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Las claves

La identificación de cinco bebés ingresados en España con sospecha de haber consumido leche de fórmula contaminada ha generado cierta alarma.

Lo cierto es que B. cereus, es una bacteria que suele protagonizar infecciones gastrointestinales en España, junto a otras sospechosas habituales como S. aureus y C. perfringens.

El director general de Salud Pública, Pedro Gullón, ha explicado que no se descartan más casos, si bien "no hemos visto un aumento de diarreas más allá de las comunes del lactante".

No obstante, se ha reforzado la vigilancia epidemiológica para identificar posibles casos, ya que el consumo de leche de fórmula está muy extendido en nuestro país.

Los especialistas recomiendan vigilar los síntomas más comunes y solo acudir a urgencias en caso de no poder controlarlos desde casa.

Cuál es el origen de la alerta

En diciembre del año pasado, las autoridades europeas instaron a retirar varios lotes de productos de nutrición infantil tras recibir informes de diarreas en bebés que los habían consumido.

Uno de los bebés había dado positivo en Bacillus cereus, una bacteria común de las intoxicaciones alimentarias.

El 7 de enero, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) informó que la compañía Nestlé había retirado, como medida preventiva, varios lotes de su leche de fórmula tras una alerta por la presencia de cereulida en su producto 'NIDINA 1'.

El 21 de enero era otra compañía, Lactalis Nutrición Iberia, la que comunicaba la retirada voluntaria de varios lotes de leche infantil de marca Damira por la presencia de la bacteria.

El boletín de alertas del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) informaba esta semana que habían sido reportados, en nuestro país, ocho casos de vómitos, con cinco requiriendo hospitalización.

Sin embargo, señalaba que ninguno de los casos sospechosos había sido confirmado por laboratorio, por lo que no se ha podido establecer relación causal entre la presentación clínica y el consumo de los lotes afectados.

Qué es la cereulida y qué síntomas tiene

B. cereus es una bacteria común en las intoxicaciones alimentarias. Suele provocar vómitos y diarrea y, en bebés y personas vulnerables, generar complicaciones por deshidratación.

Puede producir dos tipos de toxinas: la cereulida, que produce principalmente vómitos, y otras termolábiles, que causan diarrea.

Se asocia principalmente a la mala conservación del arroz o la pasta, aunque puede encontrarse en carnes, vegetales, cremas y sopas.

Según un informe reciente sobre intoxicaciones alimentarias del Instituto de Salud Carlos III, entre 2015 y 2023 hubo 73 brotes por B. cereus, que produjeron 1.353 casos, 13 hospitalizaciones y 3 defunciones.

De los 73 brotes, destacaron tres con 100 o más casos: dos de ellos, ligados al ámbito educativo (los alimentos contaminados fueron un puré de verduras y un plato de pollo con tomate frito) y el tercero, en un restaurante.

De hecho, la restauración fue el ámbito preponderante de las intoxicaciones por esta bacteria, lo que la diferencia de otras como C. Perfringens y S. aureus, ligadas más al ámbito educativo.

Los principales síntomas de B. cereus fueron la diarrea (86%), dolor abdominal (79%) y vómitos (79%). En menor medida, las náuseas (51%) y la fiebre (26%).

¿Cuántos bebés pueden estar afectados?

Un total de ocho casos que reportaron vómitos han sido notificados al boletín epidemiológico europeo, de los que cinco han requerido hospitalización pero ya han sido dados de alta.

Todos los casos habían consumido leche de fórmula perteneciente a alguno de los lotes retirados, si bien no hubo confirmación de la bacteria por análisis de laboratorio.

El director general de Salud Pública, Pedro Gullón, ha apuntado que es difícil vincular los casos a la toxina porque "estos productos se consumen mucho y no hemos visto un incremento de casos esperado, no ha habido un incremento de diarreas de este tipo".

Sin embargo, dado el extendido consumo de la leche de fórmula, no se descartan más.

Paula Vázquez, coordinadora de pediatría de urgencias en el Hospital Gregorio Marañón, explica a EL ESPAÑOL que no han visto un aumento de casos en su centro.

"Es cierto que podemos ver gastroenteritis, la mayoría son leves y no se analizan [microbiológicamente], pero de las que ingresan o se hacen cultivos no ha aparecido esta toxina".

Tampoco, apunta, han tenido "un incremento importante en diarreas".

¿Qué están haciendo las autoridades?

Pedro Gullón ha informado de que se han incrementado las labores de vigilancia epidemiológica para detectar, si los hubiese, más casos. "Nos estamos poniendo en contacto con las comunidades autónomas para ello".

"No es de extrañar que pueda haber más casos sospechosos en los próximos días debido a que hemos reforzado la vigilancia epidemiológica", ha apuntado.

Esto se debe a que normalmente no se hacen cultivos para determinar el causante de las infecciones gastrointestinales, a menos que se trate de un problema de salud pública, como puede ser el caso.

El Ministerio de Sanidad también está trabajando con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria para tomar las medidas pertinentes en torno a los productos afectados.

A nivel europeo, el ECDC y la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria están preparando un informe para la evaluación del brote.

Además, se ha establecido los niveles de riesgo de concentraciones de cereulida —tienen que ser muy altas para afectar— para determinar qué productos deben ser retirados.

Bélgica, Dinamarca, Francia y Reino Unido también han reportado casos y hospitalizaciones potencialmente relacionadas con la leche de fórmula contaminada.

¿Qué hacer en caso de sospecha de intoxicación?

El Centro Europeo para el Control de Enfermedades señala que, dada la amplia distribución de los productos afectados, el riesgo de exposición a los mismos es de moderado a alto.

Sin embargo, el riesgo de desarrollar síntomas gastrointestinales es de bajo a moderado, ya que depende de la edad del bebé, siendo los más vulnerables a la deshidratación los recién nacidos y menores de seis meses.

La pediatra Paula Vázquez señala que, ante un caso de vómitos y diarrea en bebés, "si este no es muy pequeño, lo que hay que hacer es hidratarlo".

"Si no tiene fiebre alta, mientras los padres logren darle suero poco a poco, que es algo que la mayoría sabe hacer, controlando los vómitos y la diarrea, no hay que hacer nada".

Si el bebé vomita mucho y los padres no pueden controlarlo, "o si la diarrea es tan copiosa que no pueden mantenerlo hidratado con suero, los padres tendrán que venir al hospital, donde le podremos dar algo para cortar los vómitos".

No obstante, recalca la doctora, "la mayoría de los casos se pueden manejar en casa con suero oral".