José Manuel Rodríguez Aguado nació en la localidad zamorana de Fuentespreadas hace 46 años. En la actualidad es el director técnico de la Denominación de Origen Pago de Arínzano (Valle de Arínzano, Navarra) y está de enhorabuena.
Nuestro entrevistado ha sido elegido, por tercer año consecutivo, entre los 100 mejores enólogos del mundo por la publicación especializada que lleva el nombre de ‘Drink Bussiness’, uno de los medios de referencia del sector vitivinícola internacional.
Se trata de un reconocimiento que destaca su alto nivel del trabajo desarrollado en los últimos años, su regularidad, y que sitúan al zamorano en un selecto grupo de profesionales que han conseguido repetir distinción de forma consecutiva.
Su inclusión en la lista durante tres años seguidos pone en valor una forma de entender la enología que está ligada y, sobre todo basada, en el conocimiento profundo del viñedo, la precisión en la elaboración y el equilibrio entre la identidad, territorio y calidad, todo, manteniendo un alto nivel de exigencia.
EL ESPAÑOL de Castilla y León conoce más en profundidad a un hombre con el que se disfruta hablando de vino.
Imagen de José Manuel con diferentes vinos.
Su vida
“Soy una persona sencilla, alegre, que trata de ser buena gente, muy familiar y amigo de mis amigos. Trato de cuidar a la gente que tengo alrededor. Eso me hace muy feliz”, señala nuestro entrevistado.
José Manuel Rodríguez Aguado nació en la comarca de Tierra del Vino de la provincia de Zamora en un pueblo, Fuentespreadas, al que procura escaparse todas las semanas. Suma 20 años en el mundo del vino y es un amante de jugar al fútbol, de la bici y de las sobremesas.
“Recuerdo mi infancia de forma muy alegre. Jugando al fútbol con dos piedras como portería. He limpiado pocilgas, cogido pepinillo y un poco de todo. Empecé mi vida laboral en Zamora hasta que en 2015 me desplacé a la bodega en la que estoy hoy”, señala.
Con sus padres como referentes, de pequeño ya tenía claro que quería dedicarse a algo relacionado con la agricultura.
“Hice una Ingeniería Agrícola en Zamora y me especialicé en el mundo del vino. Después completé un máster de Enología, Viticultura y Comercialización en Madrid. Hice las prácticas en Bodega Numanthia, de la DO Toro y llevo en Arínzano desde el 2015”, asegura, haciendo un repaso por los que han sido sus espacios de trabajo.
José Manuel Rodríguez Aguado con una copa de vino.
Director técnico y enólogo contrastado
“Desde el año 2019 soy director técnico de la Bodega Arínzano. Llevo todo lo relacionado con la viticultura y la enología. Contamos con unos vinos que tienen la máxima calificación a nivel nacional. El vino es una forma de vida para mí. Está basada en la familia, la pareja, los amigos… y la cuarta pata es el mencionado vino”, nos explica.
Cuando le preguntamos por cómo se lleva lo de ser el único enólogo de Castilla y León en estar entre los cien mejores del mundo, de forma consecutiva y por primera vez en la historia, confiesa que “muy bien” porque le “gusta lo que hace”.
“Estar entre los mejores es ponerse la barra del nivel muy alta. Ser exigente y honesto con lo que haces. No puedo fallar”, confiesa.
“Para ser tan bueno y conseguir tantos reconocimientos, el secreto está en rodearse de personas más inteligentes que tú. Ahora, tengo un equipazo. Con mirarnos sabemos de qué aspectos de la cata o demás componentes estamos hablando”, añade.
José Manuel con Ana y Marta, parte de su equipo
Vino y aranceles
“Los mercados están complicados por la inestabilidad geopolítica. Las bodegas lo están pasando mal por los aranceles de Trump. Estados Unidos es un mercado pinchado”, asegura nuestro especialista, hablando del vino en general.
Asegura que, en la actualidad, el mercado “exige caldos más honestos con el lugar” y también de un “sabor más frutal”. Además, apuesta por “mejorar la cultura del vino” en nuestro país.
“España es un referente gastronómico y eso se promociona. Somos el tercer mercado a nivel internacional, la viña del mundo. Creo que sería interesante mejorar la educación y la cultura de nuestro producto”, añade, apuntando que en Castilla y León hay vinos “espectaculares”.
“Puedo vivir de mi trabajo como enólogo. Cobro un sueldo por encima de la media nacional. Mi sueño es volver a mi tierra y crear algo allí para dejar un legado con vinos propios. Una riqueza que prevalezca en el tiempo”, finaliza.
