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Iván Villapecellín es un artista visual cuya obra gira alrededor de la memoria del territorio, el duelo y el paso del tiempo en el entorno rural castellano.

Con más de 30 años de experiencia, destaca su exposición In-volución que se va a poder disfrutar del 5 al 23 de octubre en el Espacio Expositivo Rever ubicado en el IES Las Salinas de Laguna de Duero.

Una exposición, con 18 fotografías en diferentes pueblos de Castilla y León, que “trata del problema de la despoblación en nuestra Comunidad”.

“Es triste retratar un pueblo cuyo habitante más joven tiene 65 años. Un pueblo sin niños y niñas no tiene futuro. Esto es muy duro de asimilar”, apunta nuestro entrevistado.

La vida de Iván

“Soy un enamorado del arte y la cultura. La imagen, dentro de cualquier expresión, me fascina”, confiesa Iván Villapecellín, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Nuestro entrevistado “se considera de Olmedo (Valladolid)” y vive, a caballo entre este municipio y Laguna de Duero. Comenzó estudiando Bellas Artes, pero terminó licenciándose en Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid. Se define como un artista multidisciplinar con más de 30 años de experiencia.

“No me puedo quejar de mi infancia. Recibí una buena educación, mucho cariño y no me faltó de nada. Siempre he envidiado a las personas que, desde muy pequeños, ya tenían muy claro lo que querían ser de mayores”, nos explica.

Añade que le “costaba mucho estudiar” y que en su instituto “estaba todo el tiempo dibujando” y lo hacía incluso en la propia mesa del pupitre. Fue su familia la que le animó a estudiar algo que estuviera relacionado con la creatividad.

“Después de darle muchas vueltas y de trabajar en diferentes empleos me di cuenta de que tenían razón y comencé con las Bellas Artes, pero la escultura me sacaba de quicio. Al final me licencié en Comunicación Audiovisual”, confiesa.

El arte y su obra

“El arte me ha acompañado a lo largo de mi vida. Siempre ha estado conmigo. Me defino como un artista multidisciplinar. La pintura es el medio que más me consume el intelecto, pero también hago fotografía, audiovisuales y videoarte. Es muy difícil vivir del arte. En mi caso, me representa alguna galería”, nos cuenta.

Nuestro entrevistado ha completado diferentes proyectos y trabajos y, confiesa, que es “difícil elegir uno en concreto añadiendo que el ensayo fotográfico sobre la despoblación es, quizás, su “trabajo más conocido”.

“He completado diversas exposiciones sobre este tema y la gente se queda bastante impactada por las fotografías que presento. Mi último trabajo sobre pintura, que lleva el nombre de ‘Texturas del Tiempo’, se ha podido ver en el Palacio de Pimentel de la Diputación de Valladolid y es mi trabajo más personal y emotivo”, señala.

Tampoco se olvida del documental ‘Aitona. Tiempo de Sueño’ con el que, con su protagonista, Isaías Granado, le unió una gran amistad y se acuerda mucho de él, desde que lo completó.

“He ganado algún premio local de fotografía. Me dieron una beca en PhotoEspaña para poder conocer a Larry Fink y Martín Parr, unos fotógrafos fantásticos”, señala nuestro protagonista.

Afirma que la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León “también se interesó por su trabajo sobre la despoblación y me apoyó”. Además, ha sido finalista en algunos certámenes de pintura y ha conseguido algún reconocimiento con ‘El Proceso’, un videoarte inspirado en la novela de Kafka.

Es un artista reconocido y con una trayectoria a tener muy en cuenta.

In-volución

“En nuestra tierra tenemos un gran problema con la despoblación y debemos afrontarlo desde las diferentes disciplinas, sin complejos. También desde la cultura”, señala Iván Villapecellín.

Todo hablando de In-volución. Un proyecto que ha sido expuesto en numerosas ciudades como, por ejemplo, Madrid, gracias al Ayuntamiento. Y ha colaborado, junto con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

También con el Gobierno de Aragón, en la Comarca de Daroca, realizando una dinamización cultural en los entornos rurales y acercando así la cultura a zonas despobladas.

