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Castilla y León cierra este martes el verano con un récord que se explica mejor con el termómetro que con cualquier calificativo: nunca, desde que hay registros, se había vivido un período estival con una temperatura media tan alta.

El verano de 2026 ha terminado con una anomalía de 2,6 grados respecto al valor de referencia y con 57 días en los que las máximas alcanzaron o superaron los 30 grados, frente a los 34 que son habituales.

El calor no solo se ha dejado notar durante las horas centrales del día.

Las temperaturas máximas han estado, de media, 3,1 grados por encima de lo normal, mientras que las mínimas lo han hecho en 2,1 grados. El resultado es un verano calificado como extremadamente cálido en prácticamente toda la Comunidad.

El dato ayuda a poner en perspectiva lo vivido: también se contabilizaron 80 días con máximas de al menos 25 grados, frente a los 64 habituales. Y el verano anterior, que ya había sido caluroso, se quedó en 49 jornadas por encima de los 30 grados.

El récord de temperatura máxima llegó el 6 de julio, cuando Candeleda (Ávila) alcanzó los 42,7 grados. En el extremo contrario, Vegarienza (León) registró -1 grado los días 5 y 10 de junio.

Un verano seco, pese a las lluvias de agosto

El calor ha venido acompañado de menos agua.

La precipitación media durante el verano fue de 45 litros por metro cuadrado, un 40% menos que el valor de referencia. Solo hubo diez días con precipitación, uno menos de los habituales.

Junio y julio fueron muy secos, mientras que agosto rompió la tendencia y tuvo carácter húmedo.

El episodio más destacado llegó el 15 de agosto en León: en Sahechores-Helipuerto se recogieron 77,6 litros por metro cuadrado en 24 horas, con una intensidad máxima de 122,4 litros por metro cuadrado y hora. En Miñera de Luna-Embalse se alcanzaron 52 litros en 24 horas y una intensidad de 139,2 litros por metro cuadrado y hora.

Es decir, llovió menos de lo habitual, pero cuando lo hizo, en algunos puntos lo hizo de forma muy intensa.

El año apunta también al récord

El verano deja además un escenario que va más allá de los tres meses de junio, julio y agosto. La temperatura media de lo que va de 2026 acumula una anomalía positiva de dos grados, según explicó el delegado territorial de la Aemet en Castilla y León, Manuel Mora. Esa cifra está siete décimas por encima de la registrada en el mismo periodo de 2022, hasta ahora el año más cálido de la serie en la Comunidad.

Con la previsión de un otoño que mantenga temperaturas elevadas, Mora considera que “es muy probable que este sea el año más cálido desde que hay registros”.

El dato cobra relevancia al mirar unos años atrás. Los tres veranos más cálidos de Castilla y León se han registrado en los últimos cinco años, según la Aemet, y todos los años de la última década salvo 2021 han presentado anomalías positivas de temperatura.

El delegado territorial de la agencia calificó de “excepcional” el junio de este año, hasta el punto de que su temperatura media fue superior a la habitual de agosto y también a la del periodo canicular, entre el 16 de julio y el 15 de agosto.

La previsión para el otoño mantiene, de momento, el tono cálido: la Aemet estima en un 70% la probabilidad de que sea más cálido de lo normal, mientras que en precipitaciones se espera un comportamiento entre normal y húmedo.

Para Mora, la sucesión de estos episodios ya no puede interpretarse como una colección de veranos aislados. “El cambio climático se traduce en una tendencia a una subida de temperaturas que se está acelerando”, señaló.