con el aval de la comunidad científica local y nacional y están disponibles en más de 20 países de Europa, pero no en España.

Solo podría emplearse en España bajo la etiqueta de uso compasivo, pero sería en un porcentaje ínfimo de mujeres, cuenta su vicepresidente. Según sus aproximaciones, ribociclib podría beneficiar a unas 7.500 pacientes en nuestro país.

Abemaciclib sí cuenta con la aprobación y financiación en el sistema sanitario español y llega al 25% de las pacientes con HR+ HER2-, aproximadamente. Desde Fundación ECO calculan que ribaciclib podría beneficiar al 50%, el doble, dice López.

Reduciendo el riesgo

En las mujeres con cáncer de mama precoz HR+/HER2– en estadios II y III (es decir, tumores más grandes y/o con afectación ganglionar), alrededor de dos de cada tres mantienen un riesgo relevante de recaída a largo plazo, pese al tratamiento estándar.

Según la literatura científica, estas pacientes tienen un riesgo de reaparición de la patología de entre el 10% y el 40% hasta 20 años después del diagnóstico. Esa variabilidad depende de factores como el tamaño del tumor o los ganglios afectados.

De hecho, la recaída es una de las mayores preocupaciones para las mujeres afectadas por esta patología. El 84% de estas mujeres afirman que es lo que más les inquieta, según el estudio ImpOrta, una encuesta española que analiza la experiencia y el impacto (físico, emocional y social) del cáncer de mama precoz en las pacientes.

Los ensayos clínicos que han probado abemaciclib y ribociclib muestran una eficacia "significativa" en cuanto a la reducción del riesgo de recaída, cuenta Olier, del Hospital Ruber Juan Bravo.

La adición de abemaciclib a la terapia endocrina estándar reduce un 26,6% el riesgo de recaídas, como ha mostrado la literatura científica. Esta combinación mostró una mejora absoluta en la supervivencia libre de enfermedad invasiva de 6.4% a 4 años y de 7.6% a 5 años, agrega la oncóloga.

También disminuía el riesgo de muerte en un 15,8% en comparación con la terapia endocrina sola. Son datos del estudio monarcaS con más de 5.600 pacientes, 2.800 de ellas con esta combinación.

En el caso de ribociclib, el peligro de recaída a 5 años se redujo en un 28,4%. Este fármaco se evaluó a través del estudio NATALEE, que contó con más de 5.100 participantes (2.550 de ellas con la combinación de adyuvante más tratamiento tradicional).

Cuestión de dinero

El motivo por el que las pacientes españolas todavía no reciben ribociclib no es, ni más ni menos, que el dinero. El Gobierno todavía está negociando su precio con la farmacéutica, Novartis, para incluirlo en el sistema público.

Esta circunstancia contrasta con el papel protagonista que nuestro país ha desempeñado, al ser uno de los territorios con mayor número de participantes en sus ensayos. De hecho, España ha reclutado al 15% de los participantes totales del estudio NATALEE. Es el segundo país con más participantes incluidos, solo superado por Estados Unidos.

Para López, de Fundación ECO, las autoridades no evalúan realmente lo que costaría la recaída de una paciente (gastos en profesionales médicos, tratamientos, pruebas, etc.) frente a lo que cuesta financiar estas terapias adyuvantes. Tratar un cáncer es mucho más caro que darles este tipo de fármacos, aunque sean algo más caros de lo habitual.