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Gonzalo Flores Martín es un vallisoletano, de 41 años, que desde los 16 está trabajando. Lo ha hecho en diferentes sectores, pero acumula experiencia en el mundo de la construcción.

De hecho, el de Velascálvaro (Valladolid) decidió crear en marzo de este año una empresa en la que hace “trabajos de albañilería y también revestimientos de mortero y de yeso”.

“Se cobra bien si trabajas, pero es una profesión dura. Si te gusta el sector de la construcción, y el empleo de albañil o yesero, te puedes ganar la vida con ello si eres constante”, explica a EL ESPAÑOL de Castilla y León nuestro entrevistado.

Además, manda un mensaje claro a los jóvenes.

Su vida

“Me defino como una persona humilde, trabajadora y muy amiga de sus amigos. Alguien muy familiar”, asegura, en declaraciones a este periódico, Gonzalo Flores Martín, vallisoletano de 41 años.

Nuestro protagonista es amante de la caza con galgos y también disfruta de las rutas en bicicleta. Lleva toda la vida en el municipio pucelano de Velascálvaro y en la actualidad trabaja dentro del mundo de la construcción como autónomo.

“Tuve la típica infancia de los niños de entonces en un pueblo. Jugando y en la calle. Éramos felices. Cuando tenía 16 años me puse a trabajar. Empecé, durante los veranos, en máquinas de patatas en el pueblo. También he estado en bodegas, embotellando vino y, ahora, dentro del mundo de la construcción”, nos explica.

Nos cuenta que “cuando trabajaba en la bodega le salían trabajos relacionados con el mundo de la construcción” y que “hacía fachadas y daba casas de yeso”. Tras esto, decidió dar un giro radical a su vida.

La construcción fue su sustento.

Autónomo en la construcción

“Esos trabajos de albañil o yesero, relacionados con la construcción, los completaba cuando tenía entre 30 y 38 años, con mi empleo en la bodega. Después decidí dedicarme al mundo de la construcción al cien por cien, como albañil y, desde marzo de 2026 tengo una empresa que se llama Gonzalo Flores. Opté por ponerme de autónomo para no estar de lunes a domingo trabajando”, confiesa.

En su empresa cuenta con la ayuda de otro trabajador que está “dado de alta” y que le ayuda, en el día a día, a “completar los trabajos que van surgiendo”.

“Me defino como un albañil autónomo. Hacemos trabajos de albañilería y también de revestimiento de mortero monocapa y de revestimiento de yeso”, añade nuestro entrevistado que afirma que “también acometemos reformas de viviendas, sobre todo pequeñas”.

Nuestro entrevistado no duda en asegurar que “faltan bastantes profesionales” en el sector de la construcción y que “si la gente joven no quiere adentrarse en este mundo, la profesión desaparecerá”.

Algo de lo que están alertando, desde hace tiempo, muchos de los más veteranos en un sector que es imprescindible en cualquier lugar.

Ganancias y jóvenes

“Se cobra bien si trabajas, pero es una profesión dura. El lío es cuando viene Hacienda y te quita la mitad de lo que ganas. Cobro entre 3.000 y 4.000 euros al mes y en gastos tengo entre 800 y 1.000”, apunta nuestro entrevistado.

El vallisoletano no duda en asegurar, hablando de los jóvenes, que “no están acostumbrados a estudiar ni a trabajar” y que “no aguantan un trabajo duro”, como los que están relacionados con el sector de la construcción.

“A los jóvenes les diría que trabajen o que estudien. No que estén todo el día sin hacer nada, como muchos. El futuro, si trabajas, es bueno. Si te quedas esperando a las ayudas vas a malvivir”, finaliza nuestro entrevistado.