'Esculpir' la figura mediante la dieta no está a nuestro alcance: unos hábitos saludables de alimentación y deporte nos ayudarán a mantener un peso adecuado, pero no pueden determinar dónde y cómo nuestro cuerpo acumula la grasa. Se trata de factores adquiridos genéticamente, y tampoco el ejercicio físico nos ayuda a "quemar" los depósitos de una zona concreta: notar los abdominales o los glúteos más definidos tras el gimnasio, por ejemplo, se debe a la hipertrofia del músculo y no a un efecto de adelgazamiento local.

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La forma en la que engordamos, como hemos abordado en múltiples ocasiones, tiene importantes efectos sobre nuestro metabolismo. Un 'cuerpo manzana', es decir, con tendencia a engordar de barriga, acumula grasa visceral con afectación a los órganos vitales, y presenta un mayor riesgo de problemas cardiovasculares y de cáncer. Un cuerpo tipo 'pera', con 'curvas' en las caderas y los muslos, se asocia con una concentración de lípidos con un perfil más saludable y un efecto cardioprotector. 

Una concentración de grasa en las extremidades, por tanto, no supone en principio una preocupación de salud. Pero tambien puede ser indicio de la aparición de un problema, el lipodema o 'sindrome de las cartucheras'. Ocurre cuando los conductos linfáticos de la zona dejan de funcionar, produciendo una acumulación de líquido y provocando fibrosis en el tejido adiposo subcutáneo e inflamación. En su primera manifestación, se puede confundir con los nódulos y hoyuelos que provoca la celulitis, otro fenómeno inflamatorio que, por muy denostado que esté, es natural y benigno

(a) Primera fase del lipodema, con aparición de nódulos; (b) Segunda fase, con fibrosis del tejido adiposo.

Sin embargo, el lipodema es extremadamente difícil de eliminar mediante la dieta y el ejercicio porque los mecanismos que transforman la grasa en energía se han visto alterados en la zona. La paciente -es muy raro en hombres, que tienden al 'fenotipo manzana' y engordan de barriga- verá como sus muslos e incluso pantorrillas se ensanchan progresivamente y pierden firmeza, un proceso que va acompañado de dolor y angustia psicológica por las perturbaciones en la vida cotidiana y la imagen.

La enfermedad, además, tienden a infradiagnosticarse cuando el cuadro es de obesidad general: es lo que le ocurrió a la actriz Itziar Castro, que no descubrió que lo sufría hasta que publicó una foto desnuda en las redes sociales y un seguidor reconoció su manifestación. 

Ahora, especialistas de varios centros universitarios de Roma (Italia) publican en la revista Nutrients un esperanzador trabajo: un patrón alimentario basado en la Dieta Mediterránea durante cuatro semanas logró reducir la acumulación de grasa en las extremidades de las pacientes, no solo su peso general, mejorando su calidad de vida. Los efectos, remarcan, no son privativos del tratamiento del lipodema: seguir estas pautas nutricionales tendría efectos preventivos para eliminar o evitar estos depósitos en brazos, caderas y piernas para la población general.

(c) Tercera fase, con inflamación del tejido (d) Cuarta fase, lipodema y linfedema (inflamación de ganglios linfáticos)

"Se ha reportado que los micronutrientes de la Dieta Mediterránea modulan el sistema inmune y ejercen una acción protectora reduciendo el estrés oxidativo postprandial [después de las comidas] y la inflamación. Micronutrientes como los polifenoles, los tocoferoles, el resveratrol o las vitaminas C y A incrementan la capacidad antioxidante de la comida y del plasma sanguíneo del paciente. Más todavía, lograr modular la expresión de los genes relacionados con la oxidación y la inflamación", escriben los autores.

Con este objetivo, seleccionaron determinados ingredientes tradicionales de la Dieta Mediterránea: frutas, verduras, legumbres, grano entero, aceite de oliva virgen extra y lácteos bajos en grasas. El ensayo se realizó con voluntarias que habían acudido a la Sección de Nutrición Clínica y Nutrigenómica de la Universidad de Roma Tor Vergata, que recibieron la siguiente dieta: cinco comidas con un recorte de un 20% en las calorías diarias según su Índice de Masa Corporal, con recetas basadas en los ingredientes previamente enumerados, sustituyendo la sal por especias y privilegiando las grasas insaturadas. Se eliminaron los productos procesados, los carbohidratos glucémicos como la patata, el alcohol y las bebidas edulcoradas.

Al término del ensayo, se pudo determinar una reducción de la grasa acumulada en las extremidades superiores e inferiores tanto de las pacientes de lipodema como las del grupo de control que no padecían este trastorno. La conclusión más importante, sin embargo, es que las mujeres del primer grupo habían mejorado en la realización de tareas cotidianas, reduciendo la fatiga, el dolor y la ansiedad que sufrían hasta entonces. Los autores concluyen que los efectos antioxidantes y antiinflamatorios de esta alimentación no solo contribuyen al adelgazamiento de brazos, caderas y muslos, sino que mejoran los parámetros inflamatorios, e instan a seguir investigando en esta línea.