Las denominaciones de origen protegidas Queso Zamorano y Roquefort celebraron ayer una cata conjunta en el Escenario Eilza, en el atrio de la Catedral de Zamora, dentro de la III Feria Internacional del Queso ‘Fromago Cheese Experience’.
“La cata unió dos territorios que viven de la leche de oveja y dejó mucho más que una degustación: un hermanamiento con vocación de futuro y el compromiso de la denominación francesa de ayudar a la feria a echar raíces en Francia”, según destacaron fuentes de la organización.
Los representantes de la DOP Queso Zamorano, encabezados por su presidente, Jesús Cruz, y Alain Delpal, en nombre de la AOP Roquefort, presentaron cada queso y contando su historia ante el público que abarrotaba el recinto, en una sesión en la que participó también el maestro quesero Enric Canut, protagonista, horas antes, de la cata de los World Cheese Awards.
Tres elaboraciones
La DOP Queso Zamorano llevó a la mesa tres elaboraciones, concretamente, un curado, un reserva y una crema de queso reserva pensada para la cocina. Por su parte, la AOP Roquefort presentó quesos afinados en cueva, ordenados de menor intensidad a mayor estructura y curación y elaborados con distintas cepas de Penicillium roqueforti, el hongo que dibuja las vetas del roquefort. Su serie terminó con una crema de roquefort, la de tono más verdoso de la cata.
“El protagonismo fue en todo momento para el sello de origen y para el trabajo colectivo que hay detrás de cada denominación. Y como en todas las grandes catas del atrio, cada caja de degustación llegó acompañada de su bolsita de picos crujientes de Obando, el acompañamiento de las sesiones”, precisaron las mismas fuentes.
Los integrantes de la DOP Queso Zamorano aseguraron que el producto que ampara “reúne condiciones para ser una referencia mundial”, con producciones limitadas, ganaderías de oveja de calidad y una tradición de elaboración con leche cruda que sigue viva en la provincia.
El Queso Zamorano está amparado por denominación de origen desde la Orden de 6 de mayo de 1993, que aprobó su reglamento y creó su Consejo Regulador, y la Unión Europea lo inscribió como Denominación de Origen Protegida en 1996.
Es el único queso de Castilla y León con este reconocimiento, en la Comunidad que más queso exporta de España.
Se elabora en la provincia de Zamora con leche de oveja, cruda o pasteurizada, de las razas autóctonas churra y castellana.
Es un queso de pasta prensada, con una maduración mínima de 100 días, corteza marcada por la pleita y la flor, y una identificación que el consumidor puede comprobar pieza a pieza: placa de caseína y contraetiqueta numerada del Consejo Regulador, con el rosetón románico como emblema.
Defender el producto europeo
“Las denominaciones de origen tienen por delante el trabajo de potenciar su producto, defender el producto europeo y poner en valor la leche de oveja pura y el queso, sin atajos”, subrayó Alain Delpal.
“Roquefort habla con conocimiento de causa, porque su historia es, literalmente, la historia de la protección del origen”, recalcó.
En 1411, el rey Carlos VI concedió a los vecinos de Roquefort-sur-Soulzon cartas patentes para proteger su queso. En 1666, el Parlamento de Toulouse reservó el afinado a las cuevas del pueblo y sancionó las imitaciones.
Y el 26 de julio de 1925, una ley francesa reconoció la denominación de origen Roquefort, la primera concedida a un queso en todo el mundo.
La AOC llegó en 1979 y la AOP europea en 1996, el mismo año en que Bruselas inscribió también al Queso Zamorano: dos caminos distintos que desembocan en la misma idea.
El Roquefort se elabora exclusivamente con leche cruda y entera de oveja de raza Lacaune y se afina en las cuevas naturales del Combalou, ventiladas por las fleurines, las grietas de la roca que mantienen la humedad y la temperatura constantes.
Según los datos de 2025 de la Confédération Générale de Roquefort, la denominación agrupa a siete fabricantes y a unas 620.000 ovejas, comercializa más de 14.000 toneladas al año y exporta el 29 por ciento de su producción.
