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Un centenar de profesionales del Hospital Universitario Vall d'Hebron ha trabajado en equipo para completar el primer trasplante parcial de cara del mundo con tejido de una donante que recibió la eutanasia. Esta persona había solicitado donar su cara como acción solidaria antes de morir.
Así lo ha anunciado este lunes el hospital barcelonés en una rueda de prensa con presencia de la la receptora, Carme. La paciente sufrió una infección bacteriana que provocó la necrosis de tejidos de la cara, desfigurándola y causándole problemas para respirar.
"El hecho de tener una donante que recibió la eutanasia nos permitió la planificación en 3D tanto de la paciente como de la donante, cosa que facilitó el trabajo", ha explicado el jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del hospital barcelonés, Joan-Pere Barret.
Carmen, la receptora del trasplante de cara de una donante que recibió la eutanasia
El coordinador de programas de Donación y Trasplantes del Vall d'Hebron, Alberto Sandiumenge, ha precisado que se trata de un procedimiento "muy difícil y muy complejo". La operación ha requerido la participación de más de 100 personas y "muchos meses de reuniones".
También ha sido el primer trasplante de cara del mundo con control continuo neurofisiológico desde el Servicio de Neurofisiología Clínica; el primero con control de perfusión intraoperatorio con fluorescencia NIR (Near-Infrared) con el sistema SPY-PHI; y el primero de cara en el mundo con control posoperatorio de oximetría somática regional con infrarrojos.
Carme se encontraba de vacaciones en Canarias en julio de 2024 cuando la picadura de un insecto le provocó una infección. Eso le provocó una sepsis que hizo que tuviera que "luchar por su vida" durante dos meses. La infección le provocó necrosis en varios tejidos del cuerpo, entre los cuales la cara, la boca, la lengua y varios músculos faciales.
En diciembre de 2024, Barret le planteó varias opciones, entre ellas el trasplante de cara. Carme aceptó, y se iniciaron los trámites para poder realizar la operación. Paralelamente, una paciente del hospital solicitó la eutanasia por un trastorno genético, "para no dejar que fuese la enfermedad que decidiera por ella", y pidió entrevistarse con el especialista.
"No hay palabras para expresar la intensidad emocional y magnitud del momento. Lo único que quería saber la paciente era si podía donar la cara. Y la respuesta, obviamente, era positiva", recuerda emocionado Barret.
El médico ha subrayado la generosidad y altruismo de la paciente. También ha alabado la tarea del equipo de coordinación de Trasplantes, que hacen una tarea diaria "silenciosa y anónima" aportando confort a quienes recibirán la eutanasia y a sus familias, y dando vida a los que están esperando trasplantes.
Cuatro meses y medio después del trasplante, Carme ya tiene sensibilidad en toda la zona trasplantada y explica que lo nota todo, y que ya puede comer y beber: "Es perfecto". La receptora, que ahora hace periódicamente ejercicios de rehabilitación, ha expresado su agradecimiento a la donante y especialmente al equipo de Vall d'Hebron y a Barret. "El doctor es mi ángel de la guarda".
