Apenas un mes después de haber echado el telón a las tradicionales Fiestas de San Agustín, el Ayuntamiento de Toro afronta de lleno su gran cita del año. La Fiesta de la Vendimia 2026 —declarada de Interés Turístico Regional y en pleno proceso para dar el salto al reconocimiento de Interés Turístico Nacional— se consolida como un auténtico motor económico y de atracción turística que llega a duplicar la población de la villa toresana durante el puente de octubre.
Detrás de este engranaje logístico, que coordina desde los escenarios y el Mercado Medieval hasta el Gran Desfile de Carros Tradicionales o los dispositivos especiales de limpieza y policía, se encuentra María Velasco García.
La edil toresana, al frente de las áreas de Festejos, Limpieza, Juventud, Igualdad y Participación Ciudadana, atiende a EL ESPAÑOL de Castilla y León para analizar la repercusión hostelera, la apuesta por el vino con D.O. Toro como embajador de la ciudad y el reto de conectar a abuelos y nietos a través de las tradiciones de la tierra.
Pregunta.- Apenas ha pasado un mes desde que cerraron las Fiestas de San Agustín el 8 de septiembre y Toro ya vuelve a estar inmerso en otra gran cita. ¿Cómo se vive este ritmo desde el Ayuntamiento?
Respuesta.- Despedimos San Agustín con la Virgen del Canto y, un mes después, ya volvemos a estar inmersos en una fiesta que supera en afluencia a las de verano.
La Fiesta de la Vendimia es muy importante; está declarada de Interés Turístico Regional y ya estamos realizando las gestiones necesarias para poder solicitar su declaración de Interés Turístico Nacional.
P.- ¿Cómo nació una celebración que hoy convoca a miles de visitantes de toda España?
R.- Lo que empezó hace tres o cuatro décadas como una idea un poco loca entre un grupo de amigos que dijeron "vamos a salir con los carros", no ha dejado de crecer.
Es una fiesta entrañable que junta a diferentes generaciones: los abuelos, que vivieron la vendimia tradicional en el campo, con los nietos, que a lo mejor no tienen ni idea de cómo se trabajaba la tierra antes.
Además de los carros, las viandas y el folclore, lo unimos al Mercado Medieval y hay oferta para todos los gustos.
P.- Organizar una oferta que abarca desfiles, catas, casetas y eventos medievales en todo el casco histórico requiere un gran despliegue...
R.- A nivel logístico solo puedo quitarme el sombrero con los trabajadores del Ayuntamiento. Hacen muchísimas horas extraordinarias. Son días de muchos nervios y trabajo para coordinar servicios de obras, limpieza, jardinería y Policía Local. Son los que siguen trabajando duro cuando todos los demás estamos disfrutando de la fiesta.
"La afluencia de turismo es masiva. Los hosteleros me transmiten que de año en año la gente deja reservadas las comidas. Con creces se duplica la población de Toro"
P.- ¿Qué retorno económico y nivel de afluencia turística registra Toro en estos días?
R.- La Vendimia se concentra en pocos días, coincidiendo con el puente de octubre, y atrae a muchísimos hijos de la villa que regresan y a turistas.
La afluencia es masiva; los hosteleros me transmiten que de año en año la gente deja encargadas y reservadas las comidas y las cenas para no quedarse sin sitio porque Toro se pone hasta arriba. Con creces se duplica la población de la ciudad.
Está todo a tope, tanto los establecimientos de hostelería como la ocupación para quedarse a dormir.
P.- Este año el pregonero de la fiesta ha sido el exfutbolista y entrenador Eusebio Sacristán. ¿Por qué se ha apostado por su figura?
R.- Mucha gente lo conoce por su proyección en el fútbol de élite, pero la realidad es que Eusebio decidió apostar por Toro hace 25 años estableciendo aquí su propio negocio bodeguero. Está muy unido a la Fiesta de la Vendimia.
Tiene un perfil famoso que le permite llegar a sitios a los que un pregón local no llegaría, pero además sirve como ejemplo para mostrar que Toro ofrece oportunidades para invertir en el sector del vino. Va a ser un embajador estupendo de la ciudad.
P.- La Denominación de Origen Toro y la Ruta del Vino juegan un papel crucial en este escaparate...
R.- La unión hace la fuerza. La D.O. Toro permite que bodegas más pequeñas puedan tener proyección en ferias internacionales donde el consumo sigue creciendo. Además, la Ruta del Vino crea un tándem magnífico al unir a los bodegueros con los hosteleros.
Queremos que el turismo venga, pero también que consuma y se quede en nuestra ciudad.
P.- Más allá de las catas y el folclore, ¿qué novedades o elementos no se pueden perder los visitantes?
R.- Tenemos eventos muy castizos como el Concurso de Pintura Rápida, los premios Lagarejo de vinos caseros o las catas populares, que este año alcanzan las 600 entradas con carácter solidario a favor de la asociación de cáncer de Toro.
También hemos introducido festejos taurinos nocturnos y la recuperación de la música del Zaranda mezclada con toques actuales.
Para los niños hacemos concursos en los colegios para que dibujen los carros tradicionales; la idea es que vayan tomando el relevo para que el día de mañana sean ellos los verdaderos protagonistas del desfile.
