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Nava del Rey es un municipio de la provincia de Valladolid que se ubica en la vertiente meridional de Valladolid, a 50 kilómetros de su capital. Forma parte de la Comarca de Tierra del Vino y el origen de la villa está estrechamente vinculado a la política de repoblación que iniciaron los monasterios a partir del siglo XII, como ocurre con otros territorios cercanos.

En la actualidad, y según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) cuenta con una población de 1.924 habitantes. Por historia, patrimonio y cultura es una de las localidades más importantes de la provincia pucelana.

Anaí Meléndez es una navarresa orgullosa. Se marchó a Madrid para trabajar en el mundo de la publicidad, pero volvió hace tres años a su tierra para abrir el Restaurante Caín, un lugar para disfrutar de las mejores brasas.

Conocemos más a fondo su historia en esta entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León.

La vida de Anaí

“Solo se me ocurre contestar que soy una mujer blanca, de 1,63 metros de altura, pelo negro, ojos castaños y criada en Castilla. No nací en Nava del Rey, por tema hospital lo hice en Valladolid aunque amo mi pueblo”, asegura, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, Anaí Meléndez.

Así nos responde esta joven, de 36 años, cuando le pregunta por cómo se define. Lleva en el mundo de la cocina un año y medio, cuenta con un Grado en Publicidad y Relaciones Públicos y otro de Gestión Gastronómica. Es amante de las tradiciones y de pasar tiempo con sus seres queridos.

Cuando era pequeña quise ser torera, por influencia de mi abuelo, que veía los toros todas las tardes en La 2. Luego, cuando me interesé más por la historia me atrajo mucho la arqueología y, más tarde, me enfoqué en la publicidad. La creatividad siempre ha estado presente en mi vida”, nos cuenta.

Recuerda su infancia entre alpacas, peñas y noches a la fresca, y no solo en verano y nos confiesa que, a nivel profesional, lleva en el mundo de la cocina no llega a dos años.

Su vida en Madrid como publicista

“Un punto de inflexión fue el coronavirus. Yo, por aquel entonces, trabajaba en una de las agencias más grandes de España, pero notaba que esa etapa se iba terminando. En paralelo, tenía un hobby que era hacer catas de chuletas en mi piso de Lavapiés con colegas. Debió gustar tanto que se me fue de las manos y aquí estoy”, apunta nuestra entrevistada.

Trabajó en esas agencias de publicidad en Madrid durante once años. Tiempo suficiente para adquirir conocimientos útiles a la hora de crear proyectos y redes. Una mochila, cargada de experiencia.

“No volvería a la capital, pero puedo afirmar que los años que estuve allí me han ayudado mucho a poder emprender Caín en el medio rural. A mí, como a muchos, me dijeron ‘estudia y vete’. Yo ahora digo ‘estudia, vete y vuelve con conocimientos para seguir levantando el terruño’”, confiesa.

Como ella nos cuenta “solo los últimos años en Madrid estuvo bien pagada”. Las grandes ciudades son, para Anaí, “junglas donde mucha gente busca trabajo y las empresas se aprovechan de la situación”.

Por todo ello, decidió volver a su tierra y emprender en un gran proyecto. Nava del Rey lo aplaude.

La vuelta a Nava del Rey

Volví de forma definitiva hace tres años. La idea de montar un restaurante comenzó a fraguarse hace cinco años y se materializó en junio de 2024. Abrí el Restaurante Caín en referencia al poema de Campos de Castilla de Machado que dice: ‘Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta -no fue por estos campos el biblio jardín- son tierras para el águila, un trozo de planeta, por donde cruza errante la sombra de Caín”, confiesa.

Imagen del Restaurante Caín en Nava del Rey. Fotografía de Cristina Chamorro cedidas por el Restaurante Caín a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

En verano de 2024, por tanto, ve la luz el Restaurante Caín que se ubica en Nava del Rey, entre las autovías A-6 y La Plata. Cuenta con dos compañeras en sala y una en cocina. Un equipo de cuatro personas en un local con cocina abierta y capacidad para 30 comensales. Todo en un espacio que era una escombrera y ahora da de comer, y bien, a muchos clientes.

“Somos un asador un poco actualizado a las modas en las que se abrió. Tenemos una carta muy corta de verduras y carnes a la brasa. Todo el eje central es el fuego, la tradición y Castilla y León. Hasta la carta de vinos es puramente de la meseta. No tenemos referencias de fuera”, asegura Anaí.

El plato estrella en el lugar es el cordero recental castellano a la estaca. Buscan ampliar la oferta gastronómica de la provincia de Valladolid trabajando el mismo animal, el cordero, pero presentando otro producto diferente al lechazo.

La sabrosa carne del Restaurante Caín. Fotografía de Cristina Chamorro cedidas por el Restaurante Caín a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Lo de parrillera punk ha sido una etiqueta que me he puesto. Quería una palabra sencilla que definiera bien al proyecto y, al final, el punk, no solo en lo que se refiere a la música, es una vertiente que expresa muy bien lo que quiero que sea Caín. Un espacio de resistencia contra la despoblación, de apoyo a los pequeños y creación de redes alternativas”, añade.

Apasionada de su pueblo

La de Nava del Rey asegura que un establecimiento hostelero “tiene gastos” que “varían en función de la temporada” y matiza que “no son una locura” para apuntar también que los “impuestos los paga contenta”.

Sobre el futuro, responde que a nivel nacional o global lo ve “un poco caótico” y que por eso prefiere mirar a su municipio con el objetivo de que “tenga esperanza” y “recuperar la importancia que se merece, poco a poco”.

“Uno de mis objetivos principales pasa por seguir dando trabajo a mi equipo y a mí. Que no nos falte de nada. Quiero que la gente vea que hay trabajo y futuro en el pueblo y que se animen a venir aquí”, finaliza.

Una apasionada de su pueblo, de las que pocas quedan.