Las proteínas son, probablemente, uno de los nutrientes más olvidados cuando hacemos una dieta. Si bien es cierto que en España consumimos más de las que son necesarias al día, según la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (Enide), algunas personas pueden estar quedándose cortas. Es el caso de las personas que realizan ejercicio físico de alta intensidad y, por eso, muchas de ellas toman batidos de proteínas.

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De hecho, los batidos de proteínas se han asociado con las personas que están interesadas en tener grandes músculos. Pero el consumo de estas proteínas no tiene nada que ver con lo estético: mientras que las personas sedentarias sólo necesitan consumir unos 0,8 gramos de proteínas por cada kilogramo que pesan, las que realizan un ejercicio exigente, como el CrossFit, pueden llegar a requerir hasta 2,5 gramos por kilo.

Los batidos, por tanto, son una forma más agradable de llegar a esos requerimientos más altos de proteínas. No es lo mismo tomar uno de estos líquidos después de entrenar que un filete o un plato de lentejas con arroz. Por este mismo motivo, los supermercados se han llenado de productos alimenticios que cuentan con mucha proteína y fáciles de consumir: leches y yogures enriquecidos, cremas de cacahuete…

Batidos para deportistas

Estos productos pueden tener un aspecto más natural que un batido a base de polvos. Sin embargo, a pesar de que estas bebidas de proteínas siguen generando algunas dudas, no todas son malas para la salud. Las más conocidas son las whey, que proceden del suero de la leche —el líquido transparente que se observa en los yogures cuando los abrimos— y del cual se eliminan gran parte de las grasas y de los carbohidratos.

Aunque son productos procesados, los polvos de proteína whey no contienen muchos ingredientes. Sólo los que tienen sabores incorporan, además, aromas y edulcorantes para hacerlos más agradables al gusto. De todas formas, en el mercado es posible encontrar proteínas de peor calidad con peores aminoácidos y que contienen más carbohidratos y grasas. Una recomendación habitual a la hora de comprarlas es evitar las baratas.

Aumentar la ingesta de proteínas (y de nutrientes, en general) es importante a la hora de empezar a hacer deporte, pero los batidos no son imprescindibles. De hecho, si el deporte que realizamos no es demasiado intenso podemos pasarnos fácilmente de la cantidad diaria recomendada de este macronutriente. Eso sí, tomar hasta el doble de las proteínas necesarias no se relaciona con riesgos para la salud, tal y como se explica en este artículo de EL ESPAÑOL.

Pasarse de proteínas

De todas formas, exceder la cantidad de proteínas diarias sí que produce algunos efectos pocos deseables: el más habitual es que genera gases en el sistema digestivo. ¿Por qué pasa esto? Generalmente, se debe a que hemos tomado más proteínas de las que nuestro intestino puede asimilar y han terminado fermentando más adelante, en el tramo del colon. Por esta razón, puedes sentirte hinchado y tener flatulencias.

Las proteínas whey también pueden provocar gases e hinchazón a las personas a las que no le sientan bien los lácteos, ya que proceden de ellos. Si no es nuestro caso, lo mejor es rebajar la cantidad de proteínas que consumimos o probar con otras marcas. En algunos casos, el exceso de batidos de proteínas también puede provocar diarreas. Sin embargo, si nos ceñimos a las cantidades recomendadas no tiene por qué suponer un problema.

Los sacos de proteína en polvo suelen venir acompañados de un cacito con el que medir la cantidad de proteínas que vertemos en nuestro batido. Un cacito equivale a unos 30 gramos de proteínas y es suficiente para un batido mezclado con 300 mililitros de agua o leche. En 30 gramos de hidrolizado de aislado de proteína de suero de leche encontramos hasta 28 gramos de proteína: un contenido superior al que encontramos en 100 gramos de cualquier tipo de carne.