"Es muy difícil describir tus sensaciones porque todas son nuevas y pasan muy rápido". El fundador y ex CEO de Civitatis, Alberto Gutiérrez, se convertía el pasado 22 de enero en el cuarto español y primer vallisoletano en viajar al espacio. Lo hizo a bordo de la misión NS-38 de Blue Origin que traspasó la línea de Kármán en una experiencia no apta para todos los bolsillos.
Este jueves, 19 de febrero, ha sido recibido por el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, en el Ayuntamiento, aprovechando la ocasión para que el empresario, que tras su etapa en Civitatis ahora ha impulsado la reapertura de un emblemático hotel de Madrid en la Puerta del Sol, relatase ante los medios locales y autonómicos su experiencia espacial.
En este sentido, Gutiérrez ha explicado que este viaje ha sido "una atracción de feria espectacular". La misión, impulsada por la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos, partió del Launch Site One, en el oeste de Texas (Estados Unidos). Unos pocos días antes, el vallisoletano ya se desplazó hasta allí para llevar a cabo una especie de "prácticas" para saber cómo actuar.
"Realmente no te piden ninguna preparación, firmas un montón de documentos, pero no te hacen ninguna prueba física ni nada por el estilo. Es saber cómo actuar y alguna cosa de emergencia. Es más que nada entrenamiento", apunta.
Desde que se produjo el lanzamiento hasta que llegaron a lo que se considera el espacio exterior pasaron dos minutos y medio. Un tiempo durante el ascenso que "tienes una sensación que nunca has notado, que casi te impide respirar, y de repente estás flotando en el espacio".
"No puedes usar las piernas, tienes que ir agarrándote y no puedes nadar como se ve en los dibujos", ha bromeado. Sobre el viaje, precisa que el momento de volver al asiento y abrocharse es "cuando más extremo es todo" porque "no es fácil". "Luego llevas una aceleración de 5G y medio. Lo que más me gustó fue notar esas fuerzas de la aceleración", ha desvelado.
Sobre el poco tiempo que estuvo en el espacio, Gutiérrez ha contado que lo que piensas es en "qué vas a hacer en esos tres minutos". "Uno lo dediqué a flotar, otro a mirar por la ventana, que es lo más único que vas a hacer, luego intentas hacerte una foto", ha enumerado.
Para él, lo "más espectacular" fue el "negro infinito" del espacio, una imagen que es "muy bonita" y que "no se puede reproducir en una foto o un vídeo". Preguntado sobre si después de esta experiencia podría reorientar sus objetivos empresariales a algo relacionado con el espacio, ha reconocido que se tiene que seguir dedicando a lo que se dedica, más centrado en la tecnología y el turismo.
"Competir ahí es difícil, es gente muy fuerte", ha añadido entre risas. Lejos de haber cambiado su visión de la vida, Alberto ha vuelto del espacio siendo "la misma persona", pero sí es cierto que este tipo de experiencias lo que hacen en él es incrementar sus expectativas.
"Cada vez que he hecho algo que he considerado grande en el momento, ha hecho que mi techo esté cada vez más alto. Son cosas que me inspiran a pensar más en grande", ha añadido. Resume esta experiencia en una "inversión" para él y ha admitido que por el momento el alcalde no le ha propuesto ser pregonero de las próximas fiestas. "Ni calles, ni plazas ni nada", ha puntualizado entre bromas.
Gutiérrez se unió así al pequeño elenco de españoles que han viajado al espacio. El vallisoletano se sumó el pasado 22 de enero a nombres de la talla de Miguel López-Alegría, Pedro Duque y el leonés Jesús Calleja.
