Es un grito de auxilio que retumba en las calles de Parquesol y ahora también en las redes sociales. “Esto es un auténtico calvario”.
Con estas palabras resume la vallisoletana Noelia Fernández el sufrimiento continuado que padece su hijo Hugo, de 11 años, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) e hiperactividad.
Lo que comenzó en 2022 como un goteo incesante de episodios violentos en el CEIP Tierno Galván derivó el pasado sábado en un trágico episodio.
Su hijo sufrió una agresión física en la vía pública que culminó con un intento autolítico del menor al llegar a su domicilio, todo esto está documentado con denuncias ante la Policía Nacional como ha podido comprobar este medio ya que Noelia ha suministrado toda la documentación.
Los hechos se desencadenaron el pasado sábado en el barrio vallisoletano.
Hugo bajó a la calle junto a su madre provisto de un reloj de localización, una medida de supervisión orientada a fomentar su autonomía.
Mientras se encontraban en la plaza Marcos Fernández, el menor se desplazó hasta el cercano parque de La Rueda, denominado así por una de las instalaciones donde los más pequeños juegan.
Poco después, regresó al lado de su madre visiblemente alterado y acompañado por dos niñas que salieron en su defensa.
Según el testimonio de la progenitora que ha realizado a EL ESPAÑOL, las menores relataron que el niño había sido insultado al grito de “autista de mierda” y arrojado al interior de un contenedor de basura por "compañeros de su colegio".
Tras el ataque, el menor sufrió una crisis agudizada por su condición de TEA y comenzó a huir presa del pánico.
Noelia precisó la ayuda de varios vecinos de la zona para poder alcanzarlo y trasladarlo a salvo a su hogar.
Sin embargo, al cruzar la puerta de la vivienda, sobrevino el colapso. "Fue corriendo para la habitación, cerró la puerta, yo noté el chirrido de la ventana y esa ráfaga de aire", rememora con angustia. La rápida intervención materna evitó un desenlace fatídico.
Tras la activación inmediata del protocolo de actuaciones autolíticas, el menor fue trasladado e ingresado inicialmente en la Unidad de Infanto-Juvenil del Hospital de León debido a la falta de camas disponibles en el Hospital Clínico de Valladolid, donde permaneció incomunicado.
Finalmente, los profesionales sanitarios valoraron que el distanciamiento de su figura materna de referencia resultaba contraproducente dada su condición neurológica, autorizando el ingreso domiciliario bajo estricta supervisión.
Años de batallas judiciales
El triste episodio del pasado fin de semana es solo la “gota que colma el vaso”, como afirma la madre.
Noelia asegura que viene alertando a la directiva del CEIP Tierno Galván, a la Inspección Educativa y a la Fiscalía de Menores de manera reiterada. "Mi hijo empezó desde 2022 con conductas autolesivas. Se provocaba el vómito, se hacía cortes con las tijeras y sus compañeros lo han presenciado", explica la madre, quien denuncia la inactividad institucional.
A la delicada situación escolar se suma una compleja encrucijada judicial. Noelia, víctima de violencia de género, se encuentra imposibilitada para trasladar a su hijo de colegio sin el consentimiento expreso del padre del menor, quien se ha negado de manera sistemática apoyándose en los informes emitidos por el centro escolar.
"Solicité un cambio de centro, pero no es posible por la negativa del padre, que no atiende a explicaciones y se escuda en el informe del colegio donde se indica que allí no ocurre nada", señala.
Este mismo jueves, 17 de septiembre, las partes han sido citadas en la sede judicial para dirimir la autorización de dicho traslado.
Además de las denuncias presentadas ante la Policía Nacional por dejación de funciones tras los últimos acontecimientos, la madre mantiene abierto un procedimiento contra un docente del centro por una presunta agresión física.
Según expone Noelia, el profesor le provocó marcas en los hombros al sujetarle con fuerza durante una crisis dentro del aula, un episodio del que consta el correspondiente parte de lesiones.
Este periódico se ha puesto en contacto con la dirección del CEIP Tierno Galván de Parquesol para recabar su versión sobre estos hechos, pero el centro ha rehusado realizar manifestaciones al respecto.
La versión de la Junta: protocolos y datos de incidencia
Frente a las graves acusaciones vertidas por la familia, la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León defiende la rigurosidad de los procedimientos de actuación establecidos ante casos de posible acoso escolar.
Según datos oficiales facilitados por el Gobierno autonómico, nueve de cada diez expedientes investigados en la comunidad se archivan al no acreditarse los indicadores técnicos de bullying. Durante el curso 2025-2026 se activaron 1.108 protocolos en la región y solo se confirmaron 112 casos, lo que representa una incidencia del 0,317% del total del alumnado.
Desde el Ejecutivo regional sostienen que el archivo de un protocolo no implica que la situación del alumno quede desatendida, manteniéndose en todo momento medidas preventivas, de acompañamiento emocional y supervisión en coordinación con los servicios de Orientación e Inspección Educativa.
Respecto a la situación concreta de Hugo, la Consejería confirma que las actuaciones previas fueron revisadas por la Inspección y que un protocolo tramitado durante el pasado curso escolar concluyó que “no concurrían los indicadores necesarios para determinar la existencia de acoso escolar”.
No obstante, la Consejería de Educación ha precisado que, a la luz de los graves acontecimientos acaecidos el pasado fin de semana y la nueva documentación aportada, “se están realizando de nuevo las comprobaciones oportunas y se adoptarán las medidas necesarias priorizando la protección del menor”.
Mientras la investigación policial y los trámites judiciales siguen su curso para identificar a los agresores del parque de La Rueda y esclarecer la responsabilidad de las instituciones involucradas, Noelia continúa su campaña de búsqueda de testigos en redes sociales.
Con la mirada puesta en la vista judicial, mantiene intacta su postura: "Me han tocado lo más horrible que un padre o una madre puede tocar, que es la vida de su hijo. Y yo no me voy a quedar callada".
