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El 10 de octubre se conmemora en todo el mundo el Día Mundial de la Salud Mental, una cita marcada en el calendario para sensibilizar a la sociedad sobre las patologías invisibles.

Sin embargo, más allá de los discursos institucionales, la verdadera batalla contra el estigma se libra en lugares como el Centro Sociocultural Peromato, ubicado en la calle Puentica de Zamora. Lugar donde desarrolla su labor la Fundación Intras, este enclave busca derribar los muros entre los vecinos y las personas con trastorno mental grave mediante el arte, la cultura y el deporte.

En este espacio nos citamos con Adrián Pérez Álvarez, director territorial de Intras en Castilla y León —organización que atiende anualmente a más de 3.000 personas y cuenta con cerca de 1.000 profesionales—, y con José Manuel Fuentes, usuario de la entidad cuyo testimonio ilumina esta jornada.

José Manuel es ingeniero informático, deportista del Club Deportivo Duero y, desde hace dos meses, trabaja como auxiliar sociosanitario en la residencia de ancianos Los Rosales de Moraleja del Vino.

Una historia de superación que demuestra que, con los apoyos adecuados, la recuperación total es posible.

"De un periodo oscuro de la noche a cuidar de personas mayores"

La vida de José Manuel dio un vuelco drástico hace más de una década. Tras finalizar sus estudios de Ingeniería Informática, una espiral de adicciones al alcohol y las drogas, combinada con una depresión severa, desmoronó por completo su entorno social y familiar.

"Vengo de un periodo oscuro de la noche en el cual había problemas de alcohol y de drogas. En mi caso se juntaron tres intentos de suicidio con una depresión muy grave; pasas de tener una vida más o menos plena a no tener nada", confiesa con absoluta franqueza.

Su itinerario de recuperación se inició hace doce años a través del área de psiquiatría y la Fundación Intras.

"Entré por psiquiatría y poco a poco vas teniendo metas pequeñas, vas saliendo del ambiente y vas normalizando tu vida", explica.

Su trayectoria laboral arrancó en el centro ocupacional de Coreses, para dar el salto después a un Centro Especial de Empleo donde trabajó como conductor y operario de limpieza en la residencia de Intras en Toro.

Tras siete años de formación continuada, ha dado el paso definitivo al mercado de trabajo ordinario en la empresa privada, sin apoyos directos en su día a día.

"En mi caso fueron tres intentos de suicidio. De eso se sale con apoyo familiar y profesional, pero tienes que ser tú mismo el que quiera salir de ahí. Mi sueño era cuidar a personas en una residencia y el objetivo está cumplido."

José Manuel Fuentes

Hoy, en la residencia Los Rosales, sus tareas diarias abarcan levantamientos, aseos, medicación y el acompañamiento afectivo a la tercera edad.

"Dentro de mi proyecto de vida mi objetivo era trabajar ayudando a personas en una residencia y el objetivo está conseguido. Para mí, tener una vida ordenada significa tomar mi medicación, apoyarme en la familia y avanzar paso a paso. Se sale de todo, de lo malo más que de lo bueno", asevera.

"Un diagnóstico sirve en lo sanitario, no para definir toda una vida"

Para Adrián Pérez, el recorrido de José Manuel ejemplifica la filosofía de la Fundación Intras, presente en ocho provincias de Castilla y León con una red de centros de día, viviendas tuteladas y servicios de empleo.

"Cuando hablamos de salud mental, muchas veces se pone la etiqueta por delante de la persona. Si una persona con enfermedad mental solo comparte su día a día con otros pacientes, lo único que tiene en común es la enfermedad. La idea de centros como Peromato es generar espacios inclusivos con la ciudadanía donde lo que tengamos en común sea la pintura o el deporte", enfatiza el director territorial.

Pérez subraya la necesidad de delimitar el papel de la etiqueta médica en la sociedad:

"El diagnóstico es útil y necesario en el ámbito sanitario, pero no puede tapar toda una vida. El problema es si a José Manuel en el trabajo, en vez de llamarle por su nombre, le llaman 'deprimido', o si la gente solo ve en él a un enfermo mental. Un diagnóstico no define a una persona".

"Está muy bien que rompamos los silencios sobre la salud mental, pero no nos olvidemos de la enfermedad mental grave. Sin apoyos intensivos, estas personas no pueden desarrollar un proyecto de vida digno"

Adrián Pérez

El directivo aprovecha este 10 de octubre para lanzar un aviso a las administraciones públicas sobre el rumbo de los recursos públicos:

"Está muy bien que hablemos de salud mental y de normalizar el pedir ayuda, pero no nos olvidemos de las personas con enfermedad mental grave. Cuando la enfermedad impide levantarte de la cama, rompe tu círculo social y destruye tu proyecto de vida, ahí es donde las instituciones tienen que volcar todos los recursos".

Redes sociales, juventud y prevención temprana

En la parte final del encuentro, ambos interlocutores abordan el preocupante incremento de consultas y conductas autolíticas entre la población joven.

Desde su perspectiva como profesional de la informática y usuario en fase de alta, José Manuel señala al entorno digital:

"Las redes sociales están haciendo más daño que beneficio a la sociedad joven. Hay más intentos de suicidio entre los jóvenes que entre personas adultas; la tecnología está haciendo un pelín de daño y la noche confunde".

Por su parte, Pérez Álvarez reclama una intervención prioritaria en las franjas de menor edad:

"No es lo mismo que se pare un proyecto de vida a los 30 años y lo recuperes a los 35, que perderte cinco años en mitad de la adolescencia. Hay que poner mucho foco en la prevención y en una intervención rápida para que los jóvenes no desconecten de la vida", concluye el responsable de Intras.

Antes de que José Manuel regrese a su turno de trabajo con la satisfacción del deber cumplido.