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Esther López Muñiz es una mujer que tiene 49 años y que nació en Barcelona. Sin embargo, a lo largo de toda su vida, nunca ha dejado de lado a un pueblo al que le tiene especial cariño como es Mojados, en la provincia de Valladolid.

De allí son sus padres y allí ha vuelto ella a vivir, con un cambio de vida radical. Ejercía como profesora de Educación Primaria en Barcelona y, ahora, ha creado Pura Churra para comercializar yogures con leche de oveja churra.

“Defino a mis yogures como postre. No son al uso. Están hechos con leche de oveja churra, raza autóctona de Castilla y León, rica en proteína y grasa”, confiesa en esta entrevista a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Su negocio realizó la primera producción de estas elaboraciones en el mes de julio y este viernes, 28 de agosto, Esther procederá a la inauguración oficial del local de una marca que está dentro de Alimentos de Valladolid.

Inquieta y tradición quesera

“Me defino como una persona inquieta, trabajadora, soñadora y muy pasional. Mis padres son de Mojados, en la provincia de Valladolid, pero yo nací en Barcelona. Siempre me ha gustado el pueblo y he tenido un vínculo muy fuerte con el municipio vallisoletano”, asegura nuestra entrevistada.

La infancia y adolescencia de Esther está marcada por sus veranos y vacaciones en la localidad citada. Nos cuenta que “nunca tuvo claro del todo” lo que quería ser de mayor, pero, afirma, que “lo que más le importa es ser feliz”.

“Mi familia es quesera desde hace tres generaciones. Mis abuelos empiezan a hacer queso allá por 1946 y continúan con la tradición. Son originarios de un pueblo de Zamora que se llama Villalonso, pero se mudaron a Mojados. Allí acabaron fundando la pequeña empresa familiar que lleva el nombre de Quesos Muñiz”, nos cuenta nuestra protagonista.

Es, en la actualidad, su primo Félix Muñiz el que está al frente del negocio. Ahora, ella se ha lanzado también a emprender fundando Pura Churra.

Esther con una imagen de sus abuelos. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

El nacimiento de Pura Churra

Cuento con estudios de magisterio de lenguas extranjeras. He ejercido siempre de maestra en Barcelona, mi lugar de residencia, hasta hace dos meses. Todo, hasta que surgió la idea de crear Pura Churra que nace de una manera bastante curiosa”, explica la profesora de Educación Primaria que ahora se ha convertido en emprendedora en la elaboración de lácteos.

A mediados de febrero de 2026 surgió la oportunidad de volver al pueblo y nuestra protagonista, amante de “disfrutar paseando y de lo que vaya surgiendo”, no dudó en dar el paso para dejar una gran ciudad como Barcelona y regresar al entorno rural.

“Se quedaba libre un local que estaba totalmente equipado para la elaboración de lácteos. Junto a dos amigas, igual de inquietas que yo, empezamos a darle vueltas para ver qué se podía hacer y así surgió Pura Churra”, explica, aclarando que el negocio “lo lleva ella en solitario”.

Esther López Muñiz nos explica que el proyecto “empieza a coger forma en ese mes de febrero” y que “entre gestiones y demás pasaron cuatro meses para que, finalmente, el proyecto viera la luz”.

“Pasó todo ese tiempo para que yo pudiera arrancar con la primera elaboración de yogures. La primera producción real, tras varias pruebas, fue a mediados de julio. El viernes, 28 de agosto, procederé a la inauguración oficial del local”, añade la dueña del negocio.

Pese a llevar semanas trabajando en un proyecto que ya rueda, este viernes, de forma oficial, Pura Churra será una realidad en el Centro Provincial de la Artesanía – Artis de Portillo.

Su negocio y los yogures con leche de oveja churra

“Cuento con un local pequeño. Tiene un espacio de oficina, una parte central que es el corazón del obrador donde elaboro los productos, dos cámaras frigoríficas y un pequeño espacio habilitado como tienda o recepción de clientes”, explica nuestra protagonista.

En dicho obrador, Esther elabora sus yogures y también prepara taquitos de queso curado en AOVE con romero. En la actualidad, trabaja ella sola en el lugar buscando, día a día, sacar el negocio adelante.

Defino a mis yogures como postre. No son al uso. Están hechos con leche de oveja churra, raza autóctona de Castilla y León, rica en proteína y grasa. Los hago con frutas y con café, pero los más auténticos son los naturales, sin conservantes ni azúcar”, nos cuenta nuestra protagonista.

Imagen de la marca Pura Churra. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Explica que elabora sus yogures “sin conservantes ni azúcar” y que los ingredientes son “la leche de una pequeña ganadería de un pueblo de Valladolid, el fermento, y mucho cariño” para elaborar “postres con calma y alma”.

“Del sabor de mis yogures destacaría lo original de los preparados que uso y la manera en la que los fermento. Cada uno en su tarro. Eso hace que el resultado sea un yogur cremoso, con una densidad ideal y una textura y un sabor especiales que le aporta la grasa de esta raza de oveja. Es una delicia para los amantes del yogur y lo saludable”, añade.

Una mujer que está orgullosa de lo que elabora.

Gastos y el futuro

De momento, todo son gastos. Los principios son así. Mi idea pasa por distribuir mi producto. Estoy apuntando a las pequeñas tiendas gourmet y charcuterías de barrio que defienden lo artesano, lo saludable y el producto de cercanía”, afirma la dueña de Pura Churra.

Esta mujer, valiente y que no ha tenido miedo a la hora de huir de una gran ciudad, promete trabajar “cada día” para que “poco a poco” cada vez “más personas conozcan sus yogures con leche de oveja churra”.

“No soy mucho de mirar más allá de mañana, pero me veo viviendo de esto, disfrutando de la vida en el pueblo y de todo lo que este proyecto me ofrezca”, finaliza nuestra protagonista mirando al futuro.