Freddy Lorenzo (Zamora, 1971) es la prueba viviente de que la constancia y la disciplina no entienden de barreras generacionales. A sus 53 años, este zamorano de nacimiento y corazón acaba de coronarse campeón del Mundo de Culturismo en la categoría Talla-Peso Absoluta Máster 2 en Koper (Eslovenia), sumando un nuevo entorchado internacional a una vitrina en la que ya lucen títulos de España, de Europa y subcampeonatos mundiales.
Propietario desde hace dos décadas del céntrico gimnasio 'Club Energym' en la capital zamorana, Lorenzo comenzó a levantar pesas con apenas 13 años siguiendo la estela de su padre, uno de los pioneros del fisicoculturismo en la provincia.
Tras superar un auténtico vía crucis médico —una rotura del tendón del cuádriceps en 2022 y una hernia discal en 2023—, el atleta ha completado año y medio de preparación continuada para subir a la tarima en el estado físico más pulido de toda su carrera.
Atiende a este periódico para repasar las sombras de la alta competición, la evolución de la disciplina y su mensaje hacia las nuevas generaciones.
Pregunta.- Se acaba de proclamar Campeón del Mundo en Koper en la categoría Talla-Peso Absoluta Máster 2. ¿Qué se siente al subir a lo más alto del podio tras más de 30 años de carrera?
Respuesta.- Al principio estás como en una nube, te pega un subidón increíble. Pero cuando dicen el nombre del segundo clasificado y te das cuenta de que el campeón eres tú, se te saltan prácticamente las lágrimas.
Llevaba persiguiendo este título en esta categoría desde hace muchísimos años.
Empecé a entrenar con 13 años y a competir con 18, por lo que este entorchado mundial es el culmen a toda una vida dedicada a este deporte.
Para mí esto no es un pasatiempo, es mi modo de vida diario.
Freddy Lorenzo, luciendo la 'seña Bermeja' zamorana con 3 trofeos.
P.- La exigencia en esta categoría es máxima, enfrentándose a atletas sin límite de peso...
R.- Es una categoría especialmente dura. En mi caso, al medir 1,68 metros, por reglamento no puedo exceder los 70 kilos en la categoría Talla-Peso.
Pero luego en Máster 50 nos juntamos todos en la absoluta sin límite de peso, por lo que me he tenido que medir en la tarima contra competidores de 80, 90 y más de 100 kilos.
Además, conseguir una de las seis únicas tarjetas profesionales que concedió la IBFF es un premio enorme.
"En 2008 fui subcampeón del mundo y no tuvo trascendencia. Ahora siento el respaldo de la Diputación de Zamora y de Caja Rural, aunque echo en falta la llamada de otras instituciones clave"
P.- Tras este triunfo, instituciones como la Diputación de Zamora le han rendido honores. ¿Siente que por fin se valora el culturismo al mismo nivel que otras disciplinas en Zamora?
R.- Siempre me he sentido valorado por la gente de la calle, por los clientes de mi gimnasio y por mis paisanos, pero a nivel institucional las cosas han cambiado.
Cuando logré mi primer subcampeonato del mundo en el año 2008, aquello no tuvo apenas trascendencia mediática ni institucional.
Ahora sí que notamos más ese respaldo, como el que me han brindado la Diputación de Zamora y Caja Rural, algo por lo que estoy enormemente agradecido.
Sin embargo, también tengo que decir con claridad que echo en falta llamadas de otras instituciones clave de Zamora que ni se han molestado en felicitarme tras llevar el nombre de la ciudad por todo el mundo durante tres décadas.
P.- Ha tenido que superar una rotura de cuádriceps y una hernia discal entre 2022 y 2023. ¿Cómo se afronta un Mundial pasados los 50 años con ese historial médico?
R.- Tenía mucho miedo de no volver a ser competitivo y de arrastrarme por las tarimas, algo que jamás me perdonaría. Para esta cita he tenido que hacer la preparación más larga de toda mi vida: año y medio de entrega absoluta pensando únicamente en este campeonato.
Cuando era joven me bastaba con planificar ocho o nueve meses antes.
A partir de los 50 el metabolismo cambia, la masa muscular requiere una madurez de décadas y el margen de error es mínimo. He tenido que aprender a mostrar de forma inteligente mis puntos fuertes sobre el escenario y disimular las secuelas de las lesiones.
P.- Siempre se ha especulado con los riesgos de las puestas a punto en el culturismo de alta competición. ¿Cuánto hay de mito y cuánto de realidad sobre la deshidratación y la nutrición extrema?
R.- Hay que ser honestos: el día de la competición, la preparación de un culturista de élite no es saludable, exactamente igual que no es saludable la exigencia de un ciclista que corre un Tour de Francia durante tres semanas o un piloto de MotoGP que lleva su cuerpo al límite.
La diferencia es que antes se cometían locuras como cortar el agua durante dos días completos.
Hoy en día la ciencia y la medicina han avanzado muchísimo; trabajamos con analíticas constantes, médicos y preparadores que supervisan cada gramo de comida y cada mililitro de agua. Si alguien tiene que recurrir a locuras de última hora en la tarima es porque no ha hecho los deberes durante el año.
"La competición no es saludable, pero ahora se trabaja con precisión milimétrica. Quien comete locuras en la tarima es porque no ha hecho los deberes antes"
P.- Como dueño del Club Energym en Zamora, ¿qué opinión le merece el 'boom' actual de las redes sociales y los gimnasios entre la juventud?
R.- Me molesta un poco la inmediatez que se busca hoy. Muchos chavales compiten o van al gimnasio solo por buscar el 'like' o la foto en redes sociales, engatusados por entrenadores de dos días que les prometen resultados milagrosos a corto plazo.
Esto es una carrera de fondo que exige años de madurez muscular. En mi época éramos vistos como 'bichos raros' por llevar el táper con comida o los huevos cocidos al trabajo.
A los jóvenes les diría que huyan de las modas pasajeras, que huyan de las falsas promesas de los gurús de internet y que escuchen a la gente que llevamos toda la vida en los gimnasios.
