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Rara es la ocasión en la que la llegada de industria a Castilla y León no es recibida con los brazos abiertos. Más cuando esta se produce en el entorno del medio rural, falto en ocasiones de oportunidades para sus habitantes y, a la vez, sirve como palanca para atraer nuevos pobladores.

Pero en Monfarracinos (Zamora), la posibilidad de que se instale un proyecto de un megacentro de tratamiento de datos ha levantado una enorme polvareda de dudas. Aunque, no obstante, su llegada aún no está confirmada, tal y como trasladó la vicepresidenta segunda de la Junta, Isabel Blanco.

Aquí, la encrucijada está entre los centenares de empleos, la inversión millonaria y el liderazgo de la industria digital en la Comunidad que promete el proyecto o las consecuencias de su actividad, entre ellas los ruidos y el "irreversible" impacto ambiental, según denuncian vecinos y Ecologistas en Acción en Zamora.

Los promotores de este proyecto, denominado 'Data Center Hiperescalar IA Zamora', son FRV-X Renewable S.L.U. y Edison Next Spain S.L.U., dos empresas tecnológicas con domicilio social en Madrid.

En estos momentos, el megacentro de datos se encuentra en periodo de alegaciones hasta el 16 de septiembre dentro del proceso de información pública tras solicitar la autorización ambiental de la Junta de Castilla y León.

Qué es el 'Data Center'

El 'Data Center Hiperascalar IA Zamora' es una infraestructura digital de gran escala que albergará supercomputación y tecnología orientada a la inteligencia artificial.

Está previsto que se ubique en el polígono Zamora Norte, a escasos metros de la localidad de Monfarracinos. Su funcionamiento es actuar como una especie de cerebro informático masivo con miles de servidores de alto rendimiento para procesar algoritmos complejos, entrenamientos de modelos de IA y almacenamiento de datos en la nube.

Al mismo tiempo, la infraestructura servirá como un nodo para asegurar la interconexión rápida y de baja latencia que se necesita para aplicaciones empresariales, servicios digitales masivos y analítica de datos a gran escala.

El proyecto no contempla únicamente el propio centro de tratamiento de datos, sino que viene acompañado de su propia infraestructura energética para mantener su funcionamiento continuo las 24 horas y los 365 días al año.

Mientras que el 'Data Center' estará en una parcela del polígono junto a Monfarracinos, entre Gallegos del Pan y Benegiles se instalará un parque fotovoltaico que suministrará de energía renovable a esta planta.

Pero esto no quiere decir que será la única fuente de alimentación, ya que el proyecto también contempla infraestructuras de generación térmica con gas natural, un sistema de respaldo con grupos electrógenos diésel y un apartado de almacenamiento energético con baterías de litio.

Empleo e inversión

Todavía no existen datos exactos de inversión anunciados, pero un complejo de estas características no podría llevarse a cabo sin una inversión de varios millones de euros.

Lo que sí que está cuantificado en la memoria del proyecto en información pública son los puestos de trabajo que generaría su actividad en la comarca y Zamora, ya que, cabe recordar, hay menos de 10 kilómetros entre la capital provincial y Monfarracinos.

El informe técnico del centro de datos avanza que con su implantación se "genera empleo cualificado, impulsa la formación tecnológica y dinamiza sectores como la construcción, las telecomunicaciones y las energías renovables".

A su vez, promete la atracción de inversión tecnológica asociada a este centro y una contribución al "desarrollo digital" no solo de Zamora, sino también de Castilla y León.

En cifras, la memoria explicativa no técnica resalta la previsión de hasta 372 puestos de trabajo en el centro de tratamientos de datos, mientras que la planta de energía se nutrirá de hasta 69 empleados. Esto daría una plantilla con 441 miembros para operar en la provincia de Zamora.

Las reticencias, en cifras

A pesar de las promesas del proyecto, también existen otros indicadores que han generado un gran revuelo entre la población y organizaciones como Ecologistas en Acción. Especialmente todo lo relacionado con el consumo de agua, las emisiones o los ruidos.

