El Hub Logístico Agroalimentario de Valladolid ya cuenta con una hoja de ruta definida hasta el año 2050.
La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de la capital ha aprobado este martes su Plan Director, un documento técnico de referencia que fija las fases de actuación y los objetivos estratégicos de la ciudad.
El propósito principal de este plan es acudir con mayores garantías y solvencia a las próximas convocatorias de fondos y programas de financiación de la Unión Europea y del Gobierno de España, para hacer frente a una inversión prevista de 273,57 millones de euros destinados a la urbanización y desarrollo de los terrenos proyectados.
El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, presentó la programación en la sede del Consistorio, elaborada por una consultora especializada tras un amplio proceso de participación institucional y social.
Durante su intervención, el regidor destacó que este proyecto permitirá transformar la capital del Pisuerga en las próximas décadas en “uno de los principales polos logísticos, agroalimentarios e industriales del Corredor Atlántico Europeo” y el referente indispensable tanto en Castilla y León como en todo el noroeste de España.
Carnero ensalzó este Plan Director como el “instrumento” idóneo para impulsar el “mayor proyecto de desarrollo logístico e industrial previsto para las próximas décadas en Valladolid”.
Con la mirada puesta en el corto plazo, hasta finales de este mismo año, la consultora encargada asistirá a las distintas consejerías autonómicas implicadas en el proyecto para poner en marcha las actuaciones prioritarias y tramitar las solicitudes de ayudas que resulten viables.
El regidor vallisoletano defendió la aprobación del documento como un auténtico “hito” para encauzar un proyecto que acumula varias legislaturas en desarrollo.
Para cumplir la meta de poner a disposición del mercado 956 hectáreas de “nuevas reservas estratégicas” de suelo productivo de aquí a 2050, Carnero apeló a la imprescindible colaboración entre administraciones.
En este sentido, remarcó la necesidad de coordinarse con la Junta de Castilla y León para tramitar un Plan Regional de Ámbito Territorial (PRAT) debido al carácter supramunicipal de la actuación.
Con este fin, el Ayuntamiento solicitará reuniones técnicas con los comisionados para el Corredor Atlántico tanto de la Junta como del Gobierno de España.
El desarrollo de este nuevo suelo industrial se estructurará de forma progresiva en tres grandes fases temporales: la primera busca alcanzar las 290 hectáreas en el año 2030; la segunda prevé elevar la cifra hasta las 545 hectáreas en 2040; y la tercera completará las 956 hectáreas fijadas para 2050.
Este suelo se repartirá en varias áreas clave de la entorno urbano: 146 hectáreas en Palomares (mediante la modificación del Plan General de Ordenación Urbana, incluyendo 76 hectáreas donde ya se trabaja para la planta de baterías de Gotion); 142 hectáreas gestionadas mediante el PRAT de la Junta; 189 hectáreas en Laguna de Duero; 57 hectáreas en la zona de Fuentes Amarga y 314 hectáreas en el área del Canal de Castilla.
En palabras de Jesús Julio Carnero, la ciudad dispone a partir de ahora de una base sólida para crecer sin trabas.
“Contamos ya con una hoja de ruta sólida, participada por el consenso institucional y empresarial; técnicamente fundamentada y económicamente rentable”, aseguró el primer edil, garantizando que el objetivo final es que “ningún proyecto deje de implantarse en Valladolid por falta de suelo, planificación o dificultades administrativas”.
En el apartado económico y social, el Plan Director —que contó la semana pasada con la aprobación sin votos en contra del Consejo de Administración de la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico de Valladolid— arroja unas cifras de gran impacto para la economía local.
Empleo
El Ayuntamiento calcula que la iniciativa generará más de 29.600 empleos en total, de los cuales 13.300 se impulsarán durante las fases de obras y urbanización, mientras que más de 16.300 corresponderán a puestos de trabajo estables ligados a las empresas que se instalen en el complejo.
Asimismo, se prevé que el Hub Logístico incremente el Producto Interior Bruto (PIB) de Valladolid por encima de los 13.000 millones de euros, teniendo en cuenta tanto la inversión en infraestructuras como la actividad económica indirecta.
El impacto fiscal directo sobre las arcas públicas se estima en 370 millones de euros durante la etapa de construcción, a los que se sumarán unos ingresos anuales recurrentes de 70 millones de euros en concepto de IBI una vez que el espacio esté completamente desarrollado.
A las ventajas socioeconómicas se suma una vertiente medioambiental destacada. La puesta en marcha de este polo permitirá derivar hasta un millón de toneladas de mercancías del transporte por carretera hacia el ferrocarril, lo que se traducirá en una reducción directa de más de 63.000 toneladas de emisiones de CO2 a la atmósfera al año.
Para concluir, Carnero resumió que el camino a seguir pasa por consolidar estos grandes proyectos transformadores para, a continuación, “llevar a cabo un proceso de atracción de inversiones a través de Valladolid Now”.
Todo ello mediante una estrategia activa de generación de suelo industrial que “permitirá anticiparse a las necesidades del tejido industrial para dar respuesta a los proyectos que se presenten en el corto, medio y largo plazo”.
