Las claves
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El actor James Van Der Beek, que saltó a la fama al protagonizar la serie 'Dawson crece', ha fallecido este miércoles a los 48 años según ha anunciado su familia en redes sociales. El intérprete estadounidense había anunciado en 2024 que se le había diagnosticado un cáncer colorrectal.
El cáncer de colon y recto es uno de los de mayor incidencia en todo el mundo. En España se registran aproximadamente 42.000 casos nuevos cada año, lo que lo convierte en el tumor más diagnosticado en la población general.
El caso de Van Der Beek, además, ilustra una de las realidades más dramáticas sobre este cáncer. Aunque tradicionalmente se ha asociado a personas mayores de 50 años, en los últimos años se ha observado un preocupante aumento de casos en adultos jóvenes.
En 2024, un estudio publicado en The Lancet advertía de un incremento de hasta un 4% anual en la incidencia de este tumor en 27 naciones, muchos de ellos de ingresos altos. Concretamente, los que experimentaron un mayor crecimiento fueron Nueva Zelanda (3,97%), Chile (3,96%), Puerto Rico (3,81%) e Inglaterra (3,59%), con una particular incidencia entre los jóvenes.
Van der Beek fue diagnosticado precisamente en 2023 a los 46 años, y como muchos pacientes de su edad, malinterpretó los primeros síntomas como problemas gastrointestinales. "Pensé que tendría que tomar menos café o echarle menos leche, pero cuando me quité eso y no funcionó, decidí que tenía que hacérmelo ver".
Tras realizarse una colonoscopia, descubrió que tenía cáncer colorrectal en estadio tres, lo que significa que las células tumorales se habían extendido a ganglios linfáticos cercanos. Hizo pública su situación en noviembre de 2024 tras un año de tratamiento. Las terapias que habría recibido, según informaciones, incluyen la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia.
Los síntomas a vigilar
La señal de advertencia más común de la enfermedad es la presencia de sangre en las heces. El sangrado rectal se asocia con un riesgo cinco veces mayor de cáncer colorrectal. Sin embargo, esto no suele ser visible a simple vista, y muchos jóvenes desdeñan someterse a una prueba de este tipo pensando que están a salvo por su edad.
El primero de los síntomas, en principio inespecíficos, que hay vigilar es el dolor abdominal tras comer. A menudo se pueden atribuir a intolerancias o alergias, o incluso a circunstancias como dolores menstruales, pero la incomodidad tras las comidas es indicio de que algo puede estar afectando a nuestro sistema gastrointestinal.
Otro de los síntomas es el estreñimiento, especialmente si aparece de pronto pese a que solemos tener un tránsito intestinal regular y se prolonga durante semanas o meses. Si las heces son muy delgadas, o si se sufren diarreas severas, puede ser a causa de un tumor en la zona del colon.
El tercer síntoma correspondería al déficit de hierro. La anemia ferropénica se presenta en entre el 30% y el 75% de los casos de cáncer colorrectal, a causa del sangrado en la zona del tumor que provoca la pérdida de glóbulos rojos
Un último síntoma puede consistir en el dolor de pecho y mareos al realizar actividades físicas. Esto puede deberse a la reducción del flujo sanguíneo provocada por el hecho de que los tumores, al crecer, se irrigan abundantemente para seguir creciendo.
El estilo de vida moderno ha sido identificado como un posible desencadenante del aumento de casos en adultos jóvenes. La obesidad, la inactividad física, las dietas ricas en carnes procesadas y ultraprocesados, junto con el consumo excesivo de alcohol y tabaco, han sido señalados como factores de riesgo importantes.
Sin embargo, las alteraciones en el microbioma intestinal debido al uso prolongado de antibióticos, la exposición a toxinas ambientales presentes en alimentos y productos industriales, e incluso cambios epigenéticos han entrado a formar parte de los factores considerados de riesgo.
