Al introducir en Google las palabras "los carbohidratos" el texto predictivo ofrece completar la frase con "engordan". De este modo el algoritmo del gigante de internet nos ofrece una de las búsquedas más realizadas por los españoles, lo que es solo un ejemplo de la mala concepción que la sociedad tiene sobre estas biomoléculas.

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El pensamiento negativo sobre todos los hidratos de carbono está muy extendido, pero la realidad es que este juicio absoluto no es correcto ya que "los de alta calidad son muy buenos", explica Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra a EL ESPAÑOL. No se puede decir lo mismo de otros e incluso se puede establecer cuál es el más perjudicial para la salud de entre la amplia gama de carbohidratos existente. 

"Hay que hablar de la calidad de cada carbohidrato", señala el catedrático. Así, los más recomendables son los sólidos, con mucha fibra, integrales y no refinados, como pueden ser los procedentes de fruta, verdura, cereales integrales y legumbres.

De hecho, una mayor calidad en los hidratos de carbono implica un riesgo menor de sufrir enfermedades cardiovasculares, según una investigación del Proyecto SUN (Seguimiento Universidad de Navarra) publicado en la revista Nutrition, Metabolism & Cardiovascular. 

Este estudio, cuyo investigador principal es Martínez-González, mostró que las personas que tomaron carbohidratos de alta calidad presentaron un riesgo un 56% menor de sufrir infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares o muerte cardiovascular, respecto a quienes consumían hidratos de peor calidad. Para realizar la investigación se sometió a estudio a 17.424 voluntarios españoles de mediana edad a los que se hizo un seguimiento durante una media de 10 años.

Carbohidratos más perjudiciales 

Para el catedrático los peores carbohidratos son los que contienen los refrescos ya que "al estar los azúcares disueltos pasan directamente a la sangre y eso hace que aumente la necesidad de insulina".

Además explica que nuestro cerebro interpreta las bebidas azucaradas como si fueran agua y no se experimenta una sensación de saciedad. Por ello, a pesar de estar ingiriendo calorías, nuestro cuerpo no lo siente y vuelve a tener hambre rápidamente

"En personas delgadas que realizan mucho deporte no existe mayor problema. Sin embargo, en el caso de la mayor parte de la población no es recomendable", explica a la vez que recuerda que en nuestro país gran parte de la población sufre sobrepeso y obesidad. De hecho, España es el segundo país de Europa con más obesos, según un estudio publicado en la revista The Lancet

También señala que "las galletas son muy malas". "Tienen harina refinada que es un carbohidrato de baja calidad, además de azúcares añadidos y grasa". Por el mismo motivo manifiesta que la bollería industrial es un alimento que hay que evitar.

Respecto a la pasta y el arroz señala que depende de su tipo y la forma de consumo. Así, el principal problema es qué acompaña a nuestros platos de estos alimentos ricos en carbohidratos. "Si se acompaña de verduras sería un alimento bueno", pero si se le echa tomate frito (que contiene mucho azúcar) deja de ser recomendable, explica el catedrático. 

Del mismo modo, señala la importancia de cocinar la pasta al dente ya que "cuando está demasiado hecha y se deshace tiene un indice glucémico alto y no es recomendable". Aunque en lo que hace hincapié es en la necesidad de comer pasta integral, ya que se trata de un hidrato de carbono más sano.  

En concreto, una forma correcta de consumir carbohidratos puede ayudar a no perder cuatro años de vida

Un hábito español que hay que cambiar

No hay nada más español que comer con una barra de pan. Empujar, mojar o simplemente picar mientras se espera la comida forma parte de la tradición de nuestros hogares. Pero para el médico el consumo de pan blanco es un hábito que hay que cambiar.

"Comer con pan integral en lugar de con pan blanco es un cambio muy sencillo que se puede hacer en la dieta y que es muy beneficioso". 

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