Lo que comenzó como una alerta por el desmayo repentino de una mujer terminó destapando una peligrosa fuga de gas que mantuvo en vilo este mediodía al entorno de la calle Zorrilla.
Pasaban pocos minutos de las doce y media de la mañana cuando los clientes o trabajadores de un local de la zona llamaron asustados al 1-1-2 porque una compañera había caído desplomada al suelo tras sufrir un síncope.
Sin embargo, cuando los médicos y enfermeros de Sacyl entraron en el establecimiento, no tardaron en darse cuenta de que algo no iba bien: la atmósfera en el recinto estaba enrarecida y otras dos mujeres empezaban a sufrir fuertes mareos.
Los sanitarios sospecharon al instante de un generador ubicado en el interior y dieron la voz de alarma a los bomberos para que ventilaran y revisaran el local de forma segura.
La rápida reacción del equipo médico evitó un desenlace peor, aunque las tres afectadas tuvieron que ser repartidas y trasladadas de urgencia en ambulancia entre el Hospital Clínico y el Río Hortega para ser tratadas por intoxicación.
