Múltiples trabajos en fecha reciente han indagado en los potenciales beneficios del ayuno intermitente. Esta técnica mejora incluso a la restricción calórica para perder peso sin sacrificar masa muscular. Aunque ambas técnicas son eficaces, el ayuno parece crear más adherencia en determinados grupos poblacionales.
Un nuevo estudio publicado en la revista Gastroenterology demuestra ahora que el uso del ayuno intermitente en personas diagnosticadas con enfermedad inflamatoria intestinal. Y, según sus resultados, esta técnica contribuiría a reducir significativamente la inflamación, especialmente en los casos de enfermedad de Crohn.
El estudio, llevado a cabo por la Universidad de Calgary y financiado por la Fundación de Crohn y Colitis, sería el primero en demostrar que la alimentación restringida en el tiempo o ayuno intermitente puede reducir los síntomas de las enfermedades inflamatorias intestinales (EII).
La alimentación restringida en el tiempo (TRF en sus siglas inglesas) consiste en ingerir todas las comidas en un intervalo de 8 horas cada día, seguido de un ayuno durante las 16 horas restantes. Este patrón se conoce como ayuno intermitente 16:8.
Este ensayo duró 12 semanas y se incluyeron 35 adultos ya diagnosticados con EII y sobrepeso u obesidad. El grupo de tratamiento con ayuno intermitente se constituyó con 20 participantes, mientras que el grupo placebo, que siguió su dieta habitual, fue de 15 participantes.
Los investigadores midieron la actividad de la enfermedad, inflamación y composición corporal tanto al inicio como al final del estudio. Según los resultados, el ayuno intermitente se relacionó con un 40% menos de actividad en la enfermedad de Crohn y hasta un 50% menos de molestias abdominales.
Además, los mismos participantes que practicaron ayuno también perdieron alrededor de 2,5 kg en estas 12 semanas, mientras que el grupo control llegó a ganar hasta 1,7 kg de media en el mismo tiempo.
Los participantes del grupo de tratamiento también mostraron mejoras significativas en sus marcadores sanguíneos de inflamación y salud inmunitaria, incluyendo menores niveles de leptina y PAI-1. Todo ello sin realizar una reducción calórica como tal, tan solo restringiendo la ventana horaria de consumo alimentario.
"Este estudio demuestra que, si bien la pérdida de peso es un resultado importante en personas con sobrepeso y enfermedad de Crohn, la alimentación con restricción de tiempo ofrece beneficios adicionales más allá de la báscula", explica Maitreyi Raman, profesora asociada de Medicina en la Universidad de Calgary y autora principal del estudio.
"Observamos mejoras significativas en los síntomas de la enfermedad, reducción del malestar abdominal, cambios favorables en el metabolismo y la inflamación, y cambios prometedores en la flora intestinal", prosigue. "Todo ello sugiere que el ayuno intermitente puede ayudar a los pacientes a mantener una remisión duradera de la enfermedad de Crohn".
"La alimentación con restricción horaria se muestra prometedora como forma de ayudar a las personas con enfermedad de Crohn a controlar no solo sus síntomas, sino también su salud general", añade Andrés Lorenzo Hurtado, vicepresidente sénior de Investigación Traslacional y Proyectos de IBD de la Fundación para la Enfermedad de Crohn y Colitis Irritable.
"Esta investigación sugiere que cambiar el horario de alimentación, y no solo lo que comemos, puede mejorar el metabolismo, mejorar el funcionamiento del sistema inmunitario y favorecer la remisión a largo plazo de la enfermedad de Crohn", concluye.
