Las claves
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Las lluvias de las últimas semanas han disparado la reserva hídrica en España. Según el último boletín del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), con datos actualizados hasta el pasado 2 de febrero, están a un 67,3% de su capacidad.
Se trata de un porcentaje similar al ofrecido en la web de referencia Embalses.net, donde se calcula que los embalses del país se encuentran, hasta este lunes 9 de enero, al 67,2%. Son casi 10 puntos más que hace un año, cuando estaban al 58,3%.
El incremento es aún mayor si se compara con la media de los últimos cinco años, pues apenas se superaba la mitad de su capacidad (52,1%). No es extraña esta diferencia ya que abarca un periodo en el que buena parte de la península Ibérica se vio afectada por una pertinaz sequía.
Lo que sí es llamativo es que en tan solo unos días haya habido un aumento tan pronunciado. En la semana que va del 20 al 27 de enero los embalses estaban al 59,2%; es decir, se ha incrementado ocho puntos entre el anterior registro y el actual.
De Andalucía a Cataluña
En total hay una treintena de embalses en los que se ha llegado al 100% de su capacidad. A diferencia de lo que ha sucedido en los últimos años, la mayoría de ellos se concentran en el sur peninsular.
Y es que, como ha informado la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), las lluvias acumuladas desde el 1 de enero han superado el triple de lo normal, tomando como referencia el periodo comprendido entre 1991 y 2020, en la mayor parte del centro y sur de la Península.
En la cuenca del Guadiana, que está al 71,4% de su capacidad, hasta 10 han alcanzado el 100%. Es en la que más pantanos han superado esta cifra, seguida de la del Guadalquivir (59%), con seis.
En la de Guadalete-Barbate no hay ninguno que haya llegado al 100%; sin embargo, es la cuenca en la que se ha experimentado un mayor aumento. Está al 68,9%, una cifra que dista mucho de la registrada el año anterior (29,4%) y de la de la media de los últimos cinco años (29,3%).
No obstante, la que más destaca es la del Tinto, Odiel y Piedras, que está al 94,7%. Al otro extremo de esta cuenca, en el suroeste peninsular, el mapa dibuja una realidad bien distinta, con la Cuenca Mediterránea Andaluza a un 58,6% y la del Segura al 31%.
"Debemos revisar los modelos hidrológicos", reclama Julio Berbel, catedrático de la Universidad de Córdoba y miembro del Comité de Expertos de la Sequía de la Junta de Andalucía. Esta necesidad surge de la discrepancia que existe entre la teoría y lo que finalmente sucede.
Pone el ejemplo del embalse de la Breña, situado en plena Sierra Morena: "Se supone que debería llenarse cada 50 años, pero se está llenando cada 15, por lo que tendríamos que repasar los modelos porque no están cuadrando".
Otra de las dos grandes zonas que alimenta esta cuenca es el embalse de Iznájar, el más grande de Andalucía. Esta zona, sin embargo, recibe mucha menos lluvia porque su cuenca alta limita con el sureste peninsular.
Aun así, los grandes municipios del sur peninsular podrían tener entre tres y cinco años de agua asegurada, según augura Berbel, en el caso extremo de que no lloviera nada, lo cual es prácticamente imposible.
El volumen de agua en los embalses para el consumo humano alcanza los 25.106 hm³, mientras que el año anterior superaba los 19.932 hm³. La media de los últimos cinco años se situaba en 17.140 hm³; es decir, casi un 50% menos que este año.
En el sector septentrional de la Península, las Cuencas Internas de Cataluña destacan por estar al 91,5% de su capacidad. Un porcentaje que era inimaginable hace justo un año, cuando se encontraban al 32,1%.
Dentro de la vertiente atlántica también es llamativo que la cuenca de Galicia-Costa se encuentra al 84,6%, inferior a la cifra del año anterior (92,3%), en el que las precipitaciones se produjeron de una forma más progresiva.
Nuevos desbordamientos por deshielos
El nivel ideal para los embalses, como apunta Berbel, es que estén cercanos al 85% de su capacidad por motivos de seguridad: si se encuentran al 100%, se debe soltar la misma cantidad de agua que entra para evitar que la presa se rompa.
Aunque las precipitaciones que se esperan para los próximos días no serán tan cuantiosas como las de la semana pasada, en algunos puntos de la vertiente atlántica se prevén más de 40 litros por metro cuadrado.
Además, la llegada de un nuevo río atmosférico que impactará contra la España peninsular traerá consigo aire suave y húmedo, al contrario del frío polar que se asocia a las borrascas más propias de invierno.
Con esta subida de las temperaturas, la cota de nieve podría dispararse en el Pirineo y en Sierra Nevada, dando lugar a "deshielos muy importantes", como predice el meteorólogo de Meteored Samuel Biener, lo que podría causar desbordamientos en los ríos que nacen en estos sectores.
