El Patronato de Turismo de la Diputación de Zamora ha desplegado un intenso programa de actividades en la Feria Internacional de Ecoturismo de Castilla y León, Naturcyl 2026, consolidando a la provincia como uno de los grandes referentes del turismo sostenible y de naturaleza en la Comunidad.
Bajo el lema 'Territorios Vivos', la expedición zamorana aglutina en un mismo espacio proyectos locales, patrimonio, tradiciones y los productos agroalimentarios que dan identidad al medio rural del territorio.
El desembarco zamorano arrancó con fuerza desde la jornada inaugural gracias al cóctel de bienvenida apadrinado por la Ruta del Vino de Zamora, que ejerció de embajadora de la provincia ofreciendo una variada muestra de caldos y alimentos amparados por productores locales.
La actividad ha continuado con fuerza a lo largo del fin de semana con el protagonismo de Arribes del Duero: el Museo del Aceite Douroliva de Fermoselle presentó sus instalaciones y dirigió una cata guiada para poner en valor el aceite zamorano, mientras que el broche enológico lo pusieron las Bodegas La Mela, también de la villa fermosellana, con una cata degustación de sus elaboraciones.
Eva Gamazo, moderadora; Javier Meana Gutiérrez, responsable de Desarrollo de Negocio de AQ5 Sabores; José Prada, de Azeites Prada; David de Salvador, de Estación Biológica Internacional DueroDouro; y Liliana Fernández, empresaria bodeguera y gerente de la Ruta del Vino Arribes.
El compromiso con el medio ambiente y la lucha contra la despoblación tuvieron su punto álgido en la mesa redonda 'Historias que dan vida al territorio', celebrada en el marco de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica.
Moderado por la coordinadora española, Eva Gamazo Pérez, el debate contó con testimonios de emprendedores rurales como Javier Meana, de AQ5 Sabores; José Prada, de Azeites Prada; David de Salvador, de Europarques – Estación Biológica Internacional DueroDouro y la bodeguera de 'El Hato y el Garabato' y gerente de la Ruta del Vino Arribes, Liliana Fernández, de Formariz de Sayago.
A este despliegue se unió además la reivindicación de las razas autóctonas con la presencia del emblemático burro zamorano-leonés como símbolo de la identidad, el paisaje y la historia del campo provincial.
