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La asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio de Valladolid ha denunciado la demolición de varios elementos vinculados a la estación de ferrocarril de Castronuño, una actuación que consideran una “nueva pérdida” para el patrimonio histórico ferroviario de la provincia.

Según la organización relata a EL ESPAÑOL Castilla y León, Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) ha procedido al derribo de dos edificios anexos a la estación: el antiguo hangar y el depósito, ambos complementarios a la infraestructura principal.

La asociación lamenta que estas construcciones, “testigos del pasado industrial reciente del municipio”, hayan desaparecido sin contar con protección específica.

Aunque ADIF es la propietaria de los inmuebles, desde el colectivo subrayan que la responsabilidad no recae únicamente en la entidad estatal.

A su juicio, los ayuntamientos también tienen parte de culpa “al no catalogar ni proteger a nivel local las estaciones de tren y los edificios asociados al ferrocarril, lo que facilita su derribo”.

Asimismo, apuntan a la Junta de Castilla y León por la ausencia de un plan regional que garantice la protección de este tipo de patrimonio industrial, que en muchos casos queda en un limbo administrativo.

Desde la asociación insisten en el valor histórico de estas construcciones, que forman parte de la memoria colectiva de los pueblos por los que discurría el tren.

“Se trata de un patrimonio vinculado a nuestro pasado industrial más reciente y su desaparición supone una pérdida de identidad cultural”, señalan.

Aunque reconocen que los edificios no estaban catalogados ni protegidos oficialmente, consideran que su valor histórico era indudable.

No es un caso aislado

Desafortunadamente, no es la primera vez que se produce una situación similar en Castilla y León. Recuerdan lo ocurrido en Mingorría (Ávila), donde el derribo de la estación generó polémica; en La Fuente de San Esteban (Salamanca), con la desaparición de otra estación histórica; o en municipios como Pollos (Valladolid) y Zamora, donde también se han eliminado edificios ferroviarios en estado de ruina.

La asociación reconoce que, como colectivo ciudadano, su margen de actuación es “limitado” y que en el caso de Castronuño los edificios ya han sido derribados.

No obstante, aseguran que seguirán haciendo público este tipo de actuaciones y reclamando “mayor sensibilidad” por parte de ADIF hacia el patrimonio histórico.

También instan a los ayuntamientos a proteger estos bienes en sus catálogos municipales y a la Junta a impulsar un plan regional específico.

Además, proponen que, cuando las infraestructuras ya no puedan destinarse a uso ferroviario, se desarrollen proyectos de recuperación y nuevos usos que garanticen su conservación.

“No se trata de rehabilitar por rehabilitar para mantener los edificios cerrados y sin función, sino de apostar por planes de uso realistas que aseguren su mantenimiento y eviten que el problema se posponga indefinidamente”, concluyen.