La N-122 a su paso por la comarca de Aliste (Zamora) es una vía de comunicación llena de "negligencia técnica y peligro extremo", o eso es lo que denuncian los vecinos de la zona que se han puesto en contacto con este medio.
Los cientos de baches y deformaciones que jalonan el trazado entre Zamora y la frontera han convertido el viaje en una “experiencia tercermundista” donde el asfalto, simplemente, ha desaparecido en varios puntos.
Según la denuncia, la vía presenta un firme totalmente agotado que se desintegra al paso de los vehículos, dejando al descubierto el riesgo real.
Por ejemplo, entre Guimaré y San Martín del Pedroso, los conductores se enfrentan a agujeros en la calzada de tales dimensiones que pueden destrozar el eje de un camión o provocar la pérdida de control inmediata de un turismo.
En el tramo de Gallegos del Río a Fornillos de Aliste, la carretera está tan degradada que incluso reduciendo la velocidad a niveles de paso humano es imposible esquivar los impactos. El asfalto está tan deformado que el coche "salta" constantemente.
La desidia llega al extremo de que en Alcañices, dentro del propio pueblo, se contabilizan hasta 10 baches de gravedad que obligan a los vecinos a realizar maniobras evasivas constantes en su día a día.
Los usuarios denuncian que los "parches" o bacheos puntuales que realiza el Ministerio son meras soluciones cosméticas que saltan con la primera lluvia. El problema real es la falta de una base sólida en la calzada.
Para los motoristas, la situación es desesperante: un bache mal ubicado en una curva o un hundimiento del firme supone una caída casi segura. Con más de una docena de siniestros en solo siete días, la comarca advierte de que el asfalto está "sentenciando" a los usuarios.
Los habitantes de Aliste denuncian que muchos caminos rurales presentan mejor firme que esta carretera nacional, cuya falta de mantenimiento califican de "irresponsabilidad”.
