El Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León presentó este miércoles en las Cortes su cuarto estudio de demografía médica, con series comparables entre 2019 y 2026.
El informe, expuesto por el presidente del Consejo, José Luis Díaz Villarig, y por el presidente del Colegio de Médicos de Segovia, Graciliano Estrada, concluye que el número de colegiados ha crecido de forma sostenida y que las tasas de reposición han mejorado.
Con todo, persisten diferencias territoriales, concentración de la formación y dificultades de cobertura en determinadas zonas y especialidades. "El problema ya no es solo cuántos somos, sino dónde estamos", destacó Villarig.
3.491 médicos más
Los colegiados pasaron de 14.918 en 2019 a 18.409 en 2026, un aumento del 23,4 por ciento, equivalente a 3.491 profesionales. El incremento se aceleró en el último tramo de la serie: 788 entre 2019 y 2022, 991 entre 2022 y 2024, y 1.712 entre 2024 y 2026.
Todas las provincias crecen, pero no al mismo ritmo. Valladolid suma 1.240 colegiados y pasa de 3.658 a 4.898 (+33,9 por ciento). Burgos llega a 2.374 (+22,8 por ciento), Segovia a 1.069 (+22,7), León a 3.029 (+21,3) y Salamanca a 3.186 (+19,5).
Palencia, Soria, Zamora y Ávila se sitúan entre el 17,5 y el 16,5 por ciento.
Ese crecimiento no se reparte por igual según la situación profesional. Los médicos en formación (MIR) pasan de 1.395 a 1.974 (+579; +42 por ciento). El staff, es decir, los médicos en ejercicio, aumenta de 10.757 a 12.144 (+1.387; +13 por ciento). Los jubilados crecen de 2.766 a 4.291 (+1.525; +55 por ciento).
Del incremento total de 3.491 colegiados, el 43 por ciento corresponde a jubilados, el 40 por ciento a staff y el 17 por ciento a MIR. El staff es, por tanto, el subgrupo de menor crecimiento relativo.
El estudio insiste en no confundir colegiación, ejercicio y capacidad asistencial: un residente atiende pacientes, pero no cubre con la misma autonomía a un especialista experimentado.
Distribución heterogénea
La densidad media de médicos de staff en 2026 es de 502 por 100.000 habitantes, por encima de la media española, según el Consejo. La distribución provincial es heterogénea.
Valladolid alcanza 629 y Salamanca 578. Por debajo de la media autonómica quedan Soria (474), Palencia (469), León (453), Segovia (437), Burgos (432), Zamora (411), Ávila (386) y El Bierzo (370).
La diferencia entre Valladolid y El Bierzo se acerca a 260 médicos de staff por 100.000 habitantes.
En Soria, además, una ratio relativamente alta convive con una densidad de población muy baja, de modo que el indicador por habitante no mide la distancia real entre paciente y profesional.
Desigualdades por especialidad
Las desigualdades se reproducen por especialidad. En anestesia, Valladolid y Salamanca superan los 22 profesionales por 100.000 habitantes, frente a 7,4 en Ávila; la media autonómica es 16,7.
En traumatología, Palencia lidera con 16,2 y Ávila cierra con 6,8, con una media de 12,1. En cardiología, Salamanca llega a 16,7 y Soria se queda en 3,3, con media de 8,5. Oncología oscila entre 6,4 en Salamanca y 3,1 en Palencia y Ávila.
Radiología, otorrinolaringología y urología muestran el mismo patrón: mayor concentración en las provincias con hospitales de referencia y ratios más bajas en las de menor tamaño o más despobladas.
La formación especializada tampoco está repartida de manera uniforme. Valladolid y Salamanca concentran más de la mitad de los MIR de la Comunidad. El resto se sitúa a distancia, con León y Burgos en un segundo escalón y volúmenes claramente inferiores en Segovia, Palencia, Zamora, Ávila, Soria y El Bierzo.
