Valladolid afronta este miércoles, 12 de agosto, una de esas jornadas que pasan a la historia. De las que se podrá decir ¿qué hacías tú el día del eclipse?
Este fenómeno del cielo ha convertido la provincia en destino para miles de personas que llevan meses preparando el viaje para presenciar un evento astronómico extraordinario.
Y esa expectación ya se está dejando notar en uno de los principales termómetros del turismo: los hoteles.
La ocupación de los establecimientos hoteleros de la provincia de Valladolid alcanza el 93% con motivo del eclipse, una cifra que supone un auténtico balón de oxígeno para un sector que reconoce que el verano está siendo “sensiblemente inferior” al de otros años.
El fenómeno llega, por tanto, en un momento especialmente oportuno para los alojamientos: un acontecimiento puntual capaz de llenar habitaciones en pleno agosto y de elevar de forma notable los precios respecto a una jornada convencional.
Uno de los empresarios que está viviendo en primera persona ese efecto es Pablo Pons, propietario junto a su mujer Pilar López de tres establecimientos: Polo Estudios, Polo Rooms y Polotel.
Entre los tres suman alrededor de 125-130 plazas, y para la noche vinculada al eclipse el cartel de completo ya está colocado
“El día 12 está actualmente lleno de habitaciones”, explica Pons a EL ESPAÑOL Castilla y León.
Y no se trata únicamente de una ocupación alta dentro de la temporada estival. El empresario describe una situación excepcional, con una demanda muy superior a la habitual para un miércoles de agosto.
“Estamos totalmente llenos”, resume, y como él, muchos de los hoteles de Valladolid y de alojamientos rurales.
La diferencia se aprecia también en el precio. Habitaciones que en otras fechas pueden situarse en el entorno de los 80, 90, 100 o 120 euros se han comercializado para estas fechas en una horquilla muy superior. Pons sitúa los precios alcanzados por sus establecimientos aproximadamente entre 260 y 290 euros por habitación.
“Hemos vendido habitaciones que antes estaban a 80, 90, 100 o 120 euros y las hemos vendido a 280 euros”, señala. Es, en definitiva, el efecto de un acontecimiento capaz de concentrar en una sola fecha una demanda extraordinaria.
Un miércoles que se comporta como un fin de semana
La particularidad del eclipse está precisamente en que rompe una de las reglas habituales del negocio hotelero en Valladolid, que es la concentración de la demanda durante los fines de semana.
Pons explica que sus establecimientos tienen un perfil muy definido. Dos de ellos, Polo Estudios y Polo Rooms, están situados en Zaratán, a unos 3,5 kilómetros de Valladolid, y cuentan con un público muy vinculado tanto al turismo de escapada como a los desplazamientos laborales.
Habitación doble en Polo Estudios.
“Todos los fines de semana estamos al 100% de todos los hoteles”, explica el empresario, que considera que la ubicación juega a favor de sus establecimientos.
La cercanía con Valladolid, la facilidad para acceder a diferentes puntos de Castilla y León y, especialmente, la posibilidad de aparcar gratuitamente son algunos de los argumentos que utilizan para captar clientes.
El perfil es diverso. Por un lado, trabajadores vinculados a sectores como la construcción o las plantas fotovoltaicas; por otro, turistas que buscan una estancia corta y funcional.
“Nosotros nos dedicamos a los dos o tres días turísticos de fin de semana y, sobre todo, al tema laboral”, resume.
Polotel, situado ya en Valladolid, tiene un público algo diferente. Pons lo define como un establecimiento de “un poquito más de rango”, orientado a clientes comerciales y a un visitante menos vinculado al perfil laboral de los alojamientos de Zaratán.
Los tres negocios, no obstante, comparten una filosofía: habitaciones pensadas para estancias prácticas, con minicocinas completamente equipadas, una característica que, según el empresario, resulta especialmente atractiva tanto para trabajadores como para familias.
“Al final, por la noche, el cliente no tiene que salir de casa. El cliente familiar puede alojarse uno, dos, tres hijos y decir: bueno, pues no hacemos el gasto”, explica.
La fotografía del eclipse permite entender hasta qué punto un acontecimiento extraordinario puede modificar el mercado en cuestión de días.
Pons calcula que aproximadamente entre el 60% y el 70% de sus plazas se han vendido a clientes vinculados al eclipse, mientras que otro porcentaje corresponde a trabajadores que ya tenían contratado su alojamiento durante esas fechas.
Ese último grupo introduce una particularidad importante. Alrededor de un 20%-30% de las plazas están ocupadas por trabajadores que permanecen durante semanas en los establecimientos.
Son clientes de larga estancia a los que no se puede desplazar simplemente porque llegue una fecha de alta demanda.
Por eso, la oportunidad extraordinaria del eclipse se concentra principalmente en las habitaciones que quedaban disponibles para el mercado turístico.
La operación permite que el impacto económico de la jornada sea especialmente relevante para los establecimientos. El empresario habla de un “punch” adicional para el mes de agosto y de un efecto positivo concentrado en un solo día.
