Una hamburguesa de cinco pisos elaborada con carne procesada.

Una hamburguesa de cinco pisos elaborada con carne procesada.

Salud Alimentación

De la hamburguesa al fuet: esta es la carne asociada a un mayor riesgo de cáncer de mama

Fue hace tres años. El 28 de octubre de 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicaba un sonadísimo dictamen en el que concluía que comer carne procesada (embutido, salchichas, hamburguesas o beicon, por ejemplo) era "carcinógeno para los humanos". La cosa no quedaba aquí. Después de una revisión "exhaustiva" de la literatura científica, el organismo internacional concluía que la carne roja (toda aquella que proviene de mamíferos como el cerdo o la vaca) también era "probablemente carcinógena".

En los últimos años, son muchas las publicaciones y los investigadores que han alertado de la correlación existente entre el consumo excesivo de carne y distintos tipos de cáncer como el de colon, páncreas, estómago o próstata, entre otros. Ahora, una nueva revisión publicada en la revista International Journal of Cancer, acaba de concluir que las mujeres que consumen carne procesada tienen un 9% más de posibilidades de sufrir cáncer de mama que el resto.

El nuevo trabajo, encabezado por Maryam S. Farvid, investigadora del departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard, ha analizado por separado los efectos de la carne roja y la carne procesada a través de 18 estudios retrospectivos, casos control y ensayos clínicos recogidos en la literatura médica hasta enero de 2018. En estos trabajos, el número de participantes osciló entre 491 y 319.826 sujetos, y las mujeres fueron seguidas durante una media de tiempo de entre 1,9 y 20 años. Los nuevos resultados ofrecen una evidencia aún mayor.

En febrero de este mismo año, un trabajo realizado por investigadores del Instituto de Salud y Bienestar de la Universidad de Glasgow (Escocia) se propuso evaluar también si el consumo de carne roja y procesada suponía un factor de riesgo para desarrollar cáncer de mama. Lo hizo también a través de un concienzudo metaanálisis en el que se incluyeron los datos recogidos en el UK Biobank de Reino Unido y otros estudios de cohortes. Según esta investigación, que fue publicada en la revista European Journal of Cancer, "el consumo de carne procesada, pero no el de carne roja, puede aumentar el riesgo de cáncer de mama".

Ahora, este nuevo trabajo, que tiene una muestra aún mayor, apoya estos resultados y va un poco más allá. "Esta revisión sistemática y metaanálisis incluye estudios prospectivos de cohortes de consumo de carne roja y carne procesada y proporciona evidencia de que un alto consumo de carne procesada se asocia con un mayor riesgo de provocar cáncer de mama. Sin embargo, la carne roja no fue una causa importante de cáncer de mama", escriben los autores en las conclusiones del trabajo.

¿Quiere esto decir que el consumo de carne roja no es un factor de riesgo para desarrollar cáncer de mama? No. Lo que apunta este trabajo es que el riesgo es algo menor y que no existe una causa, aunque sí una asociación. En concreto, habla de un 6% más de posibilidades entre aquellas mujeres que consumen carne roja.

La OMS, de hecho, ubica la carne roja dentro del grupo 2A, como "probablemente carcinógena" y apunta que existe una evidencia (aunque aún limitada) entre su consumo y la posibilidad de desarrollar cáncer colorrectal, páncreas y próstata. La institución no habla por el momento del cáncer de mama.

Esta clasificación se basa en "evidencia limitada procedente de estudios epidemiológicos que muestran un asociación positiva entre el consumo de carne roja y el desarrollo de cáncer colorrectal, así como una fuerte evidencia mecanicista", explica la institución en su página web. "La evidencia limitada significa que una asociación positiva se ha observado entre la exposición al agente y el cáncer, pero que no se pueden descartar otras explicaciones para las observaciones", añaden.