Publicada

"Piensas en lo duro que fue para Jesucristo". Desde hace dos décadas, Cristian Gago García, de 34 años, vive en su propia piel lo mismo que sintió el Mesías en su camino hacia la crucifixión.

Él es el protagonista con nombre y apellidos del Viacrucis Juvenil de Fresno el Viejo (Valladolid), un evento que está declarado Fiesta de Interés Turístico Regional y que se celebra en este municipio desde principios de los años 80 del siglo XX.

Cada Jueves Santo por la tarde, a partir de las 19:30 horas, en torno a 25 participantes recrean a través de una obra teatralizada el camino que Jesucristo realizó hasta el monte de los olivos donde fue crucificado, siendo el pueblo el escenario donde se escenifica la pasión y muerte del Redentor.

Cristian, según relata en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, el Viacrucis Juvenil de Fresno el Viejo es una tradición a la que lleva apegado "toda la vida".

Antes de Jesucristo, Cristian fue penitente que acompaña en procesión a la recreación y después participó como romano en la propia obra teatralizada. Cuando tenía 14 o 15 años cogió el testigo de quien hacía de Jesucristo hasta entonces.

No recuerda, eso sí, cómo surgió todo, más allá de que el anterior "no querría" seguir haciendo del Mesías. "El que más tiempo llevaba haciendo de romano era yo y me imagino que sería un poco por antigüedad", precisa.

Cristian es creyente, por lo que esta cita tiene más importancia para él si cabe. "Lo hago como devoto. Por la cabeza se me pasan muchas cosas", apunta.

Imagen de la crucifixión de Jesucristo en Fresno el Viejo Foto cedida

Durante el transcurso de la obra teatralizada, el Viacrucis Juvenil recrea "escenas por todo el pueblo", desde la iglesia de San Juan Bautista hasta la llegada al palomar de Fresno el Viejo, donde Cristian es subido a la cruz.

Los participantes comienzan la representación con la última cena de los 12 apóstoles frente a la fachada de la iglesia de Fresno el Viejo, de estilo románico-mudéjar.

No faltan detalles. Aquí, visitantes y vecinos pueden ser testigos de cómo el Cirineo fue obligado a ayudar a Jesús a cargar la cruz, presenciar escenas tan dramáticas como el llanto y la rabia de una madre ante la muerte y el dolor de su hijo, que es sometido a las vejaciones de los soldados romanos.

También verán la bondad de una mujer que se acerca a Jesucristo para enjuagar sus heridas y saciar su sed, o el ensañamiento de los soldados con Cristo, a quien lo azotan mientras permanece atado a la columna. O a Poncio Pilato lavándose las manos mientras pretende obviar el crimen que se va a acometer.

Cristian Gago García representando a Jesucristo atado a la columna siendo flagelado. L. Falcão

Cristian también encarna el cansancio del hijo de Dios al arrastrar el gran tablero de madera en forma de cruz, que finalmente será el símbolo de su propia muerte.

"Me dejo el pelo más largo y barba"

El compromiso de Cristian con el Viacrucis llega hasta el punto de que, con el objetivo de caracterizar a Jesucristo de la forma más fiel posible, desde unas semanas antes se deja el pelo "un poco más largo de lo normal" y también barba.

"No tanto como Cristo, no llevo melena, pero lo suelo llevar más cortito y ahora me lo dejo más largo. Y la barba también", señala el protagonista de este Jueves Santo en Fresno el Viejo.

Para él, el momento de la crucifixión es el "más emotivo", ya que se produce al anochecer, representando lo que es para él también la estación "más bonita del Viacrucis".

Cristian antes de ser 'crucificado' en Fresno el Viejo en una edición anterior. L. Falcão

Desde arriba de la cruz, Cristian es consciente de lo que mueve esta fiesta en Fresno el Viejo. "Viene mucha gente de fuera", asegura.

Para preparar toda la recreación, en Fresno el Viejo comienzan a ensayar la representación los fines de semana desde un mes antes.

El mismo Jueves Santo, además, se produce un ensayo general. Tras dos décadas al frente, Cristian espera que vaya "entrando alguien nuevo" para participar en esta tradición, aunque es consciente de que "cuesta encontrar relevo".

Él, aún así, se siente "referente" para los más jóvenes después de llevar haciendo de Jesucristo durante tantos años."Es importante para mí, sobre todo hacerlo bien y que no se pierda", zanja el 'crucificado' de Fresno el Viejo durante estos últimos 20 años.

Este pequeño pueblo vallisoletano vive con especial fervor este día, en lo que se considera uno de los elementos diferenciadores de este municipio durante Semana Santa.