Hay historias que, aunque pasen los años, deben seguir contándose para que no caigan en el olvido. Con ese sentimiento, Toro y Gernika se han dado la mano este domingo a través de la memoria. El alcalde toresano, Carlos Rodríguez Casares, se ha desplazado hasta la localidad vizcaína para arropar a sus vecinos en el 89 aniversario del bombardeo de 1937, un gesto con el que el Ayuntamiento de Toro quiere decir alto y claro que la paz y el diálogo son los únicos caminos posibles.
Fue una jornada de esas que ponen los pelos de punta, llena de silencio y respeto, especialmente durante la ofrenda floral en el cementerio de Zallo.
Para Rodríguez Casares, estar allí ha sido mucho más que cumplir con la agenda; ha sido una forma de honrar a las víctimas y de recordar que, para construir un futuro más justo, es imprescindible no perder de vista nuestra historia.
El alcalde de Toro (Zamora), Carlos Rodríguez en los actos de aniversario del bombardeo de Guernica (Vizcaya).
Desde Toro han agradecido de corazón la invitación de Gernika-Lumo, valorando lo importante que es que los municipios se unan en causas tan humanas.
Toro demuestra que es una ciudad abierta y sensible, que suma su voz a ese mensaje universal que, casi un siglo después, sigue naciendo en Gernika para pedir un mundo en paz.