Cada vez más jóvenes
Villarig subrayó que formar es "imprescindible", pero que hay que hacerlo donde exista actividad clínica suficiente, procedimientos, tutorización y experiencia asistencial. El estudio pone el foco, en particular, en las especialidades quirúrgicas, porque un cirujano se forma operando.
La estructura de edad de los médicos activos ha cambiado. En 2019 la pirámide estaba invertida, con mucho peso en los tramos más veteranos. En 2026 se aproxima a un reloj de arena: crecen a la vez los más jóvenes y quienes superan los 65 años y siguen en activo. Entre los colegiados activos, los menores de 35 años pasan del 9,7 al 18,2 por ciento (+1.161).
El grupo de 35 a 44 años sube del 20,3 al 22 por ciento (+485). En cambio, el de 45 a 54 años baja del 24,1 al 19,4 por ciento (−242) y el de 55 a 65 años cae del 39,9 al 23,4 por ciento (−1.447). Los mayores de 65 años en activo pasan del 5,9 al 17,1 por ciento (+1.435).
Estrada precisó que ese tramo de edad era el 6 por ciento en 2019 y llega al 17 por ciento en 2026. Villarig afirmó que esa prolongación de la vida laboral está compensando jubilaciones y que, si no se hubiera producido, el sistema tendría un problema.
Una feminización sostenida
El informe también describe una feminización sostenida. Entre los colegiados de menos de 55 años, las mujeres representan el 65 por ciento. En los tramos de menos de 45 años superan el 64 por ciento. Entre los de 65 años o más, los hombres siguen siendo mayoría (63,6 por ciento).
Si se mantiene la tendencia analizada, alrededor del 70 por ciento de los médicos en activo podrían ser mujeres en 2030.
El Consejo presenta ese dato como una realidad estructural que obliga a tener en cuenta la organización del trabajo, la conciliación, la carrera profesional y el acceso a puestos de responsabilidad.
El índice de reposición autonómico ha pasado de 0,74 en 2019 y 0,99 en 2022 a 1,23 en 2026. La mayoría de especialidades aparecen ya en situación favorable. Medicina Familiar y Comunitaria mejora de forma clara —de 0,48 en 2019 y 0,68 en 2022 a 0,86 en 2026—, pero sigue por debajo del equilibrio.
Estrada explicó que en 2019 se jubilaban diez médicos de familia y se reponían cuatro, mientras que ahora se jubilan diez y se reponen nueve. Otras especialidades permanecen en zona desfavorable: Medicina del Trabajo (0,36), Cirugía Oral y Maxilofacial (0,48), Alergología (0,70) y Geriatría (0,74).
En el extremo opuesto, Cirugía Torácica alcanza un índice de 6,67, una cifra que el Consejo interpreta también como riesgo de sobrecapacidad formativa si no se planifica la absorción de esos especialistas.
Retos a futuro
Villarig insistió en que una tasa de reposición cercana a uno no significa que estén cubiertas las necesidades ya existentes ni que los nuevos especialistas se incorporen donde hacen falta. Reponer salidas y cubrir vacantes acumuladas no son lo mismo. Tampoco lo son cantidad y accesibilidad.
El presidente del Consejo situó las zonas de difícil cobertura como uno de los problemas pendientes: salvo, probablemente, una provincia o poco más, todas tienen áreas de difícil cobertura y en algunas lo es la provincia entera.
Rechazó que la solución sea obligar al médico a un destino y reclamó tener en cuenta las condiciones de vida, profesionales y sociales de cada territorio.La conclusión operativa del estudio es de planificación.
El Consejo pide pasar de una fotografía puntual a un "seguimiento permanente" que cruce edad, territorio, especialidad, formación, permanencia, jubilaciones y movilidad.
Formar más no puede ser la única respuesta. Hay que saber cuántos profesionales hacen falta, de qué especialidad, dónde, cuándo y en qué condiciones, y conseguir que desarrollen su carrera en la Comunidad.
La media autonómica describe el conjunto; el detalle provincial y por especialidad describe dónde persisten los huecos asistenciales.