Este periódico ha contactado con el alcalde de Monfarracinos, Manuel Martín Pérez, para preguntarle sobre la postura del Ayuntamiento sobre este proyecto, pero el primer edil no ha hecho declaraciones al respecto.

La infraestructura energética contempla 24 motores de gas natural, 24 chimeneas de 30 metros de altura y 25 motores diésel. Aunque desde el informe técnico se vende como un sistema de respaldo para "garantizar estabilidad y autonomía", pues un 60% de la cobertura se llevará a cabo con energía renovable a través de la planta fotovoltaica, su instalación ha causado reticencias.

Primero porque se prevé consumir cerca de 141,5 millones de metros cúbicos de gas natural anual para, de esta forma, alimentar una central térmica de 1,16 GWt.

Esto, según Ecologistas en Acción, multiplicaría por 2,5 el consumo del uso doméstico en toda la provincia anualmente. Además, según su cálculo, la actividad del centro implica "un total de 307.175 toneladas de CO2 al año".

Dichos números, a su juicio, suponen un "riesgo innegable sobre la salud de las poblaciones cercanas", especialmente para los habitantes de Monfarracinos, pero también de la ciudad de Zamora porque su área periurbana "está a menos de 4 kilómetros de la planta".

Precisamente, señalan que las consecuencias ya son visibles en Memphis (Estados Unidos), "con un centro de datos de similares características propiedad de Elon Musk".

Paralelamente, entre grupos vecinales de redes sociales se ha extendido un modelo único para presentar alegaciones contra este proyecto, que también implicará la generación por combustión de dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y partículas "con consecuencias directas para la salud".

En el informe técnico también se menciona el benceno, una sustancia cancerígena, que ha suscitado la preocupación de vecinos y ecologistas.

El estudio expone en su escenario 1 una presencia máxima de 0,004 microgramos por metro cúbico, no superando el valor límite de 5 microgramos que contempla el Real Decreto 102/2011, de 28 de enero.

La capacidad para operar de forma constante también ha generado un revuelo por los potenciales ruidos que provocará la actividad de los motores, ventiladores, sistemas de refrigeración, transformadores y escapes.

En esta materia, el informe técnico dice adaptarse a lo dispuesto en la Ley 5/2009, de 4 de junio, del Ruido de Castilla y León, así como en lo establecido en el Real Decreto 1367/2007, de 19 de octubre, por la que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, y en la Ordenanza municipal para la protección del medioambiente contra la emisión de ruido y vibraciones del Ayuntamiento de Monfarracinos.

El estudio acústico establece que ninguna instalación, establecimiento, maquinaria, actividad o comportamiento transmitirá al exterior niveles sonoros superiores a los 65 decibelios durante el día en las áreas consideradas ruidosas y 55 por la noche.

Por ejemplo, la emisión máxima que se contempla en el área más ruidosa en la simulación del estudio alcanza los 54,4 decibelios, tanto por la noche como por el día, lo que estaría por debajo de los límites marcados de 55 y 65, respectivamente.

Pero estas estimaciones no son suficientes para el movimiento que rechaza este centro, porque "el ruido industrial no desaparece cuando cerramos la ventana, es continuo y los sonidos, frecuencias graves y las vibraciones alteran el sueño, provocan cansancio y afectan a nuestra calidad de vida".

El consumo energético de la planta alcanzará en el 'Data Center' los 2.255.489 Kwh/año. En cuanto al agua, serán 6.281,65 metros cúbicos potables y 11.911,6 de no potable.

De la demanda energética, el 70,6% será cubierta con el autoconsumo de la planta fotovoltaica y las baterías, mientras que un 29,4% se alimentará con los motores instalados.

Una encrucijada en la que se ha visto inmersa la localidad de Monfarracinos, que ahora debate entre el potencial empleo que generará la planta y la inversión que atraerá o los efectos que algunos vecinos y ecologistas denuncian tendrá sobre el territorio en los más de 50 años que se estima pueda estar operando el centro.