Publicada
Actualizada

Paso firme y sin pausa para devolver la normalidad a las comunicaciones entre Granja Florencia y la N-122.

Tras haber dado por concluidos los delicados trabajos de demolición de la antigua estructura colapsada —rematados además con casi una semana de adelanto sobre el calendario previsto—, la Diputación de Zamora llevará al Pleno Ordinario de este viernes un suplemento de crédito por valor de 5,55 millones de euros para garantizar la financiación íntegra del nuevo viaducto.

Esta modificación permitirá sacar la obra a licitación por la vía de urgencia con la meta de tener la adjudicación firmada antes de que concluya el presente año 2026.

La intervención técnica no ha sido sencilla. La retirada de los cinco vanos dañados por el hundimiento del pilar central acontecido el pasado mes de junio obligó a declarar la emergencia, encargando las labores a Tragsa por 1,1 millones de euros.

Para meter la maquinaria pesada en pleno cauce, los operarios tuvieron que levantar una península artificial provisional para la que hicieron falta más de 9.000 toneladas de árido de canto de río, enfrentándose a cimientos antiguos incrustados a ocho metros bajo el lecho.

Ha sido precisamente durante las tareas de desescombro cuando los ingenieros han constatado la ferocidad del río en este punto, donde la corriente había llegado a excavar pozas de hasta nueve metros de profundidad aguas abajo.

Ante esta realidad, la Diputación de Zamora, de la mano de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), ha optado por cortar por lo sano: el futuro puente prescindirá por completo de apoyos en mitad del agua.

Se levantará un único gran vano de 10,5 metros de anchura soportado únicamente en dos estribos laterales, una solución que, si bien resulta más costosa, garantiza la máxima seguridad frente a futuras avenidas o riadas.

El presidente de la institución provincial, Javier Faúndez, ha subrayado el compromiso de la Diputación por agilizar la burocracia al máximo dentro de los márgenes legales.

La tramitación de urgencia acortará los plazos a la mitad con la intención de que, si las lluvias y el volumen del caudal lo permiten, las máquinas puedan empezar a cimentar en las riberas a comienzos de la primavera de 2027 o incluso antes.