Son miles los jóvenes que cada año emigran a otros países para buscar las oportunidades que en España no han encontrado, pero también les hay que lo hacen por mero espíritu aventurero o en busca de un sueño que en su lugar de origen tienen más difícil alcanzar.
Es a este segundo grupo al que pertenecen Clara Bermejo (11-9-1998, Valladolid) y Alberto Gaglia (11-12-1998, Madrid), una joven pareja que desde hace cuatro meses reside en Islandia, país al que llegaron con el objetivo de reunir todos los ahorros posibles para luego poder cumplir el sueño de ambos que es fruto de una afición compartida.
El país nórdico les brinda una capacidad de ahorro que en España es impensable. Primero por unas condiciones muy concretas que han logrado y la asunción de ciertos sacrificios en beneficio del objetivo común, que es aglutinar la mayor cantidad de dinero posible.
Ambos trabajan en el restaurante de un camping, unos 17 días al mes y 10 horas diarias. Paralelamente, realizan algún extra en hoteles o establecimientos hosteleros de alrededor. Con todo ello, sumado a algunos factores ventajosos en el alquiler y otros servicios, están logrando ahorrar una media de 3.000 euros netos al mes... cada uno. En total, 6.000 euros.
"Depende mucho del estilo de vida que quieras tener. Nuestro caso personal es que estamos en una zona completamente aislada, no vivimos ni siquiera en un pueblo. Esto hace que nuestra vida social se reduzca a cero, no nos vamos de fiesta ni de cena. Es un sacrificio que estamos dispuestos a hacer", reconoce Clara.
Alberto y Clara viajarán todo un año por Asia tras conseguir ahorros en Islandia.
En el caso de Alberto, ingeniero de telecomunicaciones de profesión, son más de 1.000 euros con respecto al sueldo íntegro que tenía en España, mientras que Clara, periodista, dobla solo en ahorros la nómina que cobraba aquí trabajando como gestora de redes sociales y de la estrategia de comunicación de una empresa.
El objetivo de Clara y Alberto, que están mostrando su experiencia en TikTok (@alberto.gaglia y @bermejo.clara), no es otro que estar un máximo de siete meses en Islandia, llevan cuatro, reunir la máxima cantidad de dinero posible y luego emprender un "año sabático" viajando por el sudeste asiático.
La elección de Islandia
La historia de esta joven pareja, que se conoció en 2016 por un amigo en común, pero que no empezaron su relación sentimental hasta hace tres años, cuando Clara se trasladó a Madrid a vivir por estudios y trabajo y se conocieron más en profundidad, está marcada por una afición común, que son los viajes y la fotografía.
Fruto de esta pasión compartida, surgió la conversación sobre hacer un viaje de un año por Asia, captando los paisajes y ciudades que más les llamasen la atención. Pero, para ello, tenían que tomar varias decisiones vitales y económicas.
"Cada uno empezábamos a tener más responsabilidad en nuestras empresas y veíamos que si no lo hacíamos ya luego se nos iba a complicar. Es algo que queríamos hacer antes de los 30 años", precisa Alberto.
Más allá de esa responsabilidad laboral, Clara también añade otros cometidos como el "formar una familia o comprarte una casa". "Si seguíamos posponiendo el año viajando creíamos que no lo íbamos a hacer nunca", apunta.
Fue entonces cuando comenzaron la búsqueda de un destino que cumpliese con sus pretensiones económicas. La primera opción fue Suiza, pero aquí se encontraron con la barrera idiomática.
"Tenías que hablar alemán o francés, dependiendo del cantón al que fuéramos. Nos decían que no por eso y nos hizo decantarnos por otros sitios porque veíamos que en Suiza no íbamos a tener las suficientes posibilidades", señala Clara.
También sopesaron ir a Australia, pero aquí había demasiados migrantes como ellos en la misma situación y "no las suficientes visas". Finalmente, la opción escogida fue Islandia.
"Teníamos claro que queríamos hostelería porque muchos de los lugares donde trabajas te dan alojamiento, entonces era la mejor forma de ahorrar", apunta Alberto.
Tras mandar cerca de 350 correos a restaurantes y hoteles que ellos mismos recogieron en un Excel tras rastrear por Google Maps, terminaron encontrando una oferta de empleo que les convenció para marcharse hasta allí.
Condiciones específicas
En este restaurante-camping, Alberto se desempeña como cocinero y Clara dedica un 80% de su tiempo a trabajar en sala como camarera, mientras que completa su jornada laboral limpiando y manteniendo el resto de instalaciones.
Además del propio sueldo, su jefe también les alquila un pequeño apartamento por 450 euros al mes cada uno y les presta un coche de manera gratuita del que únicamente tienen que sufragar la gasolina.
Respecto a las comidas, tienen que pagar 200 euros por los días en los que trabajan y consumen en el restaurante. De esta manera, sus gastos únicamente se limitan a la gasolina y a unos pocos días en los que no comen en el restaurante.
La capacidad de ahorro de Alberto y Clara viene propiciada por unas condiciones muy específicas en Islandia.