Además, este trabajo fotográfico ha colaborado con estudiantes de Grado en Magisterio y Pedagogía de la Universidad Complutense, como valor para enseñar y aprender de este problema demográfico en Educación Primaria.

Su exposición se puede disfrutar, del 5 al 23 de octubre, en el Espacio Expositivo Rever. Un proyecto cultural y educativo, ubicado en el IES Las Salinas de Laguna de Duero que pasa por ser un laboratorio de convivencia y arte que funciona como sala de exposiciones, punto de encuentro y que busca fomentar el diálogo, la empatía y la ética entre alumnos, profesores, familias y artistas.

El Espacio Expositivo Rever y la exposición de Iván. Fotografía Manuel García Vázquez cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

En esta ocasión Iván, a través de 18 fotografías, presenta una realidad que forma parte de nuestro territorio como es la despoblación y sus huellas en el medio rural.

Villapecellín construye una mirada crítica, sensible y cargada de cierta nostalgia sobre un patrimonio que, poco a poco, parece quedar en el olvido. Arquitecturas abandonadas, espacios vacíos, paisajes transformados y rostros de quienes permanecen se convierten en protagonistas de un relato visual que invita a detenerse, observar y reflexionar.

Una exposición que nos habla de lo que desaparece, de lo que permanece y de la memoria de nuestros pueblos.

18 fotografías y muchos kilómetros

“Cuando comencé a interesarme por la despoblación, me recorrí toda la Comunidad para fotografiar, solamente, pueblos abandonados, donde ya no vivía nadie. Se trata de un trabajo que titulé ‘Mapas Cerrados’. Era una mirada triste y pesimista”, nos cuenta.

Señala que “aunque es verdad que sufrimos este gran problema, somos bastantes las personas que hemos decidido quedarnos aquí, a pesar de todas las limitaciones y sentirnos orgullosos de nuestra tierra”. Eso es lo que quiere transmitir en In-volución.

“Quiero hacer ver que, aunque haya pueblos que, lamentablemente, van a desaparecer, y sus habitantes lo saben, siguen viviendo y sintiéndose orgullosos de pertenecer a su pueblo, aldea o municipio”, señala.

En In-volución, nuestro protagonista ha fotografiado “la desolación, tristeza, melancolía, soledad, desolación y la alegría” para “mostrar la identidad de nuestra tierra”.

“He recorrido cientos de kilómetros. Este ensayo es inabarcable. Todos son pueblos de Castilla y León. De todas las provincias. Me gustaría resaltar que se puede observar una fotografía de Castil de Carrias (Burgos), un pueblo despoblado que ahora es conocido porque se grabó una parte de la película La bola negra”, señala.

Imágenes de una belleza estética y de un valor, incalculables.

Cuatro imágenes de In-Volución. Fotografía Manuel García Vázquez cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Que los pueblos “vuelvan a tener vida”

“Estoy orgulloso de que una iniciativa tan especial, como la que realizan los profesores encargados del Espacio Rever, se haya fijado en mí para que los alumnos puedan aprender un poco más sobre el problema de la despoblación que tenemos en esta Comunidad”, afirma nuestro entrevistado.

Agradece la confianza a Manuel García Vázquez, Ignacio García López-Dóriga y Alejandra Álvarez Pérez por trabajar con tanto cariño, y desinteresadamente, en este espacio didáctico y por apostar por él.

Nuestro protagonista señala que los que han visto la muestra “quedan impactados” porque “una imagen vale más que mil palabras” y señala que han de tratar el “problema de la despoblación sin tabúes ni complejos”.

“Es triste retratar un pueblo cuyo habitante más joven tiene 65 años. Un pueblo sin niños y niñas no tiene futuro. Esto es muy duro de asimilar”, apunta nuestro entrevistado.

“Mi deseo es que los pueblos vuelvan a tener vida”, finaliza.