Valdestillas es un municipio de la provincia de Valladolid que, en la actualidad, y según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) cuenta con una población de 1.634 habitantes.
Hasta allí llegaron, en el año 2024, Léia, brasileña de nacimiento, y Fernando, portugués, que se conocieron en el año 2020 para tejer una preciosa historia de amor que acabó en la localidad vallisoletana.
“Hace un año y cuatro meses que nos pusimos al frente del Bar La Flora en Valdestillas y estamos muy contentos. Nuestra especialidad es el torrezno de Soria y las rabas con alioli”, aseguran los protagonistas en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.
El objetivo que se marca la pareja pasa por conseguir que su proyecto “siga creciendo” en el mundo hostelero y “dispensar un servicio indispensable” para cualquier municipio.
Su vida y una historia de amor
“Nos conocemos por mi hermano. Yo estaba en Brasil y Fernando, que es portugués, estaba en España. Fue en el año 2020. Hablábamos todos los días por teléfono durante el coronavirus. No podíamos salir del país, pero nuestro amor fue más fuerte. Vinimos a España y ya llevamos cinco años juntos”, asegura Léia Barbosa.
Ella nació en Brasil. Cuenta con estudios en secundaria y, de pequeña, quería ser veterinaria. Tiene 38 años y, en la actualidad, es autónoma. Recuerda su infancia como “muy buena” con “el amor de su familia”. Le encanta salir de paseo con la familia.
José Fernando Pereira da Silva es su marido. Tiene 42 años, estudios de secundaria y suma 22 años de experiencia en el mundo de la hostelería. De pequeño quería ser piloto de avión y recuerda su infancia, también de forma “sencilla”, con su padre y hermano.
“Mi marido y yo hemos creado una vida alrededor de un sueño como es tener nuestro propio negocio. Llegamos a Valdestillas en el año 2024 y hace un año abrimos nuestro bar. Se llama La Flora. Es un lugar que para nosotros representa mucho esfuerzo, ilusión y dedicación”, explica Léia.
Fernando añade que “son una pareja que salió de sus países en busca de oportunidades” y que son “emprendedores y que tienen muchas ganas de trabajar” en una historia que está basada “en el esfuerzo y la unión”.
Otra imagen de Léia y Fernando en su bar.
“Nuestra historia nace de dos lugares con mucha cultura y tradición como son Brasil y Portugal. Yo nací en Brasil y Fernando en Portugal. Dos caminos diferentes que se unieron para formar una vida juntos, llena de aprendizaje, esfuerzo y sueños compartidos”, añade Léia.
Una preciosa historia de amor entre una brasileña y un portugués que acabó en Valdestillas con la apertura del establecimiento hostelero.
El bar
“Llegamos a Valdestillas en 2024 por cuestiones de trabajo. Cogimos el bar poco después de llegar hasta la localidad vallisoletana. Estaba cerrado y lo reabrimos nosotros. Cuenta con 40 años de historia y nosotros llevamos un año y cuatro meses al frente del mismo”, añade el portugués.
La pareja está al frente del establecimiento hostelero que lleva el nombre de La Flora, que se ubica en la calle Bodegas número 60 de Valdestillas. Son ellos dos, sin más ayuda, los que sacan cada día el negocio adelante. Tiene 100 metros cuadrados.
“Cada día trabajamos juntos para ofrecer lo mejor a nuestros clientes. No siempre es fácil. Con unión, cariño y perseverancia vamos sacando adelante este proyecto que forma parte de nuestra historia y familia”, añade la brasileña.
Imagen del Bar La Flora en Valdestillas.
Allí, explican que ofrecen un “ambiente familiar” con “un buen café, tapas, picoteo y un salón para fiestas particulares”. También tienen dardos y futbolín para que los clientes se diviertan cuando lleguen al lugar.
“Nuestra especialidad es el torrezno de Soria y las rabas con alioli a precios muy económicos para que el cliente se lo pueda permitir”, asegura Fernando.
La barra del Bar La Flora de Valdestillas.
Vivir de su negocio y el futuro
“Ganamos 15.000 euros al mes y 8.000 se van en gastos. Podemos vivir del negocio y disfrutar de una vida sencilla y disfrutándola en familia”, confiesa Léia, hablando de números.
Mirando al presente quieren “seguir trabajando con mucha ilusión y dedicación” en el Bar La Flora, cada día para “seguir construyendo un lugar “especial para los clientes” que “son como su familia”.
“Pensando en el futuro, nuestro deseo pasa por seguir creciendo y mantener la esencia del bar. Mejorar, poco a poco, y quién sabe si en el futuro abrir otro Bar La Flora en otra ciudad”, finaliza la pareja.