Es de todo esto como surge la gran capacidad de ahorro que han conseguido. "Ha sido un proceso súper largo y hasta que se ha hecho realidad hemos pasado por muchas dudas, muchos problemas y noes", reconoce Clara.
También complementan sus ingresos con la realización de extras en hoteles y restaurantes unos tres o cuatro días al mes. "Nos dimos cuenta de que si quisiéramos podríamos trabajar todas las horas que quisiéramos, no hay restricciones, pero también queremos tener un poco de tranquilidad y ciertos días de descanso porque si no, no íbamos a rendir al 100%", aclara Alberto, que admite que el ahorro podría ser incluso mayor.
En noviembre, de vuelta a España
La estancia en Islandia de la pareja no será algo perenne en el tiempo, sino que tiene una fecha de caducidad. Su objetivo es estar unos siete meses en el país nórdico y ya luego regresar a España, pasar las navidades y en enero emprender su viaje hacia Asia.
A Islandia llegaron en mayo y su contrato terminará el 31 de octubre, aunque esperan alargarlo todo el mes de noviembre. Ambos son conscientes de que su estilo de vida allí "no es sostenible a largo plazo porque necesitas tener un equilibrio entre trabajo y vida social".
Y son esos siete meses a los que estuvieron "dispuestos a sacrificar nuestra vida social a cambio de poder ahorrar lo máximo posible". También saben que su situación no es la habitual. Ni siquiera los locales tienen esa capacidad de reunir dinero, porque en su caso "tienen otro estilo de vida, pagan un alquiler mucho más alto y hay muchísimos impuestos".
Ellos también han tenido que buscarse sus propios trucos, acudiendo a supermercados donde los precios son más reducidos y ajustando al máximo los gastos con la compra de los víveres y cuestiones imprescindibles.
"Nosotros ahorramos 3.000 euros al mes cada uno o incluso más porque estamos con unas condiciones muy concretas, si no, no es posible", insiste Clara.
Conocerse mejor y aprender a vivir alejados de España
Islandia no solo les ha aportado en lo económico, sino que también ha supuesto un refuerzo de su relación sentimental. "Estamos conociéndonos al 200%, al final pasamos juntos 24 horas al día, literalmente trabajamos juntos y vivimos juntos", relata Alberto.
Para el joven madrileño, "si superas esto ya superas cualquier cosa". Por otro lado, como personas "muy sociables", también han tenido que enfrentarse a la extrañeza de no tener a sus seres queridos y amigos cerca.
"Es lo que más me está costando, no estar con mis amigos haciendo los planes que hago todos los veranos. Pero pensaba que me iba a afectar más", puntualiza.
Clara, por su parte, admite que ella es un hándicap que ha podido sobrellevar mejor. Primero porque se considera "una persona que me adapto bastante rápido a las circunstancias" y segundo porque a ella ya le tocó abandonar su Valladolid natal para marcharse a Madrid.
También había residido ya en el extranjero un año cuando durante sus estudios del Grado de Periodismo en la Universidad de Valladolid (UVa) se marchó de Erasmus a hacer el tercer curso en Polonia.
"Obviamente también me da mucha pena porque me he perdido las fiestas de mi pueblo, viajes con mis amigos, casas rurales, etc., pero siento que es lo que he decidido y es lo que hay", añade.
El viaje de sus vidas
Cuando llegue noviembre y abandonen Islandia, Alberto y Clara regresarán a España para pasar el periodo invernal en casa, con su gente y familia. Tras ello, emprenderán el viaje de sus vidas, que durará todo un año por Asia y el cual ya se encuentran preparando.
Será a partir de enero de 2027 cuando iniciarán su aventura. "Nos gusta mucho organizar viajes y tenerlo todo controlado", reconoce Clara.
Entre sus proyectos, además, al menos en el de Alberto, figura la posibilidad de emprender en un futuro y tener, paralelamente a su actividad profesional, una especie de agencia que organiza viajes a medida. Por eso, cree que esta experiencia en Asia le servirá de cara sus intenciones.
No viajarán a ciegas, aunque dejarán algunas cuestiones como alojamientos y tiempos en los destinos a tenor de la improvisación. Quieren llegar a Asia con todo atado, especialmente en cuanto a rutas y cruces de frontera se refiere.
"Una vez tengamos eso planeado y ciertas actividades muy concretas y lugares que queremos ver sí o sí, el resto lo vamos a improvisar un poco más", explica el joven madrileño.
Aunque llegarán a Asia con todo lo ahorrado de Islandia, cabe resaltar que su presupuesto no será ilimitado. Primero por la duración del viaje, todo un año, y segundo porque ambos son personas que les gusta "viajar barato".
"Vamos de mochileros muchas veces, nos gusta ir con un presupuesto reducido pero sin dejar de hacer nada. Por eso nos organizamos, para poder gestionar el dinero", recalca.
Tanto Alberto como Clara están "muy felices" por haber dado este paso juntos. "Es algo que mucha gente pensaba que no íbamos a hacer nunca", zanja él.
A fin de cuentas, "no es fácil emigrar" y se hace, siempre, "porque tienes un objetivo mayor". En su caso, cumplir el sueño compartido de viajar todo un año por Asia.