La ocupación provincial se sitúa en el 93% para la jornada del eclipse, un dato que el sector interpreta como un “respiro”. El fenómeno permite recuperar demanda en un periodo en el que la actividad turística ha sido “sensiblemente inferior” a la de otros años.
Pons, sin embargo, introduce un matiz: sus propios establecimientos no esperan cerrar agosto con una diferencia espectacular respecto al año anterior en términos de ocupación global.
El pasado agosto terminaron aproximadamente en el 91% de ocupación, mientras que este año calcula que pueden cerrar en torno al 93%-94%.
La gran diferencia está en cómo se alcanza esa cifra.
“El agosto pasado lo cerramos con un 91%; este agosto creo que lo cerraremos seguramente con un 93-94%, casi muy parecido. Lo que pasa es que le daremos un punch un poco al tema del eclipse”, explica.
Es decir, no solo importa cuántas habitaciones se ocupan, sino a qué precio se ocupan.
Una habitación que en una jornada normal puede comercializarse por 80, 90 o 100 euros puede superar los 250 euros con motivo del eclipse. La ocupación total puede variar relativamente poco, pero la facturación de esa jornada cambia de manera sustancial.
“Parece Semana Santa”
La comparación que mejor resume la situación es sencilla, para Pons, el ambiente generado por el eclipse recuerda a uno de los grandes momentos de demanda del calendario. “Tengo todo lleno, parece Semana Santa”, resume el empresario.
El eclipse no es un acontecimiento que el visitante pueda improvisar fácilmente: quienes quieren verlo han tenido que organizar con antelación el desplazamiento, elegir destino y reservar alojamiento.
Pons cree que buena parte de ese público es especialmente consciente de lo que está haciendo.
“La gente que va a ver el eclipse y que va a quedarse a verlo es gente ya profesional que se mueve de sus ciudades para verlo. Lo tienen muchísimo más estudiado que nosotros, que somos quienes los alojamos”, afirma.
El empresario reconoce que durante los últimos meses ha existido cierta incertidumbre alrededor del acontecimiento.
Pons habla incluso del conocido efecto FOMO —el temor a perderse una experiencia que puede ser irrepetible— como uno de los motores de la demanda.
“Se está creando un poco de FOMO en redes y en televisión”, señala.
Pero esa expectación no se ha traducido, al menos en sus establecimientos, en una avalancha de cancelaciones. Al contrario.
Hotel Polo situado en Valladolid.
Pons, que sigue personalmente la evolución de las reservas, asegura que en la última semana solo han registrado “dos o tres cancelaciones” dentro de las aproximadamente 125-130 plazas que gestionan y que esas habitaciones se han vuelto a vender con facilidad.
“Ha habido dos o tres cancelaciones en las 130 plazas que nosotros tenemos, pero se han rellenado fácilmente”, explica.
La conclusión del empresario es que el visitante que se desplaza expresamente para ver el eclipse llega con los deberes hechos.
“Yo creo que la gente que va a venir a los hoteles y a la hotelería en Valladolid sabe perfectamente lo que va a haber, va a venir preparada y no ha habido ningún tipo de problema”, sostiene.
Todo ello ha transformado durante unos días la lógica turística habitual. Valladolid deja de ser únicamente una ciudad de paso, de escapada gastronómica o cultural, para convertirse en un punto de destino elegido específicamente por quienes quieren contemplar el cielo.
Una historia empresarial
La historia empresarial de Pons ayuda también a entender el tipo de negocio que está detrás de estas cifras. No se trata de una gran cadena hotelera, sino de un pequeño grupo familiar que ha ido creciendo progresivamente.
El primer establecimiento, Polo Estudios, abrió hace aproximadamente cinco años. Tres años atrás llegó Polo Rooms y hace casi dos años (ambas en Zaratán) se incorporó Polotel, en Parquesol.
“Somos un grupo pequeño. La verdad es que nos hemos construido nosotros a base de esfuerzo”, explica Pons.
El crecimiento ha coincidido, además, con una percepción positiva de la evolución turística y laboral de Valladolid.
“La evolución es positiva, porque vemos una tendencia de alta turística y laboral, sobre todo laboral”, afirma.
En verano, sus establecimientos también reciben un importante flujo de viajeros internacionales que atraviesan Castilla y León. Franceses, británicos, marroquíes e italianos forman parte de ese movimiento de viajeros que utilizan Valladolid y su entorno como parada dentro de desplazamientos más largos.
“En julio, agosto y septiembre absorbemos mucho público francés, británico, marroquí, italiano”, explica.
La preparación del sector no se ha limitado a la reserva de habitaciones.
La Diputación Provincial de Valladolid y la Asociación Provincial de Hoteles de Valladolid, dentro de las iniciativas que desarrollan conjuntamente para promocionar Alimentos de Valladolid y la Milla de Oro del Vino, han puesto a disposición de los alojamientos asociados 10.000 gafas para sus clientes que se alojan estos días con motivo del eclipse.
De esta manera, todo está listo para un día que pasará a la historia.
