El cuerpo de Susan Potter en el Visible Human Project / National Geographic.

El cuerpo de Susan Potter en el Visible Human Project / National Geographic.

Salud Donaciones a la ciencia

Susan Potter, la donante que vivirá eternamente gracias a su cadáver digital

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San Junipero, de la serie antológica Black Mirror, es uno de los capítulos televisivos más memorables de 2016. La creación británica de Charlie Brooker se caracteriza por mostrar distopías en las que un mal uso de la tecnología suele desbordar a sus protagonistas.

En San Junipero se sigue la historia de amor de dos mujeres dentro de una realidad virtual diseñada para que los vivos pudieran encontrarse con personas ya fallecidas. Sus cuerpos seguían atados al mundo físico, pero sus conciencias almacenadas en un procesador vagaban por el destino vacacional soñado en el que podían ser por siempre jóvenes.

Susan Potter (1927-2015) tuvo ella también la posiblidad de elegir cómo quería ser recordada tras su muerte. Se trata de la tercera voluntaria del 'Visible Human Project', un proyecto desarrollado por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Su objetivo es la transfiguración de cuerpos físicos en copias digitales que puedan utilizarse para enseñar anatomía y fisiología a los estudiantes de medicina estadounidenses.

Potter acudió al laboratorio del doctor Victor Spitzer en el año 2000, siete años después de la fundación del proyecto. Exigía que le permitiesen donar su cuerpo al proyecto, y alegaba una serie de características que lo hacían único. La anciana de 72 años de edad era superviviente de cáncer. Su lucha incluía cicatrices visibles de una doble mastecomía y de melanomas en su piel.

Además, Potter había sufrido cirugías en su espina dorsal, diabetes, una prótesis de cadera y úlceras. "Cuando me coloquen sobre la mesa de operaciones, se sorprenderán de la cantidad de cicatrices que tengo"- declaró. Su anatomía, aseguraba la anciana, serviría para los propósitos de Visible Human Proyect.

Spitzer, líder del proyecto en la Universidad de Colorado, rechazó inicialmente su propuesta. No veía la utilidad, le explicó a Potter, de emplear un tercer cuerpo que estuviese parcialmente mutilado. El médico claudicó al poco tiempo: "En el fondo me engañaba a mí mismo: sabía que en algún momento necesitaríamos emplear cuerpos enfermos"- explica. 

La historia de la vida, muerte y reconstrucción de Potter va a ser relatada en el número de enero de la revista National Geographic dedicado al futuro de la medicina. Este medio ha producido así mismo un documental de 18 minutos sobre todo el proceso titulado Becoming Inmortal (Volviéndome inmortal).

Potter falleció de neumonía en 2015. Tras su muerte, el laboratorio de Spitzer criogenizó su cadáver durante dos años. Finalmente, en la primavera de 2017 dividieron sus restos en 27.000 láminas; cada una de ellas medía unas 63 micras. Posteriormente se fotografió cada una de ellas con técnicas de alta resolución.

En la actualidad el proceso de reconstrucción digital continúa. El equipo de Spitzer cree que dentro de un año Potter podrá unirse a su familia de cadáveres digitales, un hombre y una mujer previamente digitalizados.